lunes, marzo 06, 2017

Odio la música

Esta es la semana de exámenes del tercer período de 4 en total. Cada vez nos toca hacer tres de diferentes rubros, hoy fue el primero, era muy fácil y me fue muy mal, creo que fue puro miedo, desde anoche no podía dormir y de camino estaba nerviosísima y con ganas de devolver el desayuno; no recuerdo en ninguna de las partes de mi vida sentirme así, no cuando me preparaba como actriz no cuando era bailarina, es horrendo.

Cuando comenzamos el curso algunos maestros amigables nos preguntaron porque habíamos elegido este camino y cada uno contaba su historia y metas. Uno de los maestros nos dijo que no nos iba a preguntar porque estábamos allí porque todos íbamos a decir que era porque nos gusta la música y que eso todo el mundo lo pude decir, hasta el conductor de pesero.

Yo cada vez más me convenzo de que a mi no me gusta la música, en general, especialmente la académica, y que entre a la escuela a ver si al menos la puedo entender, porque me aburre en general o le cuesta mucho asimilar nuevas cosas, supongo que tiene que ver con mi personalidad aspergeristica, sólo lo conocido que he oído muchas veces y que tiene un significado fuera de la música, ya sea por las palabras que contiene o por su relación con alguna escena de película.

En fin que me siento frustrada y desanimada, para variar y además paso enojada con mi hijo, en parte porque am veces sabotea mi desempeño, sobre esto mucho podría escribir pero no quiero exponerlo, yo creo que tiene que ver con haber perdido a una mamá qué pasó 10 años (sin resentirlo) completamente dedicada a él, que además ahora se dedica al mismo mole que el, la música; y que la pubertad y el patriarcado también influyen.

Seguiré el camino y ya les contaré retazos aquí y allá aunque casi no haya visitantes al blog porque este medio ha caído en desuso o tal vez quienes leen no se dejan ver.

miércoles, febrero 08, 2017

La clase de solfeo

Tengo muchas ganas de hacerme daño, hoy no fue tan terrible, mis compañeros reían las bromas y burlas del maestro, todos se sienten humillados y desanimados, asustados; pero todos piensan que no hay nada que hacer y que ni modo y yo me siento la loca pensando que deberíamos luchar por un trato digno. Trató de mantener la calma al salir y platicar con mi hermoso hijo en la caminata vuelta a casa, termino contestándole deforma grosera y lo hago llorar y entonces me odio por no ser mejor persona y poder soportar todo esto si que el tenga una madre mala, dentro de mi cabeza se repite mil veces malamadre malamadre malamadre; y entonces me muerdo la mano, el mayor gesto de exasperación que me permito, pero no parece suficiente, quisiera golpearme, cortarme, acaso estoy loca porque sólo a mi me afecta así? (a pesar de que ya varios compañeras han abandonado la escuela). Todo esto es muy jodido y es mi única oportunidad, no hay otra escuela pública de artes para gente de mi edad, todo se ve negro y sigo luchando contra corriente, luego de haber estado tan contenta ayer por haber logrado estudiar las tres cosas, violín, contrabajo y solfeo, algo que casi nunca logro en un día debido a mis obligaciones maternales y administrativas del hogar.

En fin, iré a disculparme con mi hijo, a esforzarme más por ser mejor madre y tratar de evadirme del horror de las clases con la esperanza de que pronto se acabe el año escolar y el nuevo sea mejor.

miércoles, enero 25, 2017

La experiencia musical formal :: semana 20



Ya he contado por aquí que estudio violín desde hace algunos años. Comencé hace cinco años pero sólo estudié un año y luego no pude pagarme clases. En agosto de 2016 comencé mi preparación en una escuela del INBA y ahora curso el primer año de tres.

La semana pasada el maestro de violín nos puso un ejercicio para segunda posición que consiste en recorrer la mano al hacer la escala de Sol en al llegar a tercera cuerda, esto es muy emocionante para mí porque es la primera vez en la vida.

Por lo demás las clases de instrumento, coro y apreciación musical son agradables y felices al mismo tiempo que presentan retos emocionantes. En la clase de solfeo vemos temas fascinantes que el maestro explica muy bien pero las habilidades técnicas que tenemos que desarrollar rápidamente se me dificultan y la mayor parte del tiempo me siento estúpida y desalentada, aunque continúo con la mejor actitud posible.

Ya desertaron oficialmente tres compañeras que me parece que eran elementos valiosos, que se esforzaban, cumplían, no faltaban, en fin. Se va sintiendo más claramente la predominancia masculina, pues sólo sólo unas 6 de 16-20 que aún quedan en el grupo.

