Para empezar les aviso que no voy a hablar de ningún vínculo entre ambas cosas, hay quienes hacen muchas afirmaciones dañinas sin fundamento científico sobre las condiciones médicas o de vida de otros, y ese es el punto en que convergen estas dos cosas en mi vida.
Recuerdo cuando apenas sospeché que podría tener la enfermedad celiaca y estaba buscando evitar el trigo y entonces, un licenciado en tecnología de alimentos, me explicó que estaba absolutamente equivocada; era imposible que eso pudiera ser cierto, sólo unas semanas después fui diagnosticada por un médico. Esto fue hace ya 6 años, pero aún cuando una y otra vez ha sido claro que tengo la enfermedad para las personas más cercanas a mí, no tiene ni dos meses que me dijeron que había inventado este diagnóstico sólo para colocarme en un papel de fingida vulnerabilidad, con todo y que en este caso tengo confirmación médica de mi diagnóstico.
Peor situación es la de mi sospecha de autismo o síndrome de Asperger, de la cual no tengo ninguna confirmación, pero me ha tocado escuchar todo tipo de opiniones al respecto, como por ejemplo que seguro quiero ser diagnosticada para tener acceso a ciertas drogas, o que no tengo ningún rasgo del autismo.
Para mí descubrir las características de esta forma de entender el mundo ha sido una luz en el camino. Empecé a leer sobre el tema cuando unas maestras muy mala leche del kinder Montessori al que asistía mi hijo me dijeron que él era autista y no aprendería a leer. Quise obtener información para considerar esta afirmación que parecía infundada y lo que encontré fue que no tenía casi ninguna razón para pensar que mi hijo era autista, pero si muchas cosas que parecían explicarme porque yo entiendo el mundo como lo hago.
Recientemente he encontrado artículos que sugieren que no se sabe bien diagnosticar el autismo en niñas porque el cuadro que se creó para identificarlo está basado sólo en síntomas o características del espectro en niños, entonces no es que realmente sea algo que afecta más a los niños, sino que ni siquiera se habían ocupado de pensar que podría se diferente para las niñas. Similar a lo que pasa con los síntomas de paro cardíaco y realmente cualquier cosa que se nos pueda ocurrir en este mundo machocentrista.
Por mi parte puedo decir que sí entiendo las emociones de otros a través de un severo análisis socio-antropológico de la conducta humana, algo que recuerdo como un proceso mental desde la infancia. Por ejemplo recuerdo notar que era importante halagar a las personas, así que empecé a decirle a una tía que sus aretes eran muy lindos siempre que nos invitaba a comer, fue una conducta totalmente artificial, no me gustaban ni disgustaban los aretes, sólo estaba experimentando como tratar de hacer sentir bien a alguien que es amable contigo, sentí que era una manera de dar algo de regreso, pero fallé en el sentido de que me concentré en un sólo aspecto de su apariencia física al punto de que terminó regalándome sus aretes, lo cual me pareció siempre algo muy chistoso dentro de mi mente, aunque claro, no todo el mundo encuentra chistoso lo mismo que yo.
Unos años más tarde, con unos 15 años, observé que yo hablaba mucho de lo que me interesaba y escuchaba poco a mis amigas más cercanas. Así que empecé a obligarme a tomar en cuenta esto cada vez que tenía una conversación, era -y es- tortuoso, pero empecé a escuchar más a las otras personas, mejorando las preguntas que había que hacerles para que me contaran lo que necesitaban desahogar y haciendo muchas notas mentales para recordar detalles sobre lo que decían para retomarlas en posteriores conversaciones.
Hay muchos otros factores que indican o indicaban desde una temprana edad que pudiera tener características autistas, como que de bebé paraba de respirar si sentía cualquier cosa en contacto con el rostro, o que los informes del preescolar decían que no me interesaba jugar con otros niños sino por entablar conversaciones con los adultos. Incluso recuerdo poner mucho esfuerzo en sentirme culpable por la separación de mis padres cuando tenía 7 años porque escuché que la psicóloga de la escuela le dijo a otro adulto que esa era la reacción común infantil, aún cuando no podía encontrar ninguna explicación lógica para que fuera mi culpa o para tener sentimiento de culpa.
Finalmente, lo que desearía que hoy por hoy pudiera brindarme un diagnóstico es comprensión, desearía que la gente realmente pudiera comprender o siquiera imaginarse cuán agotador es interactuar con muchas personas a la vez, por ejemplo, cuando se trata de alumnos pequeños, como en las clases que imparto para bebés y sus mamás, donde estoy a cada minuto obligándome a tomar nota de -y también sintiéndome responsable por- el estado anímico de los bebés y sus mamás. Tengo mucha habilidad para ser maestra, es un buen trabajo que puedo desarrollar y además disfruto particularmente de hacer cosas que percibo como útiles, como hacer sentir a un adulto capaz o a un niño escuchado; pero encuentro totalmente inútil encerrarse en un lugar pequeño a hablar de cosas que no le importan a nadie, o incluso recibir comentarios que directamente me atacan por las decisiones que he tomado en mi estilo de vida y crianza, mientras le hacen daño a sus cuerpos con alcohol o cualquier droga o proceso de enajenación, y que todavía se me señale y presione por no ser como los demás y no estarme "divirtiendo".
Las reuniones con más de tres personas me agotan y enojan, quisiera nunca más ser presionada o obligada a participar de algo así, aunque ocasionalmente las puedo disfrutar, especialmente si siento que yo elegí estar ahí y que me puedo ir cuando yo quiera. Me irrita que sea totalmente aceptable leer Facebook mientras estás en estas reuniones pero que no lo sea leer un buen libro o estudiar el violín.
Peor aún, a pesar de lo horrible que puede ser para mí sentirme presionada en este sentido -e incluso que por no gustarme las drogas o el alcohol no merezco un buen compañero-, lo peor de todo no es que no soy comprendida, sino que encima soy tachada de ofensiva y la gente se ofende conmigo, lo que derivará en hacerme comentarios "chinga quedito" para el resto de mi vida, además de sugerir que le hago un muy sustancial daño a mi hijo con mi conducta.
