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lunes, marzo 09, 2015

He estado batallando



Recuerdo mucho a una amiga que un día me hizo una analogía diciendo que las mujeres éramos como la Coyolxauhqui, dándo todo de nosotras mismas, incluso partiéndonos en pedazos con el peligro de quedarnos sin nada.

Últimamente me he sentido así mucho.Vacía ya, sin energías disponibles, yo, que solía ser la imparable. Otras cosas están pasando al rededor y al interior, en el proceso de desarrollo de mi amorcito que hacen más difícil todo. La concientización de la condición femenina y la cruda realidad también encrudece y merma mi empuje.

Signos de depresión están empezando a asomarse con determinación. Y yo he estado haciendo un gran esfuerzo, un gran esfuerzo y también rindiéndome al cansancio a los gritos a cosas feas que no me enorgullecen. 

A través de imágenes he estado tratando de atravesar las catarsis y reformular y modificar mi pensar, mi sentir.

Luego las pego por la casa como recordatorios.

Esta noche hice una serie de letreritos cursis con estampitas para recordarme paciencia, respeto y animar a mi amedrentado hijo.

Comparto y mando todo mi amor a las demás mujeres que desfallecen en esta batalla de ejercer nuestro maternaje como lo decidamos.






jueves, enero 22, 2015

Maternidad y Lactancia, Museo de Culturas Populares

Como conté ayer, vimos la exposición de Taco de ojo, erotismo popular, en el Museo de Culturas Populares de Coyoacán.

Había muchas figuras que hablaban de la maternidad y lactancia que me parecieron hermosas, la mayoría son modeladas en barro (arcilla). Me encanta esta primera en que el niño cargado tiene una cara de felicidad, y también la siguiente en que la mamá le da el pecho y sandía a la vez.

También me pareció hermosa la del colecho (dormir con el bebé) y la del bebé que toma el otro pecho del que no está bebiendo con su manita, refleja una imagen de lactancia tan usual y tierna.

Me resulta poderosa de la mujer que está pariendo y me gusta que hasta el changuito está dando el pecho.

Me llamaron la atención la de la mujer que le da su leche a los animales y la sirena que incluso le da uan pez.













lunes, enero 19, 2015

¿Es la paternidad una nueva religión?

Leí este artículo que es una reproducción del que Danielle Teller escribió originalmente en inglés. En ellos se habla de un ensayo publicado por el New York Times en 2005 escrito por Ayelet Waldman, en el que decía que amaba más a su esposo que a sus hijos, y por el que recibió agresiones públicas.

El artículo de Teller sugiere que la paternidad se ha convertido en una nueva religión que es la causa principal de los problemas en los matrimonios y la tasa de divorcios actual. Dice que la manera en que se habla de lo hijos actualmente se equipara con la de dioses porque no se permite decir nada negativo en contra de ellos y que los padres no pueden admitir que no les agradan sus hijos a veces o incluso que son insoportables.

Uno de los puntos que molesta del artículo es la idea de que el niño nace formado, con un conjunto de características, que además se encasillan en dos únicas columnas, las malas y la buenas, y pueden ser personas insoportables desde chicos hasta grandes. Yo no estoy de acuerdo con esta visión, pienso que los niños están en formación y que pueden mostrar todo tipo de conductas indeseables pero para eso tienen padres, y un entorno social, para que les muestren cuáles de esas conductas sí le permiten integrarse y disfrutar de la interacción con otros.

El punto principal que me molesta sobre el artículo de Teller es que iguale la relación de pareja, o cualquier relación que puedan tener los padres con la de sus hijos. Y esto creo que es una gran corriente actual más fuerte que supera a la de la supuesta religión paternal, la idea de que los niños son iguales a los adultos, está muy extandida, y a partir de eso se crean una serie de expectativas sobre la manera en que deben comportarse y que deben ser capaces de hacer en qué momento que no sólo, otra vez, deja de lado la comprensión de que están en proceso de desarrollo que no es lineal, sino que nos hace olvidar los hijos son nuestra responsabilidad. Nuestras parejas son una elección y aunque es importante tener, por ejemplo, una vida sexual, que en realidad era el primer punto que el artículo de Waldman tocaba, la vida se ha transformado para convertirse en algo diferente. No son cosas separadas la pareja de la paternidad, sino algo integrado, que se llama familia. 

Siempre se puede encontrar un tiempo para compartir como adultos, si la familia está bien organizada y hay una estructura sólida. Si hay horarios establecidos, como la hora de dormir y rutinas diarias, el niño se sentirá seguro y podrá ir a dormir temprano, dejando tiempo para que los padres puedan convivir un rato por la noche, o incluso puedan tener tiempos individuales, que también son necesarios.

