jueves, abril 24, 2008

La vida en rosa

YO quiero ser madre y quiero ser otra cosas, ¿estoy atentando contra la sociedad?
porque les cuento que no se puede, no se puede ser la mamá estrella que tiene la casa impecable con estrellas de brillo flotando noche y día y además hacer querer hacer eso que te hace sentir bien, yo no puedo.
Tengo la sombra de mi madre encima y la de todas las demás, con sus casa divinas, yo no, yo no odioi esyt e´pinched aasa
La odo la odio, en esta casa vivií la myor represioón, contra estos recuerdos he luchado toda la vida para formarme a mi misma, para poder dejar salir mi identidad, y ahora estoy atrapada aquí, de cuatro patas limpiándole el piso a la memoria que nunca va a ser lo que fue entonces.

Mientras lavo los platos pienso que es lo mismo que estar muerta, es efímero, mañama estarán sucios otra vez y nadie se habrá dado cuenta de lo que hiciste, nadie validará tu esfuerzo como pasa con los hombres, no importa cúan de la chingada esté su trabajo, siempre hay un resultado, una consecuencia, al menos un dinero que habla y dice, hiciste algo que vale, por mas mal pagado que esté, pero si lavo los platos o no, nadie nunca lo sabrá, nadie pensará que estuvo bien que fue importante, que fue una gran idea usar un cepillo de dientes para lavar la parte interior de un vasito con formas caprichosas, no pasa nada, es como estar muerta.

Yo soy otra cosa, yo soy otra cosa, yo soy otra cosa,

la mayor ridiculez del mundo consiste en que hasta nuestro orgasmo suceda para complacerlos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vamos Chili, nadie dijo que la vida era facil... no te atormentes... tu misma te has creido el cuento de tu hijo, de tu madre y lo demas y te has olvidado de ti... que decirte si no puedo ni hablar contigo mas que en la fantasia... solo deseo que encuentres una salida... el desapego es sano incluso el desapego hacia si mismo, esparcete y deja de pensar en lo de siempre. Vicente Huidobro decia que no habia que escribir con el corazon porque a nadie le importa tu corazon... a nadie. Siempre tuyo
A.N.

las incisiones del ave mostraron: dijo...

Hola amiga de Erandi:
Sabes esa sensación que describes de saber que por más cargas de trapos que laves, pilas de trastes y pisos fregados que limpies nadie lo notará me ha pasado.
Alguna vez viví con un chico medio patán y al inicio de la relación algo invadió mi cerebro y me creí el cuento de ama de casa, amante, estudiante, empleada y demás.
Y claro un día explotó todo, pues entré lavar las ropas, trastes y demás menesteres de la casa me olvidé de mi y también un día me di cuenta que mi ex-pareja intelectual y anti-humanista nunca iba a entrarle a chamba doméstica y tampoco valoraría jamás un desayuno preparado por mi y menos valoraría un sanitario limpio.
Pero, me atrevo a escribirte esto porque considero que a pesar de que hay y habrá tareas inexorables aeternitatis como fregar trastes, en el fondo se puede aprender a vivir conviviendo con esas labores sin dejar de ser una.
Y tal vez algún día alguién más te pueda alivianar con esas trivialidades domésticas o tu propio hijo cuando sea un poco más grande sea un equipo y entre los dos pasen momentos de vida limpiando trivialidades. Tienes en tus manos una opción hermosa que es enseñar a tu hijo a no ser uno de los miles de machos que como mujeres hemos creado y que en la actulidad nos condena a seguir limpiando.
Te mando buena vibra y una frase de un maestro. Sé un instante.
"A veces podemos pasar años sin vivir en absoluto y de pronto toda nuestra existencia se concentra en un solo instante."O. Wilde