martes, febrero 28, 2006

El amor... ay, caray.

Un día me dije una sentencia, creí en ella y se la digo siempre a mis amigas, y amigos, dice que sólo te pedirán perdón cuando realmente ya no te importe, porque en aquella época recibí estas manifestaciones de mis primeros dolores amorosos, pero considerando que después de eso nadie me ha pedido perdón y de ahí pa'l real nadie me ha dado las explicaciones que tanto he esperado, podría decir dos cosas; una, que aunque no quiera creerlo la sentencia se cumple; y otra, ¿de verdad llegamos algún día al punto donde no nos importa?, tengo que decir que no, que todas las veces que dolió, no ha dejado al menos de importarme, y entonces, ¿ha dejado de doler realmente?; aunque la atracción física se haya muerto, aunque no regresáramos aunque nos pagaran, pero de que nos importa, no importa, y con mucho gusto (aunque finjamos que no) escucharíamos al otro echándose toda la culpa y pidiendo perdón con un trío al pie de nuestra ventana (cantando, perdón, vida de mi vida...). Y todo esto porque con un simple "amorcito" todo vuelve, basta una plabra, para abrir las costuras y derramar el relleno como muñeca fea.
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Me hace falta un poco de amor, todos nos cansamos de coger con la misma persona, especialmente cuando la tenemos ahí, después siempre parece que no todo estaba tan mal y bla bla blé. Demasiado tarde. Pero yo ahora tengo hambre, necesito..., abrazos y besos, aunque suene ñoño, es así. No quiero pasión quiero abrazo, yo soy muy pequeñita y siempre he cabido muy bien en los brazos aún de los más pequeños hombres, así que ahora me vendría un poco de ese calor, pero estoy en el limbo, y no hay para donde ir. Creo que todos llegamos a este punto donde necesitamos ser tocados, pero duele por todos lados, así que a la vez no queremos.

La espinita,
(cómo me decía un suegro que tuve)

2 comentarios:

Aquel que sí te nombra dijo...

2 cosas: de repente esperar las explicaciones no tendría tanto sentido, pues al fin y al cabo nunca se sabría si son realmente ciertos...además creo que uno debe de dejar de preguntarse los "por qués" y empezar a preguntarse los "para qués", que serían más importantes porque tienen que ver directamente con tu vida y no con la de la otra persona. Así las explicaciones salen sobrando.
Y lo otro, cuando uno tiene ganas de sentir cariño y que le den un abrazo, por qué no abrazarse uno mismo? Solo uno sabe cuando realmente necesita un abrazo, y si lo pides pierde un poco su significado pues es mejor la espontaneidad en eso.
Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto

La Chili dijo...

¿Quién eres, aquel que dice 2 cosas al respecto?