Pero reitero, criar, educar, proveer y amar a nuestros hijos es una responsabilidad, una que tomamos hasta cierto punto de libre elección aunque no lo hayamos planeado. Cada vez que tenemos relaciones sexuales con alguien estamos aceptando esa posiblidad aún cuando se usen métodos de anticoncepación, que todos sabemos que son falibles, especialmente en los países donde la interrumpción del embarazo no es legal y sólo se la pueden permitir sin riesgo los de las más altas clases sociales. Así que cuando no embarcamos en la aventura de la paternidad debemos tenerlo claro, hay que asumirlo, no es justo no priorizar a los niños, porque dependen de nosotros, y nosotros somos los adultos, no es la misma estructura que hay entre una esposa y un esposo.

No creo que actuar de esta menra impoda una vida sexual plena, estoy en desacuerdo con Waldman en que las mujeres dejan de tener relaciones con su esposo porque su pasión ha sido reasignada a sus hijos, pienso que las causas son otras. Además de que no creo que su esposo debe ser el el centro de sus pasiones cómo ella dice, creo que el centro deben de ser ellas mismas, y que sus pasiones pueden ser sexuales y tambíen de otras índoles. Pero hay todo un estigma social sobre el sexo, sobre la lactancia como algo desagradable, hay muchas malas episiotomías que dejan a las mujeres con molestias para el coito, hay muchos traumas ocasionados por la violencia obstétrica y hay muchos hombres que huyen del ambiente caótico y estresante del hogar que acaba de recibir a un bebé, tambien. Dejemos de culpabilizar a la mujer por la calidad de la vida sexual de las parejas, es un asunto compartido.

Personalmente nunca tuve dificultad ni falta de líbido y disfruté de mi sexualidad sola o acompañada tanto o más que antes de tener un hijo. Mi experiencia de parto fue suave y hermosa, en un ambiente bastante respetuoso, a pesar de algunos leves detalles, creo que esto tiene un gran impacto en mi, y en mi relación armoniosa con mi hijo y pareja.

Creo que el punto de partido de Waldman, es justo el problema de toda esta discusión. está partiendo de la culpa, de la culpa de no ser como las demás mamás del grupo, provocada por un ámbito de crítica irrespetuosa, preguntándose qué está mal con ella por no querer más a sus hijos que a su esposo, y es que esta forma de verlo es demasiado simplista, si hay miles de colores y dimensiones en el universo ¿ para qué ver la cosas blanco y negro? 

El amor por nuestros hijos es distinto que el que sentimos por nuestra pareja, o por nuestros hermanos, padres, amigos del alma, yo no escogería uno por encima de los demás (excepto a mi hijo, no sólo porque lo amo sino porque depende de mí), ni tampoco sacrificaría la maravilla de la vida sexual en pareja, se puede de todo, creo, por un lado hay que organizarse y por otro tener muy claro cuál momento de la vida estamos viviendo, mientras nuestros hijos son pequeños, necesitan mucho de nosotros, es cansado y hermoso, pero también es temporal y nuestra responsabilidad. Y así como debemos enseñarles a tolerar la frustración de que las cosas no sean cuando ellos las quieren y cómo ellos la quieren, como adultos debemos también practicar esta habilidad.

domingo, enero 11, 2015

La maternidad no es atractiva

Ya lo sabemos, pero aún así impacta que te lo digan, abiertamente.

Es verdad, yo siempre quise ser mamá, es decir no siempre, sino desde que tenía 20.

Cuando tenía 20 años tomaba pastillas anticonceptivas, ya tenía tiempo usándolas, nunca me causaron ninguna molestia perceptible, irritabilidad, aumento de peso. acné, nada. Pero recuerdo el día, en que estaba allí, en el baño de mi casa-hobbit de la colonia Mixcoac, llegué a la conclusión de que quería ser madre, que ese era mi proyecto de vida. Antes de ese momento habría dicho que no quería tener hijos, que tenía otros planes, como hacer teatro. Pero a partir de ese momento me di cuenta de que eso quería y debía prepararme para ello. Una de las medidas que tomé fue la de dejar las pastillas anticonceptivas para siempre y sólo usar el condón que de por si usaba para evitar ETS, también dejar de usar tampones, no tenía evidencia científica que me respaldara, pero simplemente sentí que esas dos cosas iban en contra de mi salud en vías de convertirme en madre. También busqué una relación estable y duradera con un hombre que mostrara disposición a quedarse conmigo, formalizar y tener hijos al menos eventualmente. Estuve al menos en dos relaciones que pintaban bien en ese sentido, pero que luego se terminaron, mis compañeros cambiaron de opinión sobre lo de formalizar y tener hijos, éramos muy jóvenes, yo me sentía completamente lista, pero ellos imagino que no lo estaban, ahora, 10 años después al menos uno de ellos sí formó una familia y espera un hijo. Pero yo no sentí que tuviera tanto tiempo, no quería ser una mamá treintona, sino veintiañera. Me costó trabajo encontrar quien quisiera tener un hijo conmigo, que dijera sí, y éste luego cambió de opinión cuando yo ya estaba embarazada y se fue.

