viernes, mayo 09, 2014

Sobre el maquillaje



Hace poco tuve algunos intentos por señorizarme, pude comprar un poco de ropa nueva que me quedara bien, ahora que adelgacé y de paso me compré un esmalte de uñas. Logré, por un par de días, maquillarme, arreglarme el pelo de alguna manera, pintarme las uñas y hasta ponerme zapatos con un mínimo de tacón.

Me sentí bella y emocionada, pero me duró poco. Pronto volví a lo acostumbrado, tennis o botas a diario, apenas si el pelo recogido con cualquier liga, nada de maquillaje. Tengo una idea remota de lo que hacen las mujeres diariamente para embellecerse, yo sólo me baño, uso jabón y champú, me pongo un desodorante naturista, me cepillo el pelo unas 4 veces por semana y ya. No se de más, nunca uso cremas, protectores solares, rimel, labial, etc. Creo que mis cuidados son más higiénicos que cosméticos. Cuando voy a trabajar me pongo aretes.

Por un lado admiro a las mujeres que todos los días se peinan y se maquillan, siento que demuestran una atención a su aspecto, pienso que en comparación yo debo lucir descuidada. Pero por otro lado pienso que cuando es un hábito resulta difícil salir de él. y entonces el día que ellas no lo hicieran se les notará mucho y tal vez se sientan incómodas.

Me preocupa aún más el mensaje que les damos a las hijas y niñas con este comportamiento, me parace que de alguna manera estamos diciendo al maquillarnos todas las mañanas que nuestro rostro, o nuestro cuerpo (si es que también usamos fajas y otras cosas), necesita una reparación, que tal cual como es no es aceptable para presentáselo a demás, eso me parece grave.

Aunque, por otro lado, yo comprendo que es una convención social. Creo que este punto es muy importante y que a menudo las banderas que se alzan en contra de cualaquier ismo como el machismo olvidan, es que aun cuando deseemos otra realidad para nuestros hijos, ellos están inmersos en algo diferente, y si no les damos datos de cómo funciona estarán muy perdidos e inadaptados.

Así que, aún cuando yo quisiera un mundo en el que el maquillaje no fuera una imposición para las mujeres (y lo es, no es posible presentarse, por ejemplo a una entrevista de trabajo con la cara lavada), y promuevo la equidad de género, si tuviera una hija tendría que hacerle comprender tambíen que debe adquirir la habilidad de maquillarse, usar tacones y medias y otras cosas así, porque las puede necesitar.

En ese sentido, tal vez las hijas están mejor colocadas con madres que ya han asimilado y hasta disfrutan de estas prácticas que conmigo.

¿ustedes qué piensan?

4 comentarios:

La casita de Irene dijo...

Ufff. Este tema es controvertido. A ver si logro concretar una opinión. Yo nací y crecí en una ciudad donde la estética es muy importante, casi enfermiza, de hecho. Pasé mi adolescencia recibiendo el mensaje tácito de que existían dos tipos de mujeres: las "gallinas", que eran las que jugaban a todo ese estereitipo Barbie occidental, y las "futbolistas" (el término no es mío), que serían algo así como las mujeres como tú. En ese entonces me inscribía en ese mismo grupo, luchando fervientemente porque la sociedad me viera aunque fuera una mijer. Y sé que esa expresión causa sorpresa (a mí misma me habría indignada entonces), porque realmente jamás habría pensado que de alguna manera esa revolución se centraba en la necesidad de que vieran más que mi cuerpo, mis tetas, mi feminidad. Me costó muchísimo llegar al punto en el que siento que estoy en este momento, que es un estadio dferente incluso al que descubrí después de ser mamá: ahora me siento muchísimo más reconciliada y feliz con mi ser femenino, con mi ser mujer, con tetas, maquillaje y peinados distintos. Me he permitido asumir la sensualidad de mi cuerpo con más libertad y me siento en paz al hacerlo. Ya no me importa lo que piensen o digan cuando me miran, me maquillo porque me gusta ese mimo y me gusta cómo quedo después de ello, soy vanidosa en una proporción antes imoensable en mí... En fin. Y no creo ni siquiera que haya una diferencia radical en cómo me veo ahora y cómo me veía entonces, pero sí hay una diferencia dentro de mí que me gace más feliz. El maquillaje, para el caso, es apenas un símbolo (y no el único): sentirme a gusto, feliz y plena con mi cuerpo me lleva allí. Y no dejo de verificar que las marcas que uso sean responsables y respetuosas de y con mi cuerpo, pero lo disfruto. Tanto que he llegado a lamentar no haberlo hecho antes. Me sigue preocupando el futuro de mi hija en esta sociedad tan superficial, pero ahora pienso que si voy a ser un modelo para ella, pues me siento satisfecha de que ese modelo incluya ahira menos de los tabúes y temores de mi infancia y mi adolescencia. Ni siquiera cuando me maquillo me veo como una de esas mujeres barbies que tanto temía. Ojalá ella también pueda ver la diferencia en sí misma.

Y como siempre, te felicito por tu transparencia y honestidad.
Saluditos,
A.

lilis dijo...

Para mi siempre ha sido muy importante mi arreglo personal, muy lejos de mi mamá que es de cara lavada siempre, ella jamás me enseñó nada de maquillaje ni cremas, lo aprendí y descubrí yo sola, algunas veces no muy gratamente, como comenzar a desmaquillarme con crema de manos y agarrar una infección en los ojos o comprar sombras en el tianguis de muy dudosa procedencia. Para mi mi lado femenino es hermoso y muy importante, todos los días me baño y me maquillo, ahora muy natural más que cuando era adolescente, pero lo hago todos los días, a veces no y no pasa nada, no me avergüenza como luzco sin él. Siempre he necesito cremas, limpiezas y tratamientos por mi tipo de piel, para mi ahora es una rutina. Mi hija lo ama, ama ponerse bálsamo de labios y peinarse todos los días, usar faldas y collares y sentirse bella y femenina, lo ve en mi. No me preocupa la sociedad, a ella la quiero sana y hermosa, aceptándose bella y mujer, aceptando su cuerpo tal y como luzca, eso si es súper importante, más que el maquillaje, crearle un amor propio sobre ella misma que jamás tenga la necesidad de usar chichis postizas, nalgas postizas, uñas postizas, que use tacones por que le avergüence su estatura, que use tacones por que le gusten y no tenga problemas por usar tenis también, eso es lo que me preocupa que el absurdo estereotipo televisivo de nalga postiza la absorba, pero el maquillaje no, eso es parte de mi feminidad y será de la suya.

La Chili dijo...

Gracias por compartir sus opionones, hermosa es la diversidad.

Karim dijo...

A mi el maquillaje me parece horrible, esa plasta que tapa los poros y que cuando sudas se vuelve brillante y plástico, que trata de cubrir pare más bien evidencia.
A mi me gusta ponerme delineador y depilarme axilas y piernas, me gusta últimamente también depilarme un poco las cejas y hacerme manicure y pedicure. Pero dudo que eso me haga más o menos femenina, llevo la feminidad en la sangre, en mi manera de estar en el mundo y de construir. Me gusto y no me gusto, depende del día del mes. Me gustan los zapatos, los de tacón y los guaraches, las faldas y los vestidos, odió los pantalones.