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miércoles, enero 25, 2017
La experiencia musical formal :: semana 20
Ya he contado por aquí que estudio violín desde hace algunos años. Comencé hace cinco años pero sólo estudié un año y luego no pude pagarme clases. En agosto de 2016 comencé mi preparación en una escuela del INBA y ahora curso el primer año de tres.
La semana pasada el maestro de violín nos puso un ejercicio para segunda posición que consiste en recorrer la mano al hacer la escala de Sol en al llegar a tercera cuerda, esto es muy emocionante para mí porque es la primera vez en la vida.
Por lo demás las clases de instrumento, coro y apreciación musical son agradables y felices al mismo tiempo que presentan retos emocionantes. En la clase de solfeo vemos temas fascinantes que el maestro explica muy bien pero las habilidades técnicas que tenemos que desarrollar rápidamente se me dificultan y la mayor parte del tiempo me siento estúpida y desalentada, aunque continúo con la mejor actitud posible.
Ya desertaron oficialmente tres compañeras que me parece que eran elementos valiosos, que se esforzaban, cumplían, no faltaban, en fin. Se va sintiendo más claramente la predominancia masculina, pues sólo sólo unas 6 de 16-20 que aún quedan en el grupo.
Yo sigo esforzándome mucho por encontrar espacios de tiempo para poder practicar mis instrumentos pero difícilmente lo logro a la par de mis obligaciones domésticas y maternales, lo que me hace sentir triste, enojada y frustrada.
Cuando comparto mi dificultad con los maestros la respuesta suele ser algo así como "échale ganitas", mis pares femeninas comprenden que es demasiado por hacer pero a la vez no quiero soltar esto que me da identidad y me hace sentir persona.
Trato simplemente de aceptar que aunque para mis estándares (que suelen ser excesivos) mi desempeño difícilmente va a ser más allá de mediocre, de todos modos es gozoso cualquier desempeño, y de obtener mi certificado de conclusión tendré un papelito que sea base para hacer otras cosas, que aún no se bien que serían.
Por supuesto la idea de dar clases está siempre latiendo fuerte en mi corazón.
El contrabajo me tiene cada vez más enamorada aunque o estudio poco.
Mi niño cada vez más grande presenta retos en su crianza de pronto, pero en general es un amor precioso, maravilloso y dulce, compañero de mi pasos, agua de mi corazón.
Palabras clave:
contrabajo,
escuela de música,
violín
jueves, febrero 05, 2015
Suzuki Fest 2015 :: El problema con la traducciones
Hemos participado ya en cuatro festivales Suzuki, tres en Costa y uno en México.
Casi siempre en la clases a las que asisto ya sea como mamá, o alumna, grupales o individuales, termino haciéndola de traductora, y es que aunque algunos maestros que vienen hablan bastante español, no les resulta siempre fácil encontrar las palabras necesarias en el momento.
A veces asignan a alguna maestra de violín para que haga las traducciones, pero esto tampoco resulta siempre lo más adecuado.
Lamenté mucho, por ejemplo, una clase maestra a la que asistí y llegamos tarde, para entonces ya había una maestra haciendo la traducción. En este caso ni el niño ni la madre comprendían inglés, la maestra se esforzó por explicar que el niño debía distinguir entre los arcos grandes y los pequeños, primero lo mostró haciéndolo ella y luego con palabras, pero la que traducía sólo le decía al niño que siguiera a la maestra y que lo hiciera "grande", el niño no comprendió y su tiempo de clase se desperdició. Al final la maestra dió una explicación más larga sobre técnicas de estudio para este caso y cuando la madre preguntó, la traductora sólo le dijo que esa explicación era para ella, que es maestra, a mi me parece que la mamá necesitaba saberlo, pero no me atreví a intervenir.
No creo que la traductora estuviera actuando de mala fe, sólo que no entendió la importancia de su papel.
Otro punto importante es que, tanto en el Suzuki como en otro métodos de enseñanza, lo que no se dice es al menos tan importante como lo que no se dice. Por tanto hay que tener sensibilidad para saber qué decir y qué no. Cuando el maestro esta tratando de que los niños asimilen las cosas con gesticulaciones no es el momento para traducirles nada, pero cuando el maestro habla y uno puede percibir que no todos los niños o los padres (que también son de gran importancia) comprendieron, es momento de intervenir.