Pero como sea que sean las cosas, yo tengo claro que tengo una responsabilidad, que tengo que cuidar a mi hijo y educarlo, que si traje un ser al mundo debo respetarlo, amarlo y ofrecerle la mejor oportunidad de vida de la que disponga, aún a costa de mi propia comodidad, salud, disfrute, etc. Es mi obligación, y en este caso debo asumirla sola, así como lo hacen millones de mujeres en todo el mundo y específicamente en este país, donde la maternidad nos cuesta una parte de nosotras  mismas, aunque no esté bien y aunque las leyes pretendan proteger a los niños o a nosotras. Es evidente que una jefa de familia se enfrenta a adversidades.

Y una de las partes de nuestra vida que muchas veces hay que sacrificar, es la posibilidad de tener una vida sexual y de pareja plena. Pero eso no quiere decir que no lo anhelemos. Desde que tuve mi hijo descubrí algunas de mis pasiones, como la partería, la educación temprana, la pedagogía, pero también la música, y sigo siendo, en ratitos robados, una ávida lectora y cinéfila.

Sigo siendo yo, aunque me puedan decir que aburro sólo hablando de maternidad y que ya no soy atractiva por ese hecho, yo sólo quiero ser responsable, y haré lo que sea necesario para asegurarle a mi hijo las mejores oportunidades de vida.


miércoles, abril 09, 2014

De vuelta

He tenido miedo, precaución, algo más.


Me llena de felicidad compartir, mis ideas, mis alegrías. Pienso que sirven de algo, para las demás, especialmente para las demás.

Pienso que somos un gran círculo de mujeres, unas mamás y otras no, incluso más, de seres humanos, que nos reunimos a través de la red y compartimos nuestras angustias y ocurrencias, desde el corazón y comentamos con respeto. No todos los espacios son así, pero hay muchos que sí, y éste lo ha sido.

En los momentos de mayor oscuridad he recibido el invaluable apoyo de quienes tienen ideas similares o muestran apoyo incondicional a pesar de que puedan no estar de acuerdo. Desde el incidente del Mac Donald's, hasta la pesadilla de escolarizar a mi hijo en un lugar donde se sentía agredido al punto de que perdió 3 de los 23 kilos de peso de cuerpecito, resultado del estrés y sentirme sin ningún camino que tomar, orillada.

Hasta el día de hoy, en que estoy de regreso en mi precioso país, lleno de injusticia pero tambíen de oportunidades y colores.

Recibo constantes críticas, ridiculizaciones  y dramas por lo que comparto en este espacio, es por eso que dejé de hacerlo.

Pero también es importante el aliento. Quienes me conozcan al menos un poquito, sabrán que no me tomo con poca seriedad mi papel maternal, y me siento tan humildemente orgullosa cuando algo que lo que digo puede servir a otra mamá a empoderarse, ha ocurrido más de una vez y cada una ha sido muy especial.


Así que aquí voy de nuevo, con recomendaciones de libros, historias de escuela en casa, aventuras en la estimulación temprana, del violín, la guitarra, recetas, costura, tejido y mucho amor.


lunes, abril 07, 2014

Toca Conmigo :: Experiencia de dos caras

Advertencia: Este artículo está escrito desde el punto de vista de una mamá, si piensas que el mundo de la maternidad es ¨de güeva" no te lo recomiendo.



Hace algunas semanas tuvimos el gusto de conocer a Agustín Santoyo, un artista plástico.  Apenas ayer nos enteramos que había participado en el proyecto Toca Conmigo, en donde se les ofrecen pianos a artistas plásticos para que intervengan de algún modo, y luego se colocan en parques públicos para el uso de todos.