En mi caso pareciera entonces, que más que tener dificultades sociales por el autismo, soy una experta en ello porque lo veo como una materia que se estudia y se convierte en estadísticas y ecuaciones dentro de mi mente, parece que esto ocurre en otras niñas y adultas con autismo, lo que hace que nunca sean diagnosticadas, sólo porque lograron compensar de otras maneras.
Mostrando las entradas con la etiqueta género. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta género. Mostrar todas las entradas
sábado, diciembre 29, 2018
Autismo y enfermedad celiaca
Palabras clave:
autismo,
enfermedad celíaca.,
género,
machismo,
machocentrismo
lunes, enero 19, 2015
¿Es la paternidad una nueva religión?
Leí este artículo que es una reproducción del que Danielle Teller escribió originalmente en inglés. En ellos se habla de un ensayo publicado por el New York Times en 2005 escrito por Ayelet Waldman, en el que decía que amaba más a su esposo que a sus hijos, y por el que recibió agresiones públicas.
El artículo de Teller sugiere que la paternidad se ha convertido en una nueva religión que es la causa principal de los problemas en los matrimonios y la tasa de divorcios actual. Dice que la manera en que se habla de lo hijos actualmente se equipara con la de dioses porque no se permite decir nada negativo en contra de ellos y que los padres no pueden admitir que no les agradan sus hijos a veces o incluso que son insoportables.
Uno de los puntos que molesta del artículo es la idea de que el niño nace formado, con un conjunto de características, que además se encasillan en dos únicas columnas, las malas y la buenas, y pueden ser personas insoportables desde chicos hasta grandes. Yo no estoy de acuerdo con esta visión, pienso que los niños están en formación y que pueden mostrar todo tipo de conductas indeseables pero para eso tienen padres, y un entorno social, para que les muestren cuáles de esas conductas sí le permiten integrarse y disfrutar de la interacción con otros.
El punto principal que me molesta sobre el artículo de Teller es que iguale la relación de pareja, o cualquier relación que puedan tener los padres con la de sus hijos. Y esto creo que es una gran corriente actual más fuerte que supera a la de la supuesta religión paternal, la idea de que los niños son iguales a los adultos, está muy extandida, y a partir de eso se crean una serie de expectativas sobre la manera en que deben comportarse y que deben ser capaces de hacer en qué momento que no sólo, otra vez, deja de lado la comprensión de que están en proceso de desarrollo que no es lineal, sino que nos hace olvidar los hijos son nuestra responsabilidad. Nuestras parejas son una elección y aunque es importante tener, por ejemplo, una vida sexual, que en realidad era el primer punto que el artículo de Waldman tocaba, la vida se ha transformado para convertirse en algo diferente. No son cosas separadas la pareja de la paternidad, sino algo integrado, que se llama familia.
Siempre se puede encontrar un tiempo para compartir como adultos, si la familia está bien organizada y hay una estructura sólida. Si hay horarios establecidos, como la hora de dormir y rutinas diarias, el niño se sentirá seguro y podrá ir a dormir temprano, dejando tiempo para que los padres puedan convivir un rato por la noche, o incluso puedan tener tiempos individuales, que también son necesarios.
Pero reitero, criar, educar, proveer y amar a nuestros hijos es una responsabilidad, una que tomamos hasta cierto punto de libre elección aunque no lo hayamos planeado. Cada vez que tenemos relaciones sexuales con alguien estamos aceptando esa posiblidad aún cuando se usen métodos de anticoncepación, que todos sabemos que son falibles, especialmente en los países donde la interrumpción del embarazo no es legal y sólo se la pueden permitir sin riesgo los de las más altas clases sociales. Así que cuando no embarcamos en la aventura de la paternidad debemos tenerlo claro, hay que asumirlo, no es justo no priorizar a los niños, porque dependen de nosotros, y nosotros somos los adultos, no es la misma estructura que hay entre una esposa y un esposo.
No creo que actuar de esta menra impoda una vida sexual plena, estoy en desacuerdo con Waldman en que las mujeres dejan de tener relaciones con su esposo porque su pasión ha sido reasignada a sus hijos, pienso que las causas son otras. Además de que no creo que su esposo debe ser el el centro de sus pasiones cómo ella dice, creo que el centro deben de ser ellas mismas, y que sus pasiones pueden ser sexuales y tambíen de otras índoles. Pero hay todo un estigma social sobre el sexo, sobre la lactancia como algo desagradable, hay muchas malas episiotomías que dejan a las mujeres con molestias para el coito, hay muchos traumas ocasionados por la violencia obstétrica y hay muchos hombres que huyen del ambiente caótico y estresante del hogar que acaba de recibir a un bebé, tambien. Dejemos de culpabilizar a la mujer por la calidad de la vida sexual de las parejas, es un asunto compartido.
Personalmente nunca tuve dificultad ni falta de líbido y disfruté de mi sexualidad sola o acompañada tanto o más que antes de tener un hijo. Mi experiencia de parto fue suave y hermosa, en un ambiente bastante respetuoso, a pesar de algunos leves detalles, creo que esto tiene un gran impacto en mi, y en mi relación armoniosa con mi hijo y pareja.
Creo que el punto de partido de Waldman, es justo el problema de toda esta discusión. está partiendo de la culpa, de la culpa de no ser como las demás mamás del grupo, provocada por un ámbito de crítica irrespetuosa, preguntándose qué está mal con ella por no querer más a sus hijos que a su esposo, y es que esta forma de verlo es demasiado simplista, si hay miles de colores y dimensiones en el universo ¿ para qué ver la cosas blanco y negro?
El amor por nuestros hijos es distinto que el que sentimos por nuestra pareja, o por nuestros hermanos, padres, amigos del alma, yo no escogería uno por encima de los demás (excepto a mi hijo, no sólo porque lo amo sino porque depende de mí), ni tampoco sacrificaría la maravilla de la vida sexual en pareja, se puede de todo, creo, por un lado hay que organizarse y por otro tener muy claro cuál momento de la vida estamos viviendo, mientras nuestros hijos son pequeños, necesitan mucho de nosotros, es cansado y hermoso, pero también es temporal y nuestra responsabilidad. Y así como debemos enseñarles a tolerar la frustración de que las cosas no sean cuando ellos las quieren y cómo ellos la quieren, como adultos debemos también practicar esta habilidad.