Como en todo proceso de traducción hay que tratar de comprender el contenido para no hacer una traducción literal que no tenga sentido, interpretar los gestos y por supuesto saber algo del tema, para comprender términos que son más específicos a esta área, como las partes del arco, los nombres de los dedos de la mano, de las piezas en ambos idiomas, etcétera.
Creo que no está bien dar por sentado que todos lo niños y padres dominan el inglés, si el festival ocurre en un país en el que el español es la lengua oficial, resulta casi discriminatorio no atender estos asuntos. Por otro lado el festival es una maravilla y el resultado de un esfuerzo muy grande por sus organizadores, pienso que una solución sencilla a esto sería al menos asignar un padre voluntario como traductor para asegurarse que haya al menos uno en todas las clases.
Por lo demás seguimos disfrutando muchísimo de esta experiencia hermosa.
Casi siempre en la clases a las que asisto ya sea como mamá, o alumna, grupales o individuales, termino haciéndola de traductora, y es que aunque algunos maestros que vienen hablan bastante español, no les resulta siempre fácil encontrar las palabras necesarias en el momento.
A veces asignan a alguna maestra de violín para que haga las traducciones, pero esto tampoco resulta siempre lo más adecuado.
Lamenté mucho, por ejemplo, una clase maestra a la que asistí y llegamos tarde, para entonces ya había una maestra haciendo la traducción. En este caso ni el niño ni la madre comprendían inglés, la maestra se esforzó por explicar que el niño debía distinguir entre los arcos grandes y los pequeños, primero lo mostró haciéndolo ella y luego con palabras, pero la que traducía sólo le decía al niño que siguiera a la maestra y que lo hiciera "grande", el niño no comprendió y su tiempo de clase se desperdició. Al final la maestra dió una explicación más larga sobre técnicas de estudio para este caso y cuando la madre preguntó, la traductora sólo le dijo que esa explicación era para ella, que es maestra, a mi me parece que la mamá necesitaba saberlo, pero no me atreví a intervenir.
No creo que la traductora estuviera actuando de mala fe, sólo que no entendió la importancia de su papel.
Otro punto importante es que, tanto en el Suzuki como en otro métodos de enseñanza, lo que no se dice es al menos tan importante como lo que no se dice. Por tanto hay que tener sensibilidad para saber qué decir y qué no. Cuando el maestro esta tratando de que los niños asimilen las cosas con gesticulaciones no es el momento para traducirles nada, pero cuando el maestro habla y uno puede percibir que no todos los niños o los padres (que también son de gran importancia) comprendieron, es momento de intervenir.
Como en todo proceso de traducción hay que tratar de comprender el contenido para no hacer una traducción literal que no tenga sentido, interpretar los gestos y por supuesto saber algo del tema, para comprender términos que son más específicos a esta área, como las partes del arco, los nombres de los dedos de la mano, de las piezas en ambos idiomas, etcétera.
Creo que no está bien dar por sentado que todos lo niños y padres dominan el inglés, si el festival ocurre en un país en el que el español es la lengua oficial, resulta casi discriminatorio no atender estos asuntos. Por otro lado el festival es una maravilla y el resultado de un esfuerzo muy grande por sus organizadores, pienso que una solución sencilla a esto sería al menos asignar un padre voluntario como traductor para asegurarse que haya al menos uno en todas las clases.
Por lo demás seguimos disfrutando muchísimo de esta experiencia hermosa.
lunes, febrero 02, 2015
Suzuki Fest Costa Rica 2015
Siempre me causa una emoción muy especial.
Por una semana me puedo sentir orgullosa de cargar mi violín de un lugar a otro y ser vista como si fuera una músico en formación de verdad. En cierta forma es verdad, pero a la vez no termino de sentirlo.
Empecé a estudiar música de muy chica, pero nunca tuve buenos resultados, pasé por la guitarra, flauta, arpa, piano, canto sin lograr nada y obteniendo más impedimentos para la música que otra cosa.
Hace unos 3 años participé en mi primer Suzuki Fest como mamá, la experiencia fue intoxicante, yo quería estar allí arriba, aunque luciera ridícula entre los niñitos, y un par de semanas después fui a la tienda y compré el violín más barato que tuvieran. Le dejé bien claro a mi hijo que tendría que ser un secreto, que no debía compartirlo con nadie, especialmente de la familia. No me equivocaba al imaginar que la mayoría desaprobaría este nuevo proyecto.
El primer año avancé mucho, y participé en el siguiente festival como alumna, les resultó extraño a todos pero no importó, la experiencia fue maravillosa para mí.