Yo sigo esforzándome mucho por encontrar espacios de tiempo para poder practicar mis instrumentos pero difícilmente lo logro a la par de mis obligaciones domésticas y maternales, lo que me hace sentir triste, enojada y frustrada.

Cuando comparto mi dificultad con los maestros la respuesta suele ser algo así como "échale ganitas", mis pares femeninas comprenden que es demasiado por hacer pero a la vez no quiero soltar esto que me da identidad y me hace sentir persona.

Trato simplemente de aceptar que aunque para mis estándares (que suelen ser excesivos) mi desempeño difícilmente va a ser más allá de mediocre, de todos modos es gozoso cualquier desempeño, y de obtener mi certificado de conclusión tendré un papelito que sea base para hacer otras cosas, que aún no se bien que serían.

Por supuesto la idea de dar clases está siempre latiendo fuerte en mi corazón.

El contrabajo me tiene cada vez más enamorada aunque o estudio poco.

Mi niño cada vez más grande presenta retos en su crianza de pronto, pero en general es un amor precioso, maravilloso y dulce, compañero de mi pasos, agua de mi corazón.

Sobre el Vitíligo



Una persona cercana parece haber comenzado a desarrollar esta enfermedad así que me di a la tarea de investigar un poco al respecto, sólo pude revisar un artículo. Incluí imágenes que me encontré por la red que me parecen gozosas.

En este artículo se explica que es una enfermedad que padece un 1-2% de la población mundial que se desarrolla en diferentes momentos de la vida, puede ser por causas hereditarias (apenas un 20%), en el resto de los casos no se sabe a ciencia cierta la causa por la que se origina.



Se conoce de su existencia desde antigüedad, los egipcios le llamaban lepra blanca. Se caracteriza por descoloraciones de la piel presentándose en cualquier tez pero afecta más a las mas obscuras.
Se relaciona con enfermedades autoinmunes, enfermedad tiroidea y diabetes mellitus entre otras.

La presentan casi en igual proporción mujeres y hombres (levemente menos las mujeres), más de la mitad la desarrollan antes de los 20 años y el 70% antes de los 30.


Aunque no se sabe que causa la enfermedad, se ha observado que afecta más las áreas de la piel que están expuestas al sol, y que muchos de los que la tienen reportan que inició luego de alguna experiencia traumática física o emocional o quemadura solar.

Existen varias teorías sobre lo que lo causa; autoinmune, neurotóxica, autotóxica, bioquímica, viral, estrés; pero aunque se sustentan, ninguna ha sido aceptada oficialmente.


La enfermedad se menifiesta por primera vez con una o varias manchas que pueden presentarse en cara, cuello, axilas, dorso de la mano, alrededor de orificios corporales como boca, ojos, pezones, nariz, ombligo y genitales.

Se puede presentar el Fenómeno isomórfico de Koebner, que implica la aparición rápida de nuevas manchas en áreas el cuerpo con heridas (traumatismos o quirúrgicas), especialmente en codos y rodillas. Cuando se presenta este fenómeno es un signo claro de que la enfermedad esta progresando.


Existen diferentes tipos de viíligo; el local que se divide en focal y segmentario; el generalizado, que se divide en vulgar, acrofacial y universal; y el mixto.

Además de las manchas, esta enfermedad incrementa los riesgos para desarrollar otras enfermedades así que es importante monitorear su posible aparición; entre las más comunes están enfermedad tiroidea, enfermedad de Addison, y diabetes; siendo la tiroidea la más común, con una incidencia de 20 a 14%.


El curso de la enfermedad es impredecible, pero se ha observado que es progresiva en el 73.6% de los casos y regresiva en el 1.3%. En el 89% de los casos el desarrollo se detiene luego de 11 a 25  meses.


Los tratamientos son tópicos (directamente sobre la piel afectada) si la afectacción es menor al 20% de la superficie corporal o sistémicos (actúan desde el interior del cuerpo como los medicamentos tomados) si el área afectada es mayor.

Siguiendo las indicaciones del médico y protegiendo el área afectada del sol se pueden alcanzar resultados cosméticos muy aceptables. Los resultados deberían apreciarse en 3 a 4 meses de tratamiento, de no ser así debe cambiarse de tratamiento.


Además de los tratamientos que sugiera el médico se indica que la interacción del psicólogo con el paciente es de vital importancia para que el paciente pueda recobrar la función protectora de la piel.

Existen diferentes instituciones de apoyo (no he verificado su autenticidad, procedan con precaución), haz click en los nombres para acceder a sus páginas.

Asociación Mexicana contra la Psoriasis.
Fundación Mexicana para la Dermatología.
Sociedad Mexicana de Dermatología.
Asociación de niños y adultos con Vitiligo.