El artículo de Teller sugiere que la paternidad se ha convertido en una nueva religión que es la causa principal de los problemas en los matrimonios y la tasa de divorcios actual. Dice que la manera en que se habla de lo hijos actualmente se equipara con la de dioses porque no se permite decir nada negativo en contra de ellos y que los padres no pueden admitir que no les agradan sus hijos a veces o incluso que son insoportables.
Uno de los puntos que molesta del artículo es la idea de que el niño nace formado, con un conjunto de características, que además se encasillan en dos únicas columnas, las malas y la buenas, y pueden ser personas insoportables desde chicos hasta grandes. Yo no estoy de acuerdo con esta visión, pienso que los niños están en formación y que pueden mostrar todo tipo de conductas indeseables pero para eso tienen padres, y un entorno social, para que les muestren cuáles de esas conductas sí le permiten integrarse y disfrutar de la interacción con otros.
El punto principal que me molesta sobre el artículo de Teller es que iguale la relación de pareja, o cualquier relación que puedan tener los padres con la de sus hijos. Y esto creo que es una gran corriente actual más fuerte que supera a la de la supuesta religión paternal, la idea de que los niños son iguales a los adultos, está muy extandida, y a partir de eso se crean una serie de expectativas sobre la manera en que deben comportarse y que deben ser capaces de hacer en qué momento que no sólo, otra vez, deja de lado la comprensión de que están en proceso de desarrollo que no es lineal, sino que nos hace olvidar los hijos son nuestra responsabilidad. Nuestras parejas son una elección y aunque es importante tener, por ejemplo, una vida sexual, que en realidad era el primer punto que el artículo de Waldman tocaba, la vida se ha transformado para convertirse en algo diferente. No son cosas separadas la pareja de la paternidad, sino algo integrado, que se llama familia.
Siempre se puede encontrar un tiempo para compartir como adultos, si la familia está bien organizada y hay una estructura sólida. Si hay horarios establecidos, como la hora de dormir y rutinas diarias, el niño se sentirá seguro y podrá ir a dormir temprano, dejando tiempo para que los padres puedan convivir un rato por la noche, o incluso puedan tener tiempos individuales, que también son necesarios.
Pero reitero, criar, educar, proveer y amar a nuestros hijos es una responsabilidad, una que tomamos hasta cierto punto de libre elección aunque no lo hayamos planeado. Cada vez que tenemos relaciones sexuales con alguien estamos aceptando esa posiblidad aún cuando se usen métodos de anticoncepación, que todos sabemos que son falibles, especialmente en los países donde la interrumpción del embarazo no es legal y sólo se la pueden permitir sin riesgo los de las más altas clases sociales. Así que cuando no embarcamos en la aventura de la paternidad debemos tenerlo claro, hay que asumirlo, no es justo no priorizar a los niños, porque dependen de nosotros, y nosotros somos los adultos, no es la misma estructura que hay entre una esposa y un esposo.
No creo que actuar de esta menra impoda una vida sexual plena, estoy en desacuerdo con Waldman en que las mujeres dejan de tener relaciones con su esposo porque su pasión ha sido reasignada a sus hijos, pienso que las causas son otras. Además de que no creo que su esposo debe ser el el centro de sus pasiones cómo ella dice, creo que el centro deben de ser ellas mismas, y que sus pasiones pueden ser sexuales y tambíen de otras índoles. Pero hay todo un estigma social sobre el sexo, sobre la lactancia como algo desagradable, hay muchas malas episiotomías que dejan a las mujeres con molestias para el coito, hay muchos traumas ocasionados por la violencia obstétrica y hay muchos hombres que huyen del ambiente caótico y estresante del hogar que acaba de recibir a un bebé, tambien. Dejemos de culpabilizar a la mujer por la calidad de la vida sexual de las parejas, es un asunto compartido.
Personalmente nunca tuve dificultad ni falta de líbido y disfruté de mi sexualidad sola o acompañada tanto o más que antes de tener un hijo. Mi experiencia de parto fue suave y hermosa, en un ambiente bastante respetuoso, a pesar de algunos leves detalles, creo que esto tiene un gran impacto en mi, y en mi relación armoniosa con mi hijo y pareja.
Creo que el punto de partido de Waldman, es justo el problema de toda esta discusión. está partiendo de la culpa, de la culpa de no ser como las demás mamás del grupo, provocada por un ámbito de crítica irrespetuosa, preguntándose qué está mal con ella por no querer más a sus hijos que a su esposo, y es que esta forma de verlo es demasiado simplista, si hay miles de colores y dimensiones en el universo ¿ para qué ver la cosas blanco y negro?
El amor por nuestros hijos es distinto que el que sentimos por nuestra pareja, o por nuestros hermanos, padres, amigos del alma, yo no escogería uno por encima de los demás (excepto a mi hijo, no sólo porque lo amo sino porque depende de mí), ni tampoco sacrificaría la maravilla de la vida sexual en pareja, se puede de todo, creo, por un lado hay que organizarse y por otro tener muy claro cuál momento de la vida estamos viviendo, mientras nuestros hijos son pequeños, necesitan mucho de nosotros, es cansado y hermoso, pero también es temporal y nuestra responsabilidad. Y así como debemos enseñarles a tolerar la frustración de que las cosas no sean cuando ellos las quieren y cómo ellos la quieren, como adultos debemos también practicar esta habilidad.
Palabras clave:
Ayelet Waldman,
Danielle Teller,
género,
maternidad,
sexualidad
miércoles, enero 14, 2015
Aislamiento en las relaciones de pareja
Creo que es importante hablar sobre todo, sobre todo lo que nos angustia, nos entristece, nos empodera, nos limita, nos frustra; como mujeres, madres, y ciudadanas. Al compartir nuestras vivencias sin juzgar a los demás, nos mostramos vulnerables, nos abrimos y nos colocamos en un lugar frágil, pero si el entorno para hacerlo es de respeto, el intercambio será alimento, en lugar de humillación ante la crítica cruel.
Se habla a menudo de que las mujeres somo crueles unas con las otras, se hace burla de ello. Yo creo que la organización social de las culturas grandemente influenciadas por la información masiva del internet y el modelo de consumo que predomina en el mundo, crea mucho miedo y separación, se basa en la desconfianza y competencia; y eso es lo que hace que la relación entre los seres humanos, pero particularmente entre las mujeres, pueda ser tán áspero e hiriente.