Siempre siento vergüenza de que tocar para otras personas, pienso que debe resultar insoportable escuchar una música que no les interesa con una interpretación tan mala como la mía pero por dentro siento una cosa loca que se me quiere salir del pecho y que me tiene al borde de las lágrimas, como si fuera el último día de mi vida o la cosa más increíble que he hecho nunca.
La música es un campo difícil para mí, durante mi vida a ningún maestro se la ha ocurrido decir que tengo talento, buen oído o facilidad, más bien que desentono y otras cosas por el estilo, mientras que me trataban de enseñarme cosas que hacían ver como obvias y que a mi siempre me parecían muy complicadas, lo que ha reforzado mi idea de que, no sólo la música es sólo para los elegidos y muy complicada, sino de que debo ser idiota.
El método Suzuki y el violín (el séptimo instrumento que he intentado aprender a tocar en mi vida), me han sanado en gran parte. Y sigo en el camino, con la conciencia que posiblemente no llegará a nada concreto, aún sintiéndome incapaz, pero insistiendo. Con el corazón latiendo muy fuerte cada vez que puedo tocar para alguien, o en grupo.
Palabras clave:
método suzuki,
violín
viernes, junio 07, 2013
Recital de Violín
Siento que hablo poco de mi pasión violinística porque me pone nerviosa. Me imagino como la niña del recreo, mientras todos me apuntan con el dedo y se burlan de lo rídicula que soy, por querer tocar a esta edad.
Pero la pura verdad es que me encanta, y el hecho de que nadie tenga ninguna espectativa sobre mi en esa área resulta relajante.
Cuando voy a tocar, especialmente en frente de un público, siento que el corazón se me va a salir del pecho, y lágrimas van salir a chorros. No son nervios escénicos de miedo a equivocarme (aunque eso también esté presente), sino más bien una intensísima emoción por el hecho de poder estar ahí, no me lo puedo creer, no quepo en mi misma.
Como todos los semestres desde hace un par de años, me encargué de tomar la fotografías para la presentación, pues se van proyectando en una pantalla mientras ocurre el recital, que ya pronto será.
Para quienes vivan en tierras ticas abro la invitación cordial, pues este será, quizá, mi último recital en mucho tiempo.
Yo misma diseñé el cartel que, me parece, no quedó mal.
Pero la pura verdad es que me encanta, y el hecho de que nadie tenga ninguna espectativa sobre mi en esa área resulta relajante.
Cuando voy a tocar, especialmente en frente de un público, siento que el corazón se me va a salir del pecho, y lágrimas van salir a chorros. No son nervios escénicos de miedo a equivocarme (aunque eso también esté presente), sino más bien una intensísima emoción por el hecho de poder estar ahí, no me lo puedo creer, no quepo en mi misma.
Como todos los semestres desde hace un par de años, me encargué de tomar la fotografías para la presentación, pues se van proyectando en una pantalla mientras ocurre el recital, que ya pronto será.
Para quienes vivan en tierras ticas abro la invitación cordial, pues este será, quizá, mi último recital en mucho tiempo.
Yo misma diseñé el cartel que, me parece, no quedó mal.
jueves, mayo 16, 2013
Martes especial
El martes pasado teníamos clase de violín grupal, o ensamble de violines.
Estamos ensayan el repertorio para el recital de fin de semestre y nos pidieron a Tai y a mí que nos quedarámos con el grupo dos a practicar el Minuet 3, fue tan emocionante que quería llorar.
Mi sensación con el violín es siempre de tiempo extra, como que me está tocando vivir algo extra que no merezco, que no me tocaba, algo increíblemente emocionante y constantemente siento deseos de llorar, cualquier experiencia con publico o como ésta, de subida de nivel, de poder escuchar a otros que tocan mejor tocar. y además tocar con ellos me pone siempre al borde de las lágrimas.
Me encanta tocar, quisiera poder estudiar más, aunque se que quizá mi interpretación no va a ningún lado, soy vieja para empezar a aprender a tocar un instrumento, no tengo ningún talento especial, aunque también debo decir que no estoy segura si el talento existe de verdad o sólo las oportunidades correctas en el momento correcto para el individuo correcto,
En fin, este escrito es un colocho, pero tenía que dejarlo grabado en algún lado.
Fue un día muy especial.