Así que hoy caminos los 2.5 kilómetros que nos separan del Parque Luis Cabrera para conocer la pieza de nuestro amigo. En el camino encontramos otro piano que está en la Plaza Río de Janeiro, desafortunadamente este está ya maltratado, le faltan partes a las teclas y algunos martillos internos están atorados seguramente por haberlo tocado muy bruscamente, provocando que las teclas se muevan en bloque y no independientemente, y afectando el sonido, por supuesto.


El piano que intervino Agustín nos gustó mucho, pueden ver el video donde cuenta sobre él.



Cuando llegamos estaba tocándolo una chica que cantaba a su vez. Nos quedamos al lado esperando nuestro turno, platicando sobre el piano, cada tanto mi hijo daba vueltas al parque para entretenerse. La chica me recomendó que fuera a otro parque, como al México o al España, le dije que habíamos venido a ver éste piano y que esos parque no estaban cerca. Después de unos veinte minutos y ya con mi hijo un poco cansado de esperar le dije a la chica que si nos lo podía compartir. Con una actitud muy a la defensiva me dijo que estaba estudiando y que no había terminado, traté de explicarle que el piano estaba allí para que lo usáramos todos, que había venido caminando desde lejos, que venía con un niño pequeño; nada de esto le pareció importante y lo último hizo que me gritara diciéndome que cómo podía usar a mi hijo de pretexto. Le pedí a los polis que estaban cerca que si podían darme algún apoyo para pedirle a la chica que me compartiera el piano, me dijeron que los artistas que los habían puesto habían dicho expresamente que eran para que la gente los usara todo el tiempo que quisiera. Volví y le pregunté cuanto tiempo más pretendía usarlo, me dijo que quince minutos y que si eso me parecía bien, le dije que no, pero que no tenía opción. Para entonces mi hijo estaba molesto también, por más que yo quise controlarme y no permití ser goresera o usar alguna palabra altisonante. Me decía que le parecía mal que no quisiera compartirlo, yo traté de distrearlo con historias sobre viajes en el tiempo. De pronto el viento le lanzó a la chica el plástico que protege el piano encima, ella siguió tocando y yo me ocupé de quitárselo de la cabeza, no me dijo nada. Finalmente, unos quince minutos después se levantó y se fue sin más.

Nos sentamos a tocar, y antes de cinco minutos llegó una señora con su hija de unos once años a quien invité a sentarse con nosotros y le enseñé a tocar Martinillo, también llegó una señora con unos cuatro adolescentes y un señor que le estaba impartiendo clases a si hija aprovechando los pianos públicos. Pronto nos retiramos, el señor tocó algunas piezas y luego le sigió dando clases a la muchacha. Mi hijo se fue a jugar por ahí y luego regresamos a casa.

Con estas dos experiencias contrastantes. Fue hermoso cuando la niña me dijo que era buena maestra a pesar de que ella era mala para tocar y yo le decía que es sólo cosa de práctica: fue hermoso cuando el señor tocaba y mucha gente se acercaba a escuchar; fuer hermoso cuando la madre de la muchacha me contaba con orgullo que su hija toca bien el piano pero sólo de oído y que apenas el día anterior este maestro que había conocido en el parque le había enseñado notas yya estaba empezando a leer. Le recomendé que siguieran en la Biblioteca Vaconcelos, donde hay también, pianos públicos, además de violines y guitarras.

Al mismo tiempo sentí mucha frustración por la primera experiencia y tuve pensamientos clásicos de viejita, o algo así, ¿qué pasa con los jóvenes?, ¿su sensibilidad se modificará cuando tengan hijos o los educarán también pensando que lo que ellos desean en ese momento es lo único que importa?, ¿cuál es el origen de estas conductas?, ¿no conocen el placer de compartir?

En fin, recomiendo mucho visitar los pianos en este enlace pueden saber donde están ubicados, ¡hay por toda la ciudad! y esta es la últimas semana.
http://streetpianos.com/mexicocity2014/

Yo concluyo que es hermoso vivir en la Ciudad de México, a pesar de todo, no me cambio por nadie.

sábado, noviembre 09, 2013

Carta a Itzcóatl

La comparto tal cual, para decir que sería mejor no equivocarse, al menos no tan estrepitosamente hiriendo a quienes más queremos.
Pero aún peor es no obligarse a dar una explicación y disculparse.
Identifiquemos de dónde viene lo que no pone a actuar de cada manera, al menos reconocerlo frente a nuestros hijos es útil.

Querido hijo:

Quiero que sepas que me doy cuenta de que me equivoqué con todo lo que te dije acerca de los miedos que tienes.