La presión de la que somos obejto por llenar roles idealizados está pensada para causar frustración, culpa e insatisfacción constantes que se puedan rápidamente traducir en consumo deaforado.
Pero además de esta presión social que parece venir de afuera, de la calle, de la tele, de las revistas; está también el aislamiento al que nos autosometemos al estar en una relación de pareja con violencia de género. Y es cuando todo ese discurso es utilizado por el compañero para que nos encerremos en nosotras mismas, reduzcamos todo contacto social con familiares y amigos, lo que permite un campo de acción para la violencia de la pareja que puede incluso tener resultados trágicos.
Todos somos piezas del ajedrez social, incluso los hombres que son parejas violentas, pero creo que es importante reconocer que este aislamiento hace que la mujer tengan muchas dificultades para comprender que está en una situación de riesgo y peor aún, para que puedan buscar ayuda y alejarse de la situación.
Las parejas violentas no suelen serlo todo el tiempo, sino que, como un péndulo, van de un extremo amoroso a uno violento, constantemente. Esto resulta particularmente confuso. una no entiende bien lo que está pasando, y al no poder tener retroalimentación con otras mujeres de lo que le ocurre, pierde aún más la noción de lo que está bien o mal, de lo que puede considerar normal.
Por eso pienso que es indispensable que hagamos más y más tribus, más y más círculos femeninos, y que hablemos, y especialmente que escuchemos, con respeto, con cariño, con sororidad.
Se habla a menudo de que las mujeres somo crueles unas con las otras, se hace burla de ello. Yo creo que la organización social de las culturas grandemente influenciadas por la información masiva del internet y el modelo de consumo que predomina en el mundo, crea mucho miedo y separación, se basa en la desconfianza y competencia; y eso es lo que hace que la relación entre los seres humanos, pero particularmente entre las mujeres, pueda ser tán áspero e hiriente.
La presión de la que somos obejto por llenar roles idealizados está pensada para causar frustración, culpa e insatisfacción constantes que se puedan rápidamente traducir en consumo deaforado.
Pero además de esta presión social que parece venir de afuera, de la calle, de la tele, de las revistas; está también el aislamiento al que nos autosometemos al estar en una relación de pareja con violencia de género. Y es cuando todo ese discurso es utilizado por el compañero para que nos encerremos en nosotras mismas, reduzcamos todo contacto social con familiares y amigos, lo que permite un campo de acción para la violencia de la pareja que puede incluso tener resultados trágicos.
Todos somos piezas del ajedrez social, incluso los hombres que son parejas violentas, pero creo que es importante reconocer que este aislamiento hace que la mujer tengan muchas dificultades para comprender que está en una situación de riesgo y peor aún, para que puedan buscar ayuda y alejarse de la situación.
Las parejas violentas no suelen serlo todo el tiempo, sino que, como un péndulo, van de un extremo amoroso a uno violento, constantemente. Esto resulta particularmente confuso. una no entiende bien lo que está pasando, y al no poder tener retroalimentación con otras mujeres de lo que le ocurre, pierde aún más la noción de lo que está bien o mal, de lo que puede considerar normal.
Por eso pienso que es indispensable que hagamos más y más tribus, más y más círculos femeninos, y que hablemos, y especialmente que escuchemos, con respeto, con cariño, con sororidad.
domingo, enero 11, 2015
La maternidad no es atractiva
Ya lo sabemos, pero aún así impacta que te lo digan, abiertamente.
Es verdad, yo siempre quise ser mamá, es decir no siempre, sino desde que tenía 20.
Cuando tenía 20 años tomaba pastillas anticonceptivas, ya tenía tiempo usándolas, nunca me causaron ninguna molestia perceptible, irritabilidad, aumento de peso. acné, nada. Pero recuerdo el día, en que estaba allí, en el baño de mi casa-hobbit de la colonia Mixcoac, llegué a la conclusión de que quería ser madre, que ese era mi proyecto de vida. Antes de ese momento habría dicho que no quería tener hijos, que tenía otros planes, como hacer teatro. Pero a partir de ese momento me di cuenta de que eso quería y debía prepararme para ello. Una de las medidas que tomé fue la de dejar las pastillas anticonceptivas para siempre y sólo usar el condón que de por si usaba para evitar ETS, también dejar de usar tampones, no tenía evidencia científica que me respaldara, pero simplemente sentí que esas dos cosas iban en contra de mi salud en vías de convertirme en madre. También busqué una relación estable y duradera con un hombre que mostrara disposición a quedarse conmigo, formalizar y tener hijos al menos eventualmente. Estuve al menos en dos relaciones que pintaban bien en ese sentido, pero que luego se terminaron, mis compañeros cambiaron de opinión sobre lo de formalizar y tener hijos, éramos muy jóvenes, yo me sentía completamente lista, pero ellos imagino que no lo estaban, ahora, 10 años después al menos uno de ellos sí formó una familia y espera un hijo. Pero yo no sentí que tuviera tanto tiempo, no quería ser una mamá treintona, sino veintiañera. Me costó trabajo encontrar quien quisiera tener un hijo conmigo, que dijera sí, y éste luego cambió de opinión cuando yo ya estaba embarazada y se fue.
Pero como sea que sean las cosas, yo tengo claro que tengo una responsabilidad, que tengo que cuidar a mi hijo y educarlo, que si traje un ser al mundo debo respetarlo, amarlo y ofrecerle la mejor oportunidad de vida de la que disponga, aún a costa de mi propia comodidad, salud, disfrute, etc. Es mi obligación, y en este caso debo asumirla sola, así como lo hacen millones de mujeres en todo el mundo y específicamente en este país, donde la maternidad nos cuesta una parte de nosotras mismas, aunque no esté bien y aunque las leyes pretendan proteger a los niños o a nosotras. Es evidente que una jefa de familia se enfrenta a adversidades.
Y una de las partes de nuestra vida que muchas veces hay que sacrificar, es la posibilidad de tener una vida sexual y de pareja plena. Pero eso no quiere decir que no lo anhelemos. Desde que tuve mi hijo descubrí algunas de mis pasiones, como la partería, la educación temprana, la pedagogía, pero también la música, y sigo siendo, en ratitos robados, una ávida lectora y cinéfila.