Estamos ensayan el repertorio para el recital de fin de semestre y nos pidieron a Tai y a mí que nos quedarámos con el grupo dos a practicar el Minuet 3, fue tan emocionante que quería llorar.
Mi sensación con el violín es siempre de tiempo extra, como que me está tocando vivir algo extra que no merezco, que no me tocaba, algo increíblemente emocionante y constantemente siento deseos de llorar, cualquier experiencia con publico o como ésta, de subida de nivel, de poder escuchar a otros que tocan mejor tocar. y además tocar con ellos me pone siempre al borde de las lágrimas.
Me encanta tocar, quisiera poder estudiar más, aunque se que quizá mi interpretación no va a ningún lado, soy vieja para empezar a aprender a tocar un instrumento, no tengo ningún talento especial, aunque también debo decir que no estoy segura si el talento existe de verdad o sólo las oportunidades correctas en el momento correcto para el individuo correcto,
En fin, este escrito es un colocho, pero tenía que dejarlo grabado en algún lado.
Fue un día muy especial.
sábado, marzo 02, 2013
Suzuki Fest 2013
No he tenido oportunidad de hablar del Suzuki Fest 2013, que fue una experiencia increíble.
El año pasado habíamos asistido por primera vez. Entre los estudiantes de viola había un niño pequeño y también una señora que era su mamá. Eso, aunado a mi deseo de toda la vida de desarrollarme musicalmente así como otras influencias me hicieron decidirme y, pocas semanas después terminé comprándome un violín, sin siquiera pedir consejo pues sentía mucha pena.
Desde que comencé acaricié la idea, entonces lejanísima, de poder inscribirme el siguiente año como estudiante, junto con mi hijo. Y el día esperado llegó al fin. Aún sentía mezcla de orgullo vergüenza al incribirme, pero le experiencia fue maravillosa, más de lo que había imaginado.
Tuvimos clases grupales con las maestras Nicolette Solomon-van Wyk y Carmen Wise; y clases maestras con Scott Conklin.
El año pasado habíamos asistido por primera vez. Entre los estudiantes de viola había un niño pequeño y también una señora que era su mamá. Eso, aunado a mi deseo de toda la vida de desarrollarme musicalmente así como otras influencias me hicieron decidirme y, pocas semanas después terminé comprándome un violín, sin siquiera pedir consejo pues sentía mucha pena.
Desde que comencé acaricié la idea, entonces lejanísima, de poder inscribirme el siguiente año como estudiante, junto con mi hijo. Y el día esperado llegó al fin. Aún sentía mezcla de orgullo vergüenza al incribirme, pero le experiencia fue maravillosa, más de lo que había imaginado.
Tuvimos clases grupales con las maestras Nicolette Solomon-van Wyk y Carmen Wise; y clases maestras con Scott Conklin.
El primer día de clase maestra estaba nerviosísima y tensa com un palo, pero este profesor es muy amigable y además bueno, me quedó muy clara la idea de interpretar la música, más allá de las dificultades técnicas.
Participar en el concierto final fue hermosisímo así como escuchar a la orquesta.
No puedo esperar a el año próximo y estoy procurando estudiar más para avanzar.
Debo confesar que por primera vez recibí elogios por mi desempeño musical (casi que en toda mi vida), y resultó muy estimulante.
No puedo esperar a el año próximo y estoy procurando estudiar más para avanzar.
Debo confesar que por primera vez recibí elogios por mi desempeño musical (casi que en toda mi vida), y resultó muy estimulante.
Palabras clave:
crónicas,
método suzuki,
violín
lunes, febrero 25, 2013
Aprendiendo solfeo
Itzcóatl lleva dos años y yo uno estudiando violín con el método Suzuki, pero ninguno de los dos sabe aún leer música.
Para poder seguir progresando necesitamos aprenderlo.
Yo estudié música de pequeña, así que tengo cierto conocimiento, pero nada de fluidez.
Para que se aprendiera las notas en orden le enseñé la canción de la novicia rebelde, luego de que un día vimos un cachito.
Pero luego me di cuenta de que necesitaba aprenderla comenzando en La, pues las primeras piezas que se aprenden en este método están en esa escala, así que la reinventamos entre los dos, he hice un dibujo. Se trata de que tiene una fiesta de cumpleaños a la que invitó a la Reina La, el Rey Do, la pastelera Fa y la princesa Sol, que tiene colitas, como le gusta a Itzcóatl que las niñas se pienen.
