martes, mayo 17, 2011

Instantánea de México

Es muy difícil retratarla, es completamten subjetivo, es sólo la forma que tiene dentro de mi corazón, y aún así pienso que otros puedan percibirlo de la misma manera.

En realidad me refiero más al D.F. y más como al de finales de los ochenta, principios de los noventa y al mismo tiempo a eso que nunca cambia.

Escuchar Los Contertulios de pronto me transportó allá, pero me pasa a menudo, un bolero, o un tipo de jazz y ya estoy allá, viendo un mantel deshilado, una tarde lluviosa, las cortinas de pajita, una cazuelita de barro con limones partidos por la mitad, sillas de madera con asiento de paja gastado, aguacate en rebanadas, queso Oaxaca otra vez para cenar, todo allá fuera, una tiendita, la tortillería, la panadería, los peseros pasando, y yo ahí, en el refugio de la tarde, aún con latidos.

Estos recuerdos-añoraciones son combinación de tantas cosas.

Casa

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Centro

Por otro lado el día de las madres mexicano, 10 de mayo (en Costa Rica es 15 de agosto), estuve escuchando mi programación radiofónica matutina de siempre; Noticioario de Radio Unam, Plaza Pública con Granados Chapa, y luego me tocó el programa de la Secretaría de Relaciones Exeriores, y Chiapas Expediente Nacional, éste último no lo había escuchado antes y lo recomiendo mucho, recolecta testimoniso de diferentes radios comunitarias.

Pensé mucho en cómo celebré mi primer día de la madre, cuando apenas estaba embarazada, en un restaurante me ragalaron una rosa, que guardé por varios años, mientras escuchaba los reportes sobre la marcha encabezada por Javier Sicilia, me dolieron en el pecho y sacaron lágrimas los testimonios de padres y madres con hijos asesinados con violencia o desaparecidos producto directo de la reciente Guerra contra el narco que ya se cobró la vida más de 20 mil mexicanos que no tenían relación con nada de ello.

Yo no le veo salida a todo esto, más que la de la violencia o algún acto que remueva más las cosas, porque estoy viendo cómo el fraude se repite y repite desde que yo tenía ocho años (ocurría antes, claro) y fui conciente por primera vez de ello, y me dolió y pensé que no debía ser y que las cosas podrían ser de otro modo, y las he visto repetirse. Así que no confío mucho en que votar vaya a cambiar algo. Me da tristeza todo esto, y una endemoniada impotencia.

Y extraño todo al mismo tiempo, y temo por los que quiero, y comprendo que no puedo comprender cómo estan las cosas en realidad porque no estoy allí, y ni si estuviera, no se sabe.

Y no se que más decir, y me quedo muda, con lágrimas, con rabia.

Un recuerdo de Cd. Juárez

3 comentarios:

yarim dijo...

A mi me cuesta mucho trabajp entender lo que pasa en México, porque tienes razón, no se le ve solución alguna, los políticos, todos, son la misma mierda, con ambiciones de poder y corruptos hasta los huesos. La violencia ya se nos volvió cosa de la vida diaria y lo más feo es que nos estamos acostumbrando a ella, y eso es terrible. Claro, tiene sus grados, no todo el país es blanco de los crímenes más atroces por la delincuencia. Juárez, ciudad Victoria y muchas más de Tamaulipas, Morelia, Acapulco son las que la llevan peor. Por fortuna, donde vivimos sigue siendo más o menos tranquilo, pero es muy impresionante ver al ejército en las calles, dan miedo, anda uno con miedo y eso es feo...

Pero nosotros no podemos irnos, es nuestro país, así que mientras vivamos aquí tenemos que trabajar por una sociedad mejor, exigir pero también proponer soluciones y esperar que nunca nos pase nada malo, ni a nosotros ni alos que amamos...

Azulitoclaro dijo...

:(
Es muy jodido lo que está viviendo México... sobre todo porque pienso que -como en Colombia- la solución no puede ser la guerra. El narcotráfico campante, creciendo -de la mano del Estado- y los militares y la policía y hasta los mismos vende armas extranjeros lucrándose. Y mientras tanto la población civil en la mitad, desangrándose. Si no en cuerpo, sí en alma...
Como tú estoy segura de que debe haber alguna manera de recomponer las cosas, pero estoy segura de que no puede ser ni de la mano de la guerra y, a veces pienso, ni de la mano del Estado... no de estos, al menos. Siento ese dolor inmenso.

Mamá Gallina dijo...

Son muy emotivas tus palabras y te aseguro que ni siquiera nosotros, los que estamos viviendo aquí alcanzamos a tener una dimensión de lo que está pasando en realidad. Los muertos, las fosas y balaceras son casi el pan nuestro de cada día y lo peor no es eso... lo peor está en que se te hace costumbre escuchar esas noticias y ser indiferente a lo que pasa.

Yo creo que para que exista un verdadero cambio se necesita de personas más concientes y leales a sus ideales. Y ¿sabes qué? la gente está cómoda en su pachorrez mental y en muchas otras distracciones a su alrededor que no nos damos cuenta de lo que hay en nuestras narices.

Aveces pienso ¿qué se puede hacer? y llego a la conclusión de que no mucho, pero que probabemente sembrando la diferencia de ideales en mi hijo, en mi casa y lo poco que pueda con la familia y amigos ayuda bastante, siendo leal y honestos entre lo que decimos, pensamos y hacemos. Ojalá que pronto pase lo que hacemos.