Sigo siendo yo, aunque me puedan decir que aburro sólo hablando de maternidad y que ya no soy atractiva por ese hecho, yo sólo quiero ser responsable, y haré lo que sea necesario para asegurarle a mi hijo las mejores oportunidades de vida.
Es verdad, yo siempre quise ser mamá, es decir no siempre, sino desde que tenía 20.
Cuando tenía 20 años tomaba pastillas anticonceptivas, ya tenía tiempo usándolas, nunca me causaron ninguna molestia perceptible, irritabilidad, aumento de peso. acné, nada. Pero recuerdo el día, en que estaba allí, en el baño de mi casa-hobbit de la colonia Mixcoac, llegué a la conclusión de que quería ser madre, que ese era mi proyecto de vida. Antes de ese momento habría dicho que no quería tener hijos, que tenía otros planes, como hacer teatro. Pero a partir de ese momento me di cuenta de que eso quería y debía prepararme para ello. Una de las medidas que tomé fue la de dejar las pastillas anticonceptivas para siempre y sólo usar el condón que de por si usaba para evitar ETS, también dejar de usar tampones, no tenía evidencia científica que me respaldara, pero simplemente sentí que esas dos cosas iban en contra de mi salud en vías de convertirme en madre. También busqué una relación estable y duradera con un hombre que mostrara disposición a quedarse conmigo, formalizar y tener hijos al menos eventualmente. Estuve al menos en dos relaciones que pintaban bien en ese sentido, pero que luego se terminaron, mis compañeros cambiaron de opinión sobre lo de formalizar y tener hijos, éramos muy jóvenes, yo me sentía completamente lista, pero ellos imagino que no lo estaban, ahora, 10 años después al menos uno de ellos sí formó una familia y espera un hijo. Pero yo no sentí que tuviera tanto tiempo, no quería ser una mamá treintona, sino veintiañera. Me costó trabajo encontrar quien quisiera tener un hijo conmigo, que dijera sí, y éste luego cambió de opinión cuando yo ya estaba embarazada y se fue.
Pero como sea que sean las cosas, yo tengo claro que tengo una responsabilidad, que tengo que cuidar a mi hijo y educarlo, que si traje un ser al mundo debo respetarlo, amarlo y ofrecerle la mejor oportunidad de vida de la que disponga, aún a costa de mi propia comodidad, salud, disfrute, etc. Es mi obligación, y en este caso debo asumirla sola, así como lo hacen millones de mujeres en todo el mundo y específicamente en este país, donde la maternidad nos cuesta una parte de nosotras mismas, aunque no esté bien y aunque las leyes pretendan proteger a los niños o a nosotras. Es evidente que una jefa de familia se enfrenta a adversidades.
Y una de las partes de nuestra vida que muchas veces hay que sacrificar, es la posibilidad de tener una vida sexual y de pareja plena. Pero eso no quiere decir que no lo anhelemos. Desde que tuve mi hijo descubrí algunas de mis pasiones, como la partería, la educación temprana, la pedagogía, pero también la música, y sigo siendo, en ratitos robados, una ávida lectora y cinéfila.
Sigo siendo yo, aunque me puedan decir que aburro sólo hablando de maternidad y que ya no soy atractiva por ese hecho, yo sólo quiero ser responsable, y haré lo que sea necesario para asegurarle a mi hijo las mejores oportunidades de vida.
Palabras clave:
género,
maternidad,
reflexión,
reflexiones
lunes, octubre 13, 2014
El silencio
Meses y meses de silencio.
Hay días en que se me ocurren hasta tres temas a desarrollar, cosas de las que quiero hablar, realidades que denunciar, además de otras que compartir, costuras, lugares, experiencias de la maternidad, o de la feminidad.
Pero más cosas están pasando que no me dejan.
Estoy cansada, como no lo había estado antes, finalmente rebasé la aparentemente incabable energía de mi cuerpo, llegué al tope. Así que debo dormir y dejar de hacer cosas, al menos por ahora.
Como siempre estoy apostando por mi hijo, lo más importante de mi vida, aunque resulte difícil enfrentarse, especialmente, a los estereotipos. Valientes logros nos ha traído el feminismo, que permitió, si, muchas libertades a las mujeres, pero las encadenó al sistema de explotación pagada pero como sujetos de segunda clase ante los hombres, sin haber retirado ninguna de sus obligaciones anteriores ni reconociéndolas como trabajo; administración y mantenimiento del hogar, cocina y crianza. Cinco labores que recaen aún en las mujeres, para enriquecimiento de las naciones, trabajo de explotación que se fundamenta en los valores bien internizados del patriarcado, la moral y el amor. Porque uno hace de todo por sus hijos.
Hay cosas que quiero gritar, como la injusticia que vivimos en este país, pero aunque vaya a las marchas como lo empecé a hacer hace 20 años, ya no siento esperanza. Sin embargo creo que debemos de sembrarla en nuestros hijos, aún cuando no me atrevería a decir cualquier otra mentira, ni siquiera la de los Reyes Magos. De alguna manera hay que prometer que hay más, que podría haber más. que la vida es hermosa y vale la pena vivirla, aún hundidos en esta mierda, hay tardes de sol y helados, y la brisa en el rostro cuando vamos en bici y nos columpiamos. Aún cuando la riqueza mal distribuida implica que para ver la carencia de aliementos no tenemos que ir lejos, puede estar allí, en el mismo parque que nosotros.
Veo esa imagen, de mi panza, y no puedo creer que hace tanto y tan poco a la vez, mi niño estaba allí. Alguna vez fue tan pequeño como para estar dentro de mí. allí inició su largo viaje en la vida. Y yo lo tomaba en mis brazos con un poco de miedo de sostenerlo, y era pequeño y frágil y ahora es largo y tan fuerte.
Ese ser maravilloso lleno de alegría. Ese ser bondadoso e inteligente que admiro. Y sonrío y lloro. La vida es complicada.
viernes, mayo 09, 2014
Niñas y niños
Cuando estaba embrazada deseaba intensamente tener un varón, aún no sabía porque, pero estaba deseando que así fuera.
Mi amiga más cercana y con quien compartía departamento deseaba que yo tuviera una niña, este pensamiento incluso me asustaba un poco.
Salté de felicidad cuando me dieron la noticia, mire como se ve como una tortuguita, me dijo el ultrasonidista, eso quiere decir que es un hombre.