Luego se la escribí con notas, pero sin los números que indican los dedos ni los colores que indican la cuerda, con la idea de que la tuviera que leer. Lo malo, pero bueno a la vez, es que no la leyó, sino que la sacó de oído. De todos modos pienso que hicimos progresos.
Les comparto nuestra clase de ayer.
Para poder seguir progresando necesitamos aprenderlo.
Yo estudié música de pequeña, así que tengo cierto conocimiento, pero nada de fluidez.
Para que se aprendiera las notas en orden le enseñé la canción de la novicia rebelde, luego de que un día vimos un cachito.
Pero luego me di cuenta de que necesitaba aprenderla comenzando en La, pues las primeras piezas que se aprenden en este método están en esa escala, así que la reinventamos entre los dos, he hice un dibujo. Se trata de que tiene una fiesta de cumpleaños a la que invitó a la Reina La, el Rey Do, la pastelera Fa y la princesa Sol, que tiene colitas, como le gusta a Itzcóatl que las niñas se pienen.
Luego se la escribí con notas, pero sin los números que indican los dedos ni los colores que indican la cuerda, con la idea de que la tuviera que leer. Lo malo, pero bueno a la vez, es que no la leyó, sino que la sacó de oído. De todos modos pienso que hicimos progresos.
Les comparto nuestra clase de ayer.
Palabras clave:
escuela en casa,
música,
solfeo,
violín
sábado, octubre 20, 2012
Sobre tocar el violín
El 16 de febrero me armé de valor y acudí a una tienda a comprarme un violín, un par de semanas después empecé a recibir clases.
Todo este proceso ha sido muy hermoso, disfrutado pero a la vez está llenos de sentimientos encontrados, vergüenza, temor.
Estudié música desde niña, pero no prosperé en esa área, y desde siempre he estado avergonzada, por ello, siento que desperdicié los recursos de mis padres y que no tenía ningún talento.
Mucha de la educación musical que recibí no era estimulante y a veces hasta me sentí humillada, asístía a los conciertos sinfónicos con gusto y frustración, pensando desde la edad de 15 años que mi vida estaba arruinada y desperdiciada, por no haber continuado mis estudios de música y ballet.
Ahora tengo 32, luego de un año de acompañar a mi hijo a sus clases de violín y escuchar una y otra vez las bonitas piezas del primer libro del método Suzuki y asistir a un festival del mismo, decidí que quería aprender también, que no era difícil.
Es verdad que hay muchos aspectos técnicos al tocar este instrumento, que deben ser atendidos al mismo tiempo, pero yo insistiría en que es fácil, por supuesto hay que practicar y practicar, pero sin ningún talento especial, es puede progresar, como yo lo hice.
Una de las cosas que me ayudaron al principio fue congelar la mano del arco, para dominar la posición simplemente procuraba no moverla del todo una vez que me la habían colocado bien, eso me ayudó a poner atención a otros aspectos importantes.
He ido avanzando con mucho placer hasta que llegué al Minuet I de Bach, de pronto me asusté, me parecía algo tan grande, tan complicado, Bach, al punto de que en lugar de practicarla más ni siquiera la tocaba, me daba miedo, pero cómo debo presentarla para el exámen final, ni modo, tuve que entrarle, y ahí voy. Es curioso, me pregunto si a otros estudiantes de música les pasa esto.
En fin, que no, no he recibido gran ovación de nadie por elegir aprender violín a una edad tan avanzada (creo que la mayoría se extraña), pero me gusta, simplemente me gusta, es como cada cosa de mi vida, como tejer, coser, cocinar, leer, es un gusto y me mantiene cuerda.
Lo más valioso ha sido la oportunidad que la maestra de mi hijo me ha dado acogiéndome en el ensamble de los niños, lo que me ha permitido y me ha empujado a crecer, aún cuando no puedo explicar porque quiero tocar, no tengo aspiración ninguna.
Creo que esta reflexión salió atropellada, pero en todo caso, los invito al recital, será el 2 de noviembre en la Universidad Nacional.
Todo este proceso ha sido muy hermoso, disfrutado pero a la vez está llenos de sentimientos encontrados, vergüenza, temor.
Estudié música desde niña, pero no prosperé en esa área, y desde siempre he estado avergonzada, por ello, siento que desperdicié los recursos de mis padres y que no tenía ningún talento.