Y aquí un blog en inglés al respecto.




domingo, enero 08, 2017

Tratando de sanar el corazón

A veces me siento muy enojada con mi hijo, el ya ha comenzado su pubertad y a veces la relación se pone difícil, peleamos y lloramos.

Pero también debo siempre recordar que el es maravilloso y que lo amo incondicionalmente, pero más importante, es que él lo sepa.

Por eso esta noche le hice estos regalitos amorosos.





El flexaedro lo encuentran aquí y el tutorial de cómo hacerlo acá.
La cajita de conejito aquí.
El corazón de cartón, acá y el tutorial aquí.
Y la tarjeta de corazones aquí.

sábado, enero 07, 2017

Tabulando la maternidad

Hace algunos meses llevé a cabo una medición que resultó muy reveladora.

Me sentía frustrada porque nunca tenía tiempo para estudiar mi instrumento. Yo sabía desde que quise ingresar a la escuela de música que sería una carga de trabajo difícil, considerando que me haga cargo de mi hijo de manera exclusiva. En mi caso eso quieres decir que no tengo la ayuda de nadie ya que soy madre soltera. Además hago escuela en casa y eso implica que estoy con mi hijo todo el tiempo. Vivimos en un departamento con una sola habitación y para llegar al baño hay que pasar por la habitación, así que no tengo intimidad nunca.

Sentía que no me daba el tiempo, que no alcanzaba a hacer lo mínimo y que era porque yo era floja o no organizaba bien mi tiempo. Hasta que empecé a tomar nota de cada vez que entraba ala cocina y cada vez que salía, como si checara tarjeta, entonces descubrí el hilo negro. Después de algunas semanas fue claro que todos los días, incluidos fines de semana, yo pasaba de 6 a 8 horas diarias en la cocina, sólo en la cocina, si sumamos las 3 a 4 horas que paso al día en mi escuela y las 2 a 4 horas que pasa mi hijo en la escuela de música en las tardes y las 3 horas de transporte para ir y venir de las escuelas, más el lavado de ropa, doblado de ropa, limpieza de hogar, oraganización del hogar, escuela en casa, sacar la basura, ir a pagar la cuentas, ir a comprar los alimentos, hacer tarea, las al menos 8 horas que necesito pasar durmiendo al día y practicar un instrumento al menos media hora al día; algo no cuadra. Todo esto tiene que ver con la invisibilización del trabajo de la mujer y nuestro poder máximo de eficientización del tiempo. No sólo el trabajo femenino no se considera trabajo sino que además nos hemos visto obligadas a ser capaces de hacer varias tareas a la vez porque  de otra manera nunca cumpliríamos con los objetivos previstos, y aún seríamos burladas porque seguro nos las pasamos viendo las novelas en nuestra casa en piyama.

Mientras por un lado nuestro cerebro esta terriblemente ocupado administrando bienes y recordando todo tiempo de fechas relevantes, es decir por un lado tenemos que saber qué cosas están el refrigerador, cuando se compraron y cuanto tiempo se mantendrán comestibles antes de echarse a perder, saber que cosas faltan en la casa, desde jabón y papel higiénico, hasta reparar una chapa o comprar los útiles extraordinarios que pidieron en la escuela para el día de la bandera y por otro lado recordar que ya se cumplieron seis meses de la última visita del ortopedista y que viene el cumpleaños de fulano, o que hay que hacer el pago de tal servicio que corta en cierto día del mes; todo esto profundamente agotador y todo nuestra responsabilidad, pero a la vez infinitamente aburrido, nada que haga que nuestras mentes sean más brillantes o que nuestras aportaciones sean consideradas valiosas, perfectamente podríamos pasar un año entero sin un sólo error en nuestras tareas y nadie nos propondría para el Nobel.

Nuestra atención está siendo estirada en mil direcciones al mismo tiempo todo el tiempo y las demandas son constantes, inminentes o hasta urgentes que nuestra capacidad de concentrarnos queda destrozada, pero además todo es cíclico e infinito, repetitivo e insignificante pero imprescindible; no podemos dejar de lavar los platos o la ropa o llevar al niño a la escuela, pero nadie lo considera un logro, y nunca acaba, sólo vuelve a empezar.

Pero todo este trabajo está al centro de todo el funcionamiento de nuestra sociedad, sin todo este trabajo invisible de limpieza, cocina, crianza, administración del hogar, nada podría funcionar. Por eso no puede ser un tema secundario o siquiera paralelo a la lucha de la revindicación del trabajo, o de terminar con la explotación laboral, si no podemos primero reconocer que es trabajo, no podemos dar un paso hacia ningún lugar que pretenda proveer de igualdad y dignidad a los seres humanos. Y en esta situación de desventaja, mayor o menor agravada por otros factores, están más del 50% de lo seres humanos del mundo, así que esta lucha es la primera.