Mas adelante vi alguna vez un documental de la BBC decían que habían experimentado a cambiarle el género a los bebés con la ropa y que los padres reportaban que sentían que trataban diferente a su bebés. Yo lo probé y me di cuenta de algo, no me sentía tan relajada, era como si no tuviera permiso de ser tan cariñosa y consentidora. Es una idea un poco terrible, pero mi conclusión es que me daría miedo preparar a una mujer para la vida porque yo percibo que su vida será más difícil.
No pretendo causar polémica, ni disgustar, sólo comentar, compartir.
Mi amiga más cercana y con quien compartía departamento deseaba que yo tuviera una niña, este pensamiento incluso me asustaba un poco.
Salté de felicidad cuando me dieron la noticia, mire como se ve como una tortuguita, me dijo el ultrasonidista, eso quiere decir que es un hombre.
Mas adelante vi alguna vez un documental de la BBC decían que habían experimentado a cambiarle el género a los bebés con la ropa y que los padres reportaban que sentían que trataban diferente a su bebés. Yo lo probé y me di cuenta de algo, no me sentía tan relajada, era como si no tuviera permiso de ser tan cariñosa y consentidora. Es una idea un poco terrible, pero mi conclusión es que me daría miedo preparar a una mujer para la vida porque yo percibo que su vida será más difícil.
No pretendo causar polémica, ni disgustar, sólo comentar, compartir.
lunes, abril 08, 2013
Valores decimonónicos
Cuando comecé la lectura de Mujercitas, Loise M. Alcott, me pareció que nada podía tener en común con ese mundo lejano, clasista y arcaico.
Pero con el pasar de las páginas me fui descubriendo a mi misma en él. No es la primera vez que lo leo, pero la atenrior tendrá unos diez años.
Creo que siempre prentendí identificarme con Jo, porque me gusta escribir y es rebelde en cierta forma. Pero para mi sorpresa también sentí que compartía actitudes con Beth, y no necesariamente por nobleza, sino por ese exceso de sensibilidad que parece ridículo pero al final refleja personas que si tienen una tendencia a ser así y que, creo yo no estaría mal proteger un poco de la crueldad y el horror, aunque sea por ellas mismas, es decir que uno mismo reconociéndose sensible, emocional, se aparte de aquello que lo hiere, con mayor profundidad que a otras personas. ¿o todos tendremoas una Beth oculta en el interior?, creo que no.
Por otro lado me gustó la lección que la madre les da cuando les permite estar ociosas para que descubran que al final eso resulta desagradable. Creo que vivimos en una paradoja actual, sin idealizar tiempos pasados creo que en muchos casos se vivía de menera más simple con las necesidades cubiertas, pero pocas cosas inútiles, y que muchos trabajaban en la obtención directa de alimentos, lo que proporcionaba salud a su vez, por el ejercicio físico que ello represnta. Por la escasez se hacía rendir mucho más las prendas de vestir y por ello toda mujer sabía mucho de remendar coser y tejer.
Sin pretender que ls vida hogareña sea una imposición para las mujeres de hoy, quienes la siguen viviendo y sin ningún reconocimiento por su trabajo, pienso que no habría que perder todo ese conunto de habilidades y tecnologías domésticas que permiten no solo ahorro de dinero y recursos (naturales), sino también aprecio y disminusión del consumo desmedido que nos hemos impuesto.
No es la primera vez que cito las necesidaes creadas de la actualidad que desde luego tienen que ver con el sistema económico en el nos encontramos y que aún cuando creemos estarle dando la vuelta, muchas veces nos engañamos.
Pero creo que es importante rescatarlas, pero además dotar de valor real a las actividades tradicionalmente femeninas, pues aún cuando muchas mujeres se desempeñan hoy a las par de los hombres en actividades que antes eran exclusivamente para ellos, el trabajo doméstico aún no ha sido revindicado.
Y se sigue creyendo que la crianza, administración del hogar, cocina, limpieza y demás son trabajos inferiores, que quienes los desarrollen no deben recibir remuneración o sino, las peores condiciones laborales, con bajos salarios, exceso de horas y carga de trabajo y la constante descalificación social.
Simpático que esta lectura me haya llevado allí, pero si, desafortunadamente no tengo una idea clara de como visibilizar y valorar social y económicamente.
Palabras clave:
crianza,
género,
libros,
maternidad
viernes, agosto 10, 2012
Defiendo mi derecho a ser madre
He estado pensando mucho últimamente acerca de esto, quizá últimante desde que mi hijo nació también.
He crecido con ideas que valoran las capacidades intelectuales por encima de todo lo demás y tuve acceso a una educación priviligiada, me parece, pude ir a la UNAM, elegir la carrera que más me gustara y no tuve que trabajar mientras estudiaba.
Pero deseaba con mucha pasión ser madre, a pesar de que toda mi adolescencia escuché como se burlaban de mujeres que sólo hacían eso, a pesar de que fui educada para pensar que eso era menos, era lo que yo deseaba.
Finalmente encontré oportunidad de formar una familia con alguien que quería formarla conmigo, para mi eso era importante, no me parecía bien eso de meterle gol a nadie. Él cambió de idea luego y me dejó sola.
Pero aún, nada mejor me había pasado antes ni me volvería a pasar, ser madre, parir como quise, amamantar, estar sola con mi pequeño en medio de la paz de nuestro pequeño reino, aún con carencias materiales, respirábamos amor y nos las arreglábamos, mi vida adquirió un nivel de balance nuevo.
Pero conforme más crece y crece y yo estoy más y más cerca de quienes no le ven magia a esto por ningún lado, más recibo presión por jugar otro rol, el de la mujer que se desarrolla profesionalmente dentro de las espectativas de este sistema de consumo.
Yo pataleo, no me dejo, pero es constante y es agotador.
Si, es verdad, aunque parezca noticia del ALARMA:
Si, es así, eso elijo, no porque me haya comido el cerebro el choro social, porque eso es lo que quiero hacer con mi libertad de desición.
No, no soy una persona que vive a través de su hijo y le chupará la vida para que se quede siempre junto a ella; no, no soy incapaz de desempeñarme en una profesión; no, no me siento asfixiada, encerrada, que no tengo tiempo para mi misma nunca.