No voy a dejar de llevarte con tus amigas por esta razón.

Que comprendo que ahora estás pasando por un momento difícil, pero que puedes estar seguro de que te voy a ayudar a superarlo, que lo vas a superar y que yo te voy a acompañar en todo momento.

Quiero también que sepas que yo también he tenido miedo de cosas que no son verdad y que aún siendo grande tuve que dormir con la luz encendida algunas veces.

Enojarme contigo y decir que tu miedo me afectaba fue muy egoísta y espero que puedas perdonarme.

Te amo con todo mi corazón.
Gracias por ser mi hijo.

Mamá.

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lunes, abril 08, 2013

Valores decimonónicos



Cuando comecé la lectura de Mujercitas, Loise M. Alcott, me pareció que nada podía tener en común con ese mundo lejano, clasista y arcaico.



Pero con el pasar de las páginas me fui descubriendo a mi misma en él. No es la primera vez que lo leo, pero la atenrior tendrá unos diez años.



Creo que siempre prentendí identificarme con Jo, porque me gusta escribir y es rebelde en cierta forma. Pero para mi sorpresa también sentí que compartía actitudes con Beth, y no necesariamente por nobleza, sino por ese exceso de sensibilidad que parece ridículo pero al final refleja personas que si tienen una tendencia a ser así y que, creo yo no estaría mal proteger un poco de la crueldad y el horror, aunque sea por ellas mismas, es decir que uno mismo reconociéndose sensible, emocional, se aparte de aquello que lo hiere, con mayor profundidad que a otras personas. ¿o todos tendremoas una Beth oculta en el interior?, creo que no.



Por otro lado me gustó la lección que la madre les da cuando les permite estar ociosas para que descubran que al final eso resulta desagradable. Creo que vivimos en una paradoja actual, sin idealizar tiempos pasados creo que en muchos casos se vivía de menera más simple con las necesidades cubiertas, pero pocas cosas inútiles, y que muchos trabajaban en la obtención directa de alimentos, lo que proporcionaba salud a su vez, por el ejercicio físico que ello represnta. Por la escasez se hacía rendir mucho más las prendas de vestir y por ello toda mujer sabía mucho de remendar coser y tejer.



Sin pretender que ls vida hogareña sea una imposición para las mujeres de hoy, quienes la siguen viviendo y sin ningún reconocimiento por su trabajo, pienso que no habría que perder todo ese conunto de habilidades y tecnologías domésticas que permiten no solo ahorro de dinero y recursos (naturales), sino también aprecio y disminusión del consumo desmedido que nos hemos impuesto.


No es la primera vez que cito las necesidaes creadas de la actualidad que desde luego tienen que ver con el sistema económico en el nos encontramos y que aún cuando creemos estarle dando la vuelta, muchas veces nos engañamos.



Pero creo que es importante rescatarlas, pero además dotar de valor real a las actividades tradicionalmente femeninas, pues aún cuando muchas mujeres se desempeñan hoy a las par de los hombres en actividades que antes eran exclusivamente para ellos, el trabajo doméstico aún no ha sido revindicado.



Y se sigue creyendo que la crianza, administración del hogar, cocina, limpieza y demás son trabajos inferiores, que quienes los desarrollen no deben recibir remuneración o sino, las peores condiciones laborales, con bajos salarios, exceso de horas y carga de trabajo y la constante descalificación social.



Simpático que esta lectura me haya llevado allí, pero si, desafortunadamente no tengo una idea clara de como visibilizar y valorar social y económicamente.



lunes, marzo 18, 2013

Ser guerrera

¿Qué es serlo siendo madre?

No quiero luchar, no todo el tiempo, al menos.

Le hablo a mi hijo con la verdad y trato de transoformar toda la realidad que tengo a mi alcance, hacerla más conciente, amable, mientras me miran negando la cabeza y me llaman exagerada.

Exagero cuando pienso que los niños no deberían recibir NINGUNA educación religiosa en la escuela.

Exagero cuando digo que incluso la interrumpción legal del embarazo es una medida que permitiría acercarse a la equidad, porque aún siendo ilegal se practica veladamente, sólo que las diferencias de clase son las que ponen en riesgo o no la vida de esa mujer por su desición.

Exagero cuando digo que no deben reprimir a los niños, que se les exigen comportamientos que ni los adultos pueden llevar a cabo, como sentarse sin inclinarse para adelante ni una vez por 40 minutos.

Exagero cuando hablo de aprendizaje significativo, porque pienso que todos lo niños quieren aprender, sólo tendríamos que acompañarlos.

