viernes, abril 05, 2013

Escuela en casa con escuela fuera de casa

Normalmente cuando leo al respecto me parecía que no era compatible.

Y si, en cierto modo no lo es, entre otras razones, porque queda tan poco tiempo para estar con ellos y admeás de las largas horas que pasan en la escuela deben cumplir con tareas. Si además quieres que duerman suficiente no lo verás casi nada.

Bosquecito

Mi hijo asiste a clases de 8 a 3, como imaginarán en la mañana hay poco tiempo para convivir o conversar, para su edad aún debe dormir entre 10 y 11 horas, yo he notado que él necestia 11 para reponerse, lo que implica que para levantarse a las 6 sin que yo lo despierte debe estar durmiendo, ya cenado y con dientes lavados a las 7. Restando tiempos de transporte, nos quedan aproximadamente 3 horas de convivencia diaria de lunes a viernes que además deben ser utilizadas para tomar clase de violín dos veces por semana, natación una vez por semana, comer, cenar y practicar violín.

Esta dinámica me entristece sobre manera.

Hace poco me llegaron diferentes circulares escolares para indicarme los contenidos de los primeros exámenes, me pareció que todo lo que debía saber lo sabía ya (aún antes de ir a la escuela, de hecho), pero que podríamos hacer una revisión general sólo para estar seguros.

(Por supuesto sin entrar en el tema de lo antipedagógico que resultan las pruebas y lo poco que podrían reflejar en momento dado sobre los conocimientos o asimilación real de los estudiantes).

Pero, como siempre, una cosa llevó a otra, vinieron preguntas y surgieron juegos en el momento, y lugar de asegurarme que sabía bien donde es encima y debajo, izquierda y derecha, contar hasta 10 (o más bien, además de eso), terminé enseñándole a dividir y acomodar y contar unidades, decenas, centenas y millares.

Matemáticas

Sacamos los 12 caballitos y los fuimos repartiendo en los ranchos de diferente cantidad de amigos (María, Valentina, Tai). Descubrimos todos los múltiplos de doce y también que no queriámos darle medio caballo a una persona y a otra.

Matemáticas

Y luego hice unas columnas para que pudiera contar su fortuna que ascendía a unos 1255 colones o algo así.

Su maestra me dice que no lo adelante, que esto lo haría inadapatado, que se aburrirá, pero no puedo evitarlo, ¿cómo no voy a atender sus preguntas y enseñarle cosas cuando veo su capacidad?

Dormido

Qué dilema.

Y ahora, al final de las vacaciones vuelve a pedir escuela en casa, por favor, y yo falta de valor de echarme a la familia encima, pues todos ellos y también sus conocidos y amigos encuentran oportuno abordarme a solas o no para explicarme que es dañino tenerlo tan pegado a mí, y que debe ir a la escuela, mientras que yo no me atrevo a cortarlos y contestar francamente de forma grosera, pero dentro se me va juntando la indigestión.

Veremos.

4 comentarios:

Mamá Gallina dijo...

Que grande se ve tu niño, es increíble la rapidez con la que crecen y la forma en la que a uno se le va el tiempo de las manos. Si me permites, aunque ya te lo voy a escribir te diré lo siguiente: es difícil siempre ir en contra corriente,una de las guías de mi hijo me decía que no toda la vida puedo ir como el salmón y tenía razón, pero creo que tampoco debo de renunciar a todas mis convicciones y a lo que creo que es lo adecuado para mi hijo de acuerdo a mi propia escala de valores o expectativas que pudiera tener sobre tal o cual cosa. También creo que como dice el refrán, "entre los parientes y el sol, entre más lejos mejor", en mi caso me ha servido tener a mis padres lejos y a mis suegros a raya en cuanto a la educación de mi hijo. Mis padres y mis suegros tuvieron ya a sus hijos, y aunque pueda escucharse como una grosería, ellos ya hicieron su parte, con equivocaciones y aciertos entonces es mi turno de intentar lo que me parezca adecuado para Emiliano. Han estado en desacuerdo en muchas cosas, pero sigo adelante porque siempre que trato de ser condescendiente en algunos temas, todo resulta un caos, y sí va a ser un caos... que sea uno controlado por mi y los míos.
Con respecto a la escuela, pienso que si tu hijo te pide que le enseñes más allá de las capacidades de la escuela está bien y los maestros deberían de entender que la curiosidad es innata en los niños, hay que dejarlos explorar y mejor en vez de etiquetarlos, darles bases para que sea un aprendizaje dirigido. La escuela a mi parecer no siempre tiene que ser tan mala, tiene sus pros y sus contras, pero depende de lo que tu quieras para tu hijo. Quizá podrías mediar las cosas, evaluarlas y ver que tan conveniente o posible es modificar algunas de las actividades de tu hijo, que vaya en un horario más reducido, te quiero poner el ejemplo de mi hijo... él va a la escuela de 8 a 1 de la tarde,después de su horario escolar se queda a fútbol o natación dependiendo el día. A las 2 en punto voy por él a la escuela, venimos a la oficina un rato, comemos juntos, hacemos la tarea que a lo mucho nos lleva 20-40 minutos hacerla (aveces es menos) y los sábados lo llevo a los scouts. Aveces siento que es demasiado para mi hijo estar en una rutina casi igual a la mía, pero me compensa saber que estamos juntos en esto, que comemos juntos, que aprendemos juntos y que vamos juntos por que aunque yo lo decidí por él, también mi hijo en su pequeña conciencia así lo asumió por que esta convencido de que es la forma más cercana en que estemos juntos más tiempo.