Tampoco soy la imagen perfecta de la felicidad y la calma. soy humana simplemente, elijo mi camino, el que más me gusta, no creo que luego de unos años me quedaré con las manos vacías y tristes, sino contenta y cansada, satisfecha, sin apoyar esa satisfacción en las desiciones que mi hijo tome, sino en las mías, en las que tomé, en las que tomo.
Y estoy cansada de que todos quieran bien-intencionadamente venir a opinar a interferir, yo no los paro en la calle para tratar de disuaduirlos del trabajo que elegirion, religión, escuela a la que asisten sus hijos, manera en que gastan el dinero ni cómo lo producen, eso es su asunto y éste es el mío.
Cierro la puerta y se quedan fuera, porque el ruido que hacen me distrae de lo que mi hijo está tratando de decirme, de cómo me comunica lo que necesita, y cuando hacen mucho ruido de verdad contaminan nuestra casa, y no quiero ser grosera, pero tienen que tomar distancia.
Defiendo mi derecho a elegir ser madre.
He crecido con ideas que valoran las capacidades intelectuales por encima de todo lo demás y tuve acceso a una educación priviligiada, me parece, pude ir a la UNAM, elegir la carrera que más me gustara y no tuve que trabajar mientras estudiaba.
Pero deseaba con mucha pasión ser madre, a pesar de que toda mi adolescencia escuché como se burlaban de mujeres que sólo hacían eso, a pesar de que fui educada para pensar que eso era menos, era lo que yo deseaba.
Finalmente encontré oportunidad de formar una familia con alguien que quería formarla conmigo, para mi eso era importante, no me parecía bien eso de meterle gol a nadie. Él cambió de idea luego y me dejó sola.
Pero aún, nada mejor me había pasado antes ni me volvería a pasar, ser madre, parir como quise, amamantar, estar sola con mi pequeño en medio de la paz de nuestro pequeño reino, aún con carencias materiales, respirábamos amor y nos las arreglábamos, mi vida adquirió un nivel de balance nuevo.
Pero conforme más crece y crece y yo estoy más y más cerca de quienes no le ven magia a esto por ningún lado, más recibo presión por jugar otro rol, el de la mujer que se desarrolla profesionalmente dentro de las espectativas de este sistema de consumo.
Yo pataleo, no me dejo, pero es constante y es agotador.
Si, es verdad, aunque parezca noticia del ALARMA:
Mujer de inteligencia media con eduación universitaria elige por libre albedrío quedarse en casa a criar a su hijo.
Si, es así, eso elijo, no porque me haya comido el cerebro el choro social, porque eso es lo que quiero hacer con mi libertad de desición.
No, no soy una persona que vive a través de su hijo y le chupará la vida para que se quede siempre junto a ella; no, no soy incapaz de desempeñarme en una profesión; no, no me siento asfixiada, encerrada, que no tengo tiempo para mi misma nunca.
Tampoco soy la imagen perfecta de la felicidad y la calma. soy humana simplemente, elijo mi camino, el que más me gusta, no creo que luego de unos años me quedaré con las manos vacías y tristes, sino contenta y cansada, satisfecha, sin apoyar esa satisfacción en las desiciones que mi hijo tome, sino en las mías, en las que tomé, en las que tomo.
Y estoy cansada de que todos quieran bien-intencionadamente venir a opinar a interferir, yo no los paro en la calle para tratar de disuaduirlos del trabajo que elegirion, religión, escuela a la que asisten sus hijos, manera en que gastan el dinero ni cómo lo producen, eso es su asunto y éste es el mío.
Cierro la puerta y se quedan fuera, porque el ruido que hacen me distrae de lo que mi hijo está tratando de decirme, de cómo me comunica lo que necesita, y cuando hacen mucho ruido de verdad contaminan nuestra casa, y no quiero ser grosera, pero tienen que tomar distancia.
Defiendo mi derecho a elegir ser madre.
Palabras clave:
dificultad,
género,
maternidad
viernes, abril 06, 2012
Sexto encuentro femenino del Equinoccio
Hace algunos días fuimos de campamento. Fuimos a un encuentro femenino con motivo del equinoccio, se trataba de un campamento sólo con mujeres y niños, en esta hermosa finca.
Aunque el proyecto ilncuía objetivos de carácter, digamos, espirituales, nuestro interés principal era el de acampar juntos por primera vez. Disfrutamos del río y también me dejó enseñanzas, quizá lo que más resonó en mi interior fue lo que una mujer dijo acerca de como nosotras hacemos las cosas de manera diferente, como lo hacemos contando nuestra historia.
También me ha ayudado mucho lo que me dijo otra madre soltera con un hijo ya grande, acerca de lo útil que es explicarles cuándo uno está simplemente encabronada y no lo puede evitar, pero no es con ellos, lo había olvidado, pero bastó que se lo explicara a Itzcóatl para que las cosas, antes tensas, se suavizaran entre nosotros.
Conocí a muchas mujeres interesantes, reflexioné mucho sobre las manera en que quiero llevar mi vida, encontré algunas respuestas, aunque no comparto del todo su manera de ver el cosmos.
Itzcóatl disfrutó y fue feliz y libre en la naturaleza, aunque también se tuvo que enfrentar a la discrimanción.
Creo que sí es muy importante promover este tipo de encuentros, cuando sólo hay mujeres la energía fluye diferente, hay otra manera de enfrentar la vida, hay tanta empatía en las dificultades que nos son comunes aún en las que no nos tocan, y hay un airecillo de organización, de comunidad, de semilla que se desarrolla.
martes, mayo 08, 2007
Reflexiones sobre la equidad de género (y deshaogo).
Mmmmm
Pues hace mucho que no escribo lo que pienso, a veces quiero regocijarme de la vida y a veces quejarme. Lo cierto es que estoy feliz y muy presionada a la vez. Mi hijo da grandes avances, es maravilloso ver como se desarrolla, me ancanta hacerlo reir haciendo ruidos tontos o con cosquillas. Un amigo dijo que yo iba a ser muy buena mamá, cuando lo dijo no entendí porque lo hacía, porque estaba tan seguro, ahora me parece que lo entiendo y además creo que tenía razón, aunque aún me preocupo por no ser una buena mamá (como todas, supongo), pero me gusta mucho, es maravilloso, y creo que nos entendemos muy bien, mi hijo y yo.
Aún así es difícil ser madre soltera, pero principalmente por los prejuicios sociales. Tener un hijo no es el fin de tu vida profesional, para nada, pero toda la sociedad se esfuerza mucho para hacerte sentir así (desafortunadamente gente cercana a mí también piensa de esta manera y eso es muy doloroso), por eso entiendo que muchas mujeres se sientan de ese modo. Creo que es importante entender que cualquier poítica pública que pretenda ser igualitaria está siendo inequitativa por principio porque no está tomando en cuenta las diferencias. Y ahí hay muchas cosas a considerar -como discapacidades, por ejemplo-, pero la diferencia de géneros debería ser de las primeras, porque la mitad de la población es de un género que tiene caracterísiticas específicas, por ejemplo un periódo ideal para gestar un hijo de los 20 a los 30 años, fuera de estos parámetros encontramos un aumento en los problemas de salud para la madre como para el hijo (por cierto que no se crean que los hombres escapan de este rango de edad, también concebir fuera de estos parámetros genera problemas, como el de Turner), pero las oportunidades de desarrollo profesional, de educación, posgrados, becas, se ubican también en este periódo principalmente, lo cual está forzando a las mujeresa elegir entre tres opciones; la de ser madres o ser prefecionestas, o ser ambas, ésta última tiene un gran impacto en su estado emocional y a largo plazo, me parece está creando niños que pueden presentar problemas de adaptación a la sociedad, que tienen carencias emocionales porque no se les permitió desarrollar apego con sus madres, porque 45 días no es suficiente para ello. Las que decidimos quedarnos con nuestros hijos tenemos que cargar otro tipo de cosas, empezando por los problemas económicos que implica no ser activa a tiempo completo (carencias materiales, sentimientos de culpa aumentados por aquellos que aportan para la manutención), y continúa con muchos problemas emocionales que pueden afectar al niño porque quedarse en casa y hacer las labores está subvaluado como una actividad denigrante, sino piensen cómo se considera el trabajo de limpiar o qué tan bien pagado está.
En fin, a veces siento que me come todo esto, además de que el nuevo ambiente (la nueva casa y el nuevo barrio), me deprimen.
Con todo sigo afirmando que estoy muy feliz y que estoy disfrutando mucho de estos días que no regresarán nunca y de ver a mi pequeño que cada día lo es menos. Se me llena el corazón de alegría y de otras cosas hermosas que no puedo explicar.
Y sí, sería más fácil que Diego estuviera aportando dinero a esta ecuación, pero no sólo eso aportaría sino también sus opiniones, y no se que tan chido estaría eso, porque etaría yo amando a un hombre que en realidad no me amaría (porque si no no me hubiera dejado) y eso sí que va en contra del amor propio y de mi salud emocional. Al menos no está y yo decido todo lo que hacemos el chilpayatito y yo y estoy muy orgullosa de todo lo que estoy haciendo, me gustaría recibir más apoyo de mi familia, porque siento que nomás son buena onda a ratos y luego se olvidan y además siento como me están juzgando gacho, y eso me duele, porque acá, en los Méxicos, recibo admiración y respeto, porque cuando digo que soy madre soltera, se siente, además de los juicios gachos (que suponen que no fui suficiente mujer para retener a mi hombre y que soy menos por tener intimidad antes del matrimonio), también se siente esa admiración y respeto de saber que una madre soltera le tiene que luchar mucho y que yo estoy sacando a mi hijo adelante y estoy estudiando, para ser más y para darle más (no sólo en lo económico sin como ser completo), y a veces siento que mis parientes sólo ven la primera parte y no la segunda, pero en fin, por su propia desición y también por la mía no han participado mucho de mi vida, así que no debería sorprenderme y supongo que tampoco quejarme porque también me ayudan.
Ya me voy, porfavor, parientes míos, no se sientan heridos, si les queda el saco pues reflexiónenlo y si no, pues entonces no era con ustedes la cosa, y a los demás, los que lograron la proeza de leer este post hasta el final, disculpen mi desordenado tren de pensamiento expuesto así, como salió.
Pues hace mucho que no escribo lo que pienso, a veces quiero regocijarme de la vida y a veces quejarme. Lo cierto es que estoy feliz y muy presionada a la vez. Mi hijo da grandes avances, es maravilloso ver como se desarrolla, me ancanta hacerlo reir haciendo ruidos tontos o con cosquillas. Un amigo dijo que yo iba a ser muy buena mamá, cuando lo dijo no entendí porque lo hacía, porque estaba tan seguro, ahora me parece que lo entiendo y además creo que tenía razón, aunque aún me preocupo por no ser una buena mamá (como todas, supongo), pero me gusta mucho, es maravilloso, y creo que nos entendemos muy bien, mi hijo y yo.
Aún así es difícil ser madre soltera, pero principalmente por los prejuicios sociales. Tener un hijo no es el fin de tu vida profesional, para nada, pero toda la sociedad se esfuerza mucho para hacerte sentir así (desafortunadamente gente cercana a mí también piensa de esta manera y eso es muy doloroso), por eso entiendo que muchas mujeres se sientan de ese modo. Creo que es importante entender que cualquier poítica pública que pretenda ser igualitaria está siendo inequitativa por principio porque no está tomando en cuenta las diferencias. Y ahí hay muchas cosas a considerar -como discapacidades, por ejemplo-, pero la diferencia de géneros debería ser de las primeras, porque la mitad de la población es de un género que tiene caracterísiticas específicas, por ejemplo un periódo ideal para gestar un hijo de los 20 a los 30 años, fuera de estos parámetros encontramos un aumento en los problemas de salud para la madre como para el hijo (por cierto que no se crean que los hombres escapan de este rango de edad, también concebir fuera de estos parámetros genera problemas, como el de Turner), pero las oportunidades de desarrollo profesional, de educación, posgrados, becas, se ubican también en este periódo principalmente, lo cual está forzando a las mujeresa elegir entre tres opciones; la de ser madres o ser prefecionestas, o ser ambas, ésta última tiene un gran impacto en su estado emocional y a largo plazo, me parece está creando niños que pueden presentar problemas de adaptación a la sociedad, que tienen carencias emocionales porque no se les permitió desarrollar apego con sus madres, porque 