Mucha de la educación musical que recibí no era estimulante y a veces hasta me sentí humillada, asístía a los conciertos sinfónicos con gusto y frustración, pensando desde la edad de 15 años que mi vida estaba arruinada y desperdiciada, por no haber continuado mis estudios de música y ballet.
Ahora tengo 32, luego de un año de acompañar a mi hijo a sus clases de violín y escuchar una y otra vez las bonitas piezas del primer libro del método Suzuki y asistir a un festival del mismo, decidí que quería aprender también, que no era difícil.
Es verdad que hay muchos aspectos técnicos al tocar este instrumento, que deben ser atendidos al mismo tiempo, pero yo insistiría en que es fácil, por supuesto hay que practicar y practicar, pero sin ningún talento especial, es puede progresar, como yo lo hice.
Una de las cosas que me ayudaron al principio fue congelar la mano del arco, para dominar la posición simplemente procuraba no moverla del todo una vez que me la habían colocado bien, eso me ayudó a poner atención a otros aspectos importantes.
He ido avanzando con mucho placer hasta que llegué al Minuet I de Bach, de pronto me asusté, me parecía algo tan grande, tan complicado, Bach, al punto de que en lugar de practicarla más ni siquiera la tocaba, me daba miedo, pero cómo debo presentarla para el exámen final, ni modo, tuve que entrarle, y ahí voy. Es curioso, me pregunto si a otros estudiantes de música les pasa esto.
En fin, que no, no he recibido gran ovación de nadie por elegir aprender violín a una edad tan avanzada (creo que la mayoría se extraña), pero me gusta, simplemente me gusta, es como cada cosa de mi vida, como tejer, coser, cocinar, leer, es un gusto y me mantiene cuerda.
Lo más valioso ha sido la oportunidad que la maestra de mi hijo me ha dado acogiéndome en el ensamble de los niños, lo que me ha permitido y me ha empujado a crecer, aún cuando no puedo explicar porque quiero tocar, no tengo aspiración ninguna.
Creo que esta reflexión salió atropellada, pero en todo caso, los invito al recital, será el 2 de noviembre en la Universidad Nacional.
Palabras clave:
método suzuki,
violín
martes, agosto 02, 2011
Mamá orgullosa
El domingo, sin mayor espectativa le enseñé a Itzcóatl cómo leer la partitura de la primera variación del Método Suzuki.
En la clase de iniciación musical les enseñan a leer rítmica, es decir negras, corcheas, cuartos, octavos y silencios, hasta ahora, se representan con palabras como voy, corro, ligerito. Con éso como base le enseñé como Pepe Grillo Salta (el nombre y letra que le dan en la clase de violín a la primera variación) era un ligerito corro. Como ya aprendió a poner los dedos en las cuerdas y cada una tiene un color asignado, sólo tuve que ponerle círculos verde o azules a los números que están encima de cada nota y así simplemente señalándolo los tocó, así tal cual y a la primera, no cabía de orgullo.
Lo que medio expliqué en el párrafo anterior puede ser confuso para quienes no saben mucho del tema (suponiendo además que mi expliación es comprensible para los que si saben de notación musical), pero yo estudié estas cosas cuando niña, aunque nunca llegué más allá, como para tocar algún instrumento, al menos me sirve para enseñarle al Itzcóatl, mi compadre decía eso, que pareciera que cada cosa que hice en mi vida pre-mamá, fue una prepareción, y creo que sí, hasta mis conocientos musicales que en mi no dieron fruto, sirven de base para enseñar al chiquito, hasta que vuele por si sólo.
El asunto es que estoy muy orgullosa y feliz, me sorprende mi precioso hijo, al día siguiente quiso que yo tocara el violín y él tocara la pieza en el teclado, me cuesta trabajo aproximarme a la enseñanza de la música de manera relajada, pero ahí vamos.
lunes, mayo 30, 2011
Recital
El viernes pasado tuvo mi hermoso pequeño Itzcóatl tuvo su primer recital de violín.
Estoy hasta el cielo inflada de orgullo, como podrán imginarse, tan listo, tan guapo, con su ropa de vestir, le gustó mucho como tocaba uno de los alumnos, que tocó el Concierto Op 41 en Do Mayor de Dimitri Borisovich Kabalevsky (I movimiento). A mí me encantó la interpretación del Concierto en Mi mayor para violín (I movimiento Allegro) de Bach.
Fue un momento maravilloso, que guardo para siempre en mi corazón.
Hijo, estoy muy orgullosa de tí, eres maravilloso
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