Yo siempre te he admirado mucho por que tienes el valor, el coraje de hacer tantas cosas por convicción, de hacer a un lado las comodidades que te puede dar el trabajo por darlo todo por tu hijo y no es que si trabajas no lo hagas, pero los tiempos se modifican por completo.

Quizá también un cambio a una escuela más accesible sea adecuado o si de plano a ti te convence más la educación en casa, seguir en esa misma línea, tienes las bases, tienes los conocimientos y tienes la convicción. Lo demás viene por sí solo y aunque aveces es difícil decidir con esa convicción que tu tienes hay muchas cosas a favor.

Te mando un abrazo, aveces te leo, nos siempre dejo mensajes pero te leo. Un beso a Itzcoátl :)

Mamá Gallina dijo...

Por cierto, te quedó bien bonito tu blog. Como muy cálido, mucha luz,me transmitió mucha paz.

Vanyvalu dijo...

Me gusta todo lo que te dice Betty, yo no pude evitar pensar, pero qué metichencia!!!!!! Y lo que observo es que todos esos tipos de consejos y opiniones vienen del miedo, miedo a lo que se intuye dentro pero no se quiere ver porque eso supondría aceptar que no se ha tenido el valor para hacer lo que surge del <3 y se ha elegido hacer lo común. La diferencia que tú, que tu amor, tu visión y tu cuidado están haciendo en Izcóatl, está impresa en cada una de sus células, más allá de si está en la escuela o no, él tiene tu soporte, tu amor expresado en el cuidado y atención que pones en ofrecerle las mejores alternativas que conoces para su desarrollo y libre expresión, eso es bellísimo y él lo sabe, lo siente, en la cuestión de la educación en casa, lo mismo, la maestra teme y busca evitar que lo que teme, suceda, pero igual podría si quisiera, enfocarse en cómo apoyar la curiosidad de Izcóatl dentro del salón de clases y andar a su ritmo, no al de la comodidad de ella, que ella adjudica al grupo o al mismo Izcóatl. Siento que andar contracorriente es la definición que más se acerca a la distancia que vemos entre hacer lo que una siente con todo su ser y lo que la mayoría está acostumbrado a hacer, pero podemos verlo como una oportunidad para fortalecer nuestras herramientas internas y reconocer por qué nos afecta lo que los demás piensen de lo que somos y hacemos. Observo que si bien mi hijo me ofrece una perspectiva pura y fresca, natural a la que yo trato de adaptarme, unas veces con más facilidad que otras, el peso de las creencias que aún obedezco no es ligero y observo como suelo devaluar lo que hago porque no es aplaudido externamente, porque es de hecho confrontada y criticada mi manera de criar y temo, a veces dudo. Cuando temo equivocarme, siento la necesidad de apoyo, de certeza, de compartir la responsabilidad. Esta dicotomía entre sentir dentro la paz de saber por qué hago lo que hago y el no tener la comprensión y/o aprobación ajena me hace sentir vulnerable, a veces me siento sola y no me gusta, pero al mismo tiempo es como el espacio ideal para trabajar y poner en práctica el sostenerme, apoyarme y observar el miedo a aceptar mi poder, mi capacidad, a asumir por completo mi responsabilidad, a no depender de los demás para ser quien soy y expresarme, para mí esto es un camino de amor a mi misma, ese amor incondicional que una siempre espera de los padres y que no supieron darnos porque ellos mismos no lo tenían, ahora es mi elección trabajar en dármelo para en verdad pode transmitírselo a mi hijo. Comparto esto porque cuando te leo, me parece que podrías estar experimentando algo similar. Amarnos también significa poner límites claros, el responder a preguntas que surjan de una real curiosidad es una cosa, pero los juicios que los demás hagan y los miedos proyectados, envestidos de consejos en realidad no tienen que ver con lo que una hace, sino con las creencias de quien los emite. Si delimitamos lo que es la responsabilidad de cada quien, hay mayor claridad y respeto. Te abrazo!!!!!!

Azulitoclaro dijo...

Creo que coincido en lo que ya te han dicho: que cada niño y cada familia son distintos y que no tienes porque forzar o reprimir lo que es natural para Itzcóatl y para ti; también estoy de acuerdo en que puede haber mucho miedo en quienes te rodean (incluida la profesora, que preferirá tener a los niños como una masa unívoca) y en que quizás considerar un cambio de escuela puede ser una alternativa. Obviamente, lo mío son sólo ideas, sólo tú sabrás qué es mejor para uds. Cierra los ojos y escúchate (tu intuición sobre todo) y escucha al pillo. Lo demás después se ajustará.
Un abrazo,
A.