viernes, agosto 10, 2012

Defiendo mi derecho a ser madre

He estado pensando mucho últimamente acerca de esto, quizá últimante desde que mi hijo nació también.

He crecido con ideas que valoran las capacidades intelectuales por encima de todo lo demás y tuve acceso a una educación priviligiada, me parece, pude ir a la UNAM, elegir la carrera que más me gustara y no tuve que trabajar mientras estudiaba.

Pero deseaba con mucha pasión ser madre, a pesar de que toda mi adolescencia escuché como se burlaban de mujeres que sólo hacían eso, a pesar de que fui educada para pensar que eso era menos, era lo que yo deseaba.

Finalmente encontré oportunidad de formar una familia con alguien que quería formarla conmigo, para mi eso era importante, no me parecía bien eso de meterle gol a nadie. Él cambió de idea luego y me dejó sola.

Pero aún, nada mejor me había pasado antes ni me volvería a pasar, ser madre, parir como quise, amamantar, estar sola con mi pequeño en medio de la paz de nuestro pequeño reino, aún con carencias materiales, respirábamos amor y nos las arreglábamos, mi vida adquirió un nivel de balance nuevo.

Pero conforme más crece y crece y yo estoy más y más cerca de quienes no le ven magia a esto por ningún lado, más recibo presión por jugar otro rol, el de la mujer que se desarrolla profesionalmente dentro de las espectativas de este sistema de consumo.

Yo pataleo, no me dejo, pero es constante y es agotador.

Si, es verdad, aunque parezca noticia del ALARMA:

Mujer de inteligencia media con eduación universitaria elige por libre albedrío quedarse en casa a criar a su hijo.

Si, es así, eso elijo, no porque me haya comido el cerebro el choro social, porque eso es lo que quiero hacer con mi libertad de desición.

No, no soy una persona que vive a través de su hijo y le chupará la vida para que se quede siempre junto a ella; no, no soy incapaz de desempeñarme en una profesión; no, no me siento asfixiada, encerrada, que no tengo tiempo para mi misma nunca.

Tampoco soy la imagen perfecta de la felicidad y la calma. soy humana simplemente, elijo mi camino, el que más me gusta, no creo que luego de unos años me quedaré con las manos vacías y tristes, sino contenta y cansada, satisfecha, sin apoyar esa satisfacción en las desiciones que mi hijo tome, sino en las mías, en las que tomé, en las que tomo.

Y estoy cansada de que todos quieran bien-intencionadamente venir a opinar a interferir, yo no los paro en la calle para tratar de disuaduirlos del trabajo que elegirion, religión, escuela a la que asisten sus hijos, manera en que gastan el dinero ni cómo lo producen, eso es su asunto y éste es el mío.

Cierro la puerta y se quedan fuera, porque el ruido que hacen me distrae de lo que mi hijo está tratando de decirme, de cómo me comunica lo que necesita, y cuando hacen mucho ruido de verdad contaminan nuestra casa, y no quiero ser grosera, pero tienen que tomar distancia.

Defiendo mi derecho a elegir ser madre.

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