Exagero cuando digo que no hay que frenar a un niño para que vaya al mismo ritmo que los demás.

Exagero cuando digo que si los niños se distraen en clase es porque no se les está hablando de nada que les interese y es normal que se distraigan.

Exagero cuando digo que hay que cambiar todo esto, que nuestros niños no pueden crecer en este ambiente, porque acabarán muertos por dentro.

Exagero, dicen.

jueves, enero 24, 2013

Nuestra historia de lactancia



Tras el evento de la Mamatón, donde muchas familias nos reunimos en un centro comercial de Costa Rica el 13 de enero de 2013 para defender la lactancia pública, luego de que este lugar tratara de obligar a al a menos 3 madres a usar la sala de lactancia para que no amamantarn en público, he estado varios días tratando de escribir mi historia de lactancia.

No ha sido fácil, a pesar de ser una defensora de la lactancia y haberme preparado como educadora en psicoprofilaxis perinatal, me fue difícil dar con fotografías mías de lactancia, y es que para mí el asunto tiene un dejo de tristeza y vergüenza.

Lactancia

Aunque tenía claro que la leche materna es el mejor alimento para el bebé cuando estaba embarazada, había muchas cosas que no sabía y, aún peor, no tenía fuentes adecuadas de información. No sabía en quien confiar, leía cosas en internet y seguía lo que el doctor me recomendaba.

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Cuando mi hijo nació apenas tenía 36 semanas de gestación y el pediatra recomendó que le diera fórmula, lo hice durante los primeros tres días.

Después vivimos un idílico romance de lactancia por al menos 6 meses. Aunque al nacer mi bebé era muy flaquito, de apenas 2500 gramos, pronto ganó mucho peso y tamaño, lo que lo hacía verse mayor.

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(aquí tenía 7 meses)

Al mismo tiempo sus logros motrices mayores se veían retrasados de acuerdo a los esquemas establecidos, y aunque yo no quería sentirme mal ni preocuparme por eso, el ambiente que me rodeaba, aún el de las clasesitas para bebés, parecían un espacio de competencia y mi angustia crecía.

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Empecé a recibir comentarios negativos acerca de su desarrollo y de lo prolongado de la lactancia, apenas a los 9 meses. Aunque nadie en la calle me veía feo por ello y yo amamantaba sin recato en cualquier lugar, incluso el transporte público, me hacían bromas e insinuaciones que me hacían sentir insegura.

Lactancia en transporte público

Traté de acercarme a la Liga de la Leche, pero la persona a la que llamé me trató con impaciencia.

A sus cinco meses traté de darle papillas por primera vez, ignorante de los signos que mostraran que estuviera preparado y de que era demasiado pronto.

Comiditas

Cuando cumplió 7 meses empezamos a practicar el colecho, cosa que generó más malas opiniones. Pasaba del año sin dominar la caminada sin apoyo, por lo cual la pediatra y familiares empezaron a insinuar que su "retraso" podía deberse a lo tan prolongado de la lactancia.

Feb 07

También por esas épocas empecé yo a estudiar para educadora en psicoprofilaxis perinatal, lo dejaba en la guardería una semana al mes de 7 a 2:30. Era doloroso, pero yo quería aprender sobre eso y compartirlo con otras mujeres. Era un requisito de la guardería que llevara 4 biberones esterelizados cada día y latas de leche. Sin embargo mi hijo nunca aceptó este alimento, ni en biberón ni en gotero o cucharadas, intentaron envolver los biberones en blusas mía, al final sólo comía papillitas y agua, Cuando llegaba por él se pegaba al pecho de lo lindo, hasta una hora y ahí me quedaba yo, plácidamente en el reencuentro.

Por las noches aumentaba la demanda, lo que me hacía sentir un poco cansada, sin embargo nada sabía yo de las crisis de crecimiento, que sumadas a mi ansiedad pudieron haberla provocado.

Finalmente a los 15 meses (de edad de mi bebé) nuestra vida dió un vuelco, y mi chiquito empezó a pedir el pecho cada media hora por la noche y a llorar y patear (cosa que no había hecho nunca antes), porque no había tanta leche disponible.

Yo hice de tripas corazón y decidí quitarle el pecho de un sólo. No tenía mucha idea de cómo hacerlo. Pero me pareció que si lo iba a hacer mejor sería de un sólo, en lugar de gradual, no me parecía que pudiera hacer ese proceso gradual. Así que hablé con él y le dije lo que iba a pasar, le di una última vez, le dije que se despidiera de la chichi (así la llamamos) y ya.

Las siguientes veces que la pidió lo abrazaba pero sentado con su espalda hacia mi panza y le ofrecía leche Nido (si, tampoco sabía sobre los contras de Nestlé, esa fue la recomendación de leche me dieron). Después de tres días no volvió a pedirme el pecho y se tomaba su leche Nido en vasitos con popote, porque los beberitos nunca le gustaron y tampoco usamos nunca biberones. Después de tres meses dejé la leche en polvo y pasé a leche entera de vaca, orgánica casi siempre.

Por mi parte sólo me extraje la leche dos veces en una semana luego de parar de golpe y puede ser por eso que desde entonces siento fuertes dolores en los pechos a menudo, tampoco en eso conté con ninguna asesoría.

Casi un año más tarde mi pequeño empezó a asistir de manera regulara una escuelita, que aunque yo sabía que era muy agradable, a él le causaba alguna ansiedad, y solía pedir la chichi en el camino, yo se la daba, aunque no volvió a brotarme. El juego continuó por un tiempo en el que él se hacía bebé chiquito y pedía el pecho y yo se lo daba.

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Todo esto me resulta triste, es un duelo. Quisiera haber continuado la lactancia por más tiempo y ofrecer más salud a mi pequeño así como extender la relación de amor que se formaba con ese acto, me hubiera gustado que el destete fuera más natural y que yo no tuviera tanta presión y preocupación acerca de su desarrollo. Pero al menos le ofrecí mi pecho por 15 meses y recibió las bondades de la lactancia.

Por esto es tan importante defender este derecho de las mujeres y de los niños. Porque hacer sentir mal a un madre al respecto puede desalentar y hasta provocar la interrumpción de este proceso,y es mucho lo que se pierde.

Por eso yo tambíen, soy lactivista.

Lactancia

viernes, agosto 10, 2012

Defiendo mi derecho a ser madre

He estado pensando mucho últimamente acerca de esto, quizá últimante desde que mi hijo nació también.

He crecido con ideas que valoran las capacidades intelectuales por encima de todo lo demás y tuve acceso a una educación priviligiada, me parece, pude ir a la UNAM, elegir la carrera que más me gustara y no tuve que trabajar mientras estudiaba.

Pero deseaba con mucha pasión ser madre, a pesar de que toda mi adolescencia escuché como se burlaban de mujeres que sólo hacían eso, a pesar de que fui educada para pensar que eso era menos, era lo que yo deseaba.

Finalmente encontré oportunidad de formar una familia con alguien que quería formarla conmigo, para mi eso era importante, no me parecía bien eso de meterle gol a nadie. Él cambió de idea luego y me dejó sola.

Pero aún, nada mejor me había pasado antes ni me volvería a pasar, ser madre, parir como quise, amamantar, estar sola con mi pequeño en medio de la paz de nuestro pequeño reino, aún con carencias materiales, respirábamos amor y nos las arreglábamos, mi vida adquirió un nivel de balance nuevo.

Pero conforme más crece y crece y yo estoy más y más cerca de quienes no le ven magia a esto por ningún lado, más recibo presión por jugar otro rol, el de la mujer que se desarrolla profesionalmente dentro de las espectativas de este sistema de consumo.

Yo pataleo, no me dejo, pero es constante y es agotador.

Si, es verdad, aunque parezca noticia del ALARMA:

Mujer de inteligencia media con eduación universitaria elige por libre albedrío quedarse en casa a criar a su hijo.

Si, es así, eso elijo, no porque me haya comido el cerebro el choro social, porque eso es lo que quiero hacer con mi libertad de desición.

No, no soy una persona que vive a través de su hijo y le chupará la vida para que se quede siempre junto a ella; no, no soy incapaz de desempeñarme en una profesión; no, no me siento asfixiada, encerrada, que no tengo tiempo para mi misma nunca.

Tampoco soy la imagen perfecta de la felicidad y la calma. soy humana simplemente, elijo mi camino, el que más me gusta, no creo que luego de unos años me quedaré con las manos vacías y tristes, sino contenta y cansada, satisfecha, sin apoyar esa satisfacción en las desiciones que mi hijo tome, sino en las mías, en las que tomé, en las que tomo.

Y estoy cansada de que todos quieran bien-intencionadamente venir a opinar a interferir, yo no los paro en la calle para tratar de disuaduirlos del trabajo que elegirion, religión, escuela a la que asisten sus hijos, manera en que gastan el dinero ni cómo lo producen, eso es su asunto y éste es el mío.

Cierro la puerta y se quedan fuera, porque el ruido que hacen me distrae de lo que mi hijo está tratando de decirme, de cómo me comunica lo que necesita, y cuando hacen mucho ruido de verdad contaminan nuestra casa, y no quiero ser grosera, pero tienen que tomar distancia.

Defiendo mi derecho a elegir ser madre.

domingo, agosto 08, 2010

Un libro, o quizá dos, mas no más de tres.


Tengo muchos escritos mentales que no llegan hasta acá.

Y hay varias cosas de las que he querido hablar, como siempre, todo se conecta de alguna manera.

Me reencontré con dos amigas de hace mucho. Una de la prepratoria (o colegio) y otra de la primera ocasión en que asistí a la universidad en 1998.

Hablamos largo y tendido, y me sorprendió mucho la manera en que me recordaban (o las cosas que recuerdan), de alguna manera sigo sienda la misma mexicana amargada de antes que siente que ha sido obligada por algo más pesado que ella a vivir en Costa Rica copletemente en contra de su voluntad. Hay un parte de mí que no se adapta ni se quiere adaptar nunca y las sutiles pero trascendentales diferencia culto-sociales que hay entre el comportamiento costarricense y el mexicano nunca me dejarán de saltar a la vista, pero entre ellas admito que mi vida es más fácil acá.

Una de mis amigas tiene hijos y el deseo por abrir una escuela Waldorf, hay muchos elementos que me gustan de esta ideología y quisiera rescatar cada día más de ello porque nos ayuda conectar -o reconectar- con la naturaleza y vivir de una manera más simple e internamente gozosa.


Esta noche le leí a mi hijo, The very busy The Very Busy Spider, Mi amor (Los Primerisimos) (Spanish Edition) y un poco de All Year Round (Lifeways), aunque éste último era más lectura para mí, pero a veces me gusta -ya mi hijo también- leerle un poco de lo que estoy leyendo aunque sea lectura para adultos, esté o no en español. Me encantan todos, el de la araña tiene la telaraña levantada, así que se puede sentir con el dedo, el de Mi amor tiene el final perfecto para terminar abrazándose y buenas noches (además es de la colección de Los Primerísimos del Fondo de Cultura Económica, así que en México se puede comprar en sus liberías por menos de 50 pesos), pero en particular me llegó el de los festivales de todo el año.

Es un libro que esta en toda la nota Waldorf y que celebra el paso de las estaciones y nos invita a conectarnos con el ritmo de vida de la naturaleza. Aunque no me resulta muy práctico para nuestra vida en Costa Rica, donde las estaciones casi no existen y son muy diferentes que las de el hemisferio norte, aún me atraen las actividades que propone y me gustó en partuclar algo que leí hoy.

Al principio hay una serie de conversaciones entre las autoras y me llamó en particular la atención una parte en la que hablan de sacrificio. Dicen que nuestra salud se ha visto afectada por la desconección que hemos hecho con el ritmo de la naturaleza y luego hablan de cómo las festividades de los diferentes meses muchas veces están asociadas con el consumo y luego dicen que uno no duda en hacer un sacrificio por proveer a un hijo de algo que realmente necesita, pero que este proceso de reconexión con la naturaleza implica otro tipo de sacrificios, y aquí se refiere a los que tienen que ver con romper con traidciones familiares o enfrentar el alejamiento de seres querido que no comulgan con nuestras ideas y este es un asunto con el que identifico mcuho aunque nunca he sido muy cercana a mi familia. Es dificil para mi sentirme incomprendida y que no tengo un lugar en el mundo al que pertenezca cuando la gente alrededor de mí piensa que privar a mi hijo de dulces o programas de televisión es un crueldad, no es que me haga dudar de mi desiciones, pero igual es difícil, y lo es aún más cuando tienes que separar a tu un poco de sus seres queridos porque están sembrando en él la idea de que es injusto y sufrible vivir sin tele o refrescos, no siempre tienen la mala intención de mostrar que tu eres una madre incapaz (aunque hay muchos que si enfocan sus esfuerzos en ese sentido), muchas veces sólo quieren a tu hijo y quieren darle lo mejor o lo que todos lo niños tienen, que no se quede sin azúcar, sin películas gringas, sin comida rápida de vez en cuando, sin embutidos, y un largo etcétera.

En fin, ya parece tesis esto, pero espero haber logrado conectar con las mamás de la red que piensan parecido, y de paso dejarles buenas recomendaciones de libros y les cuento que ahí va la nueva tiendita Simple Loving Family.

Que tengan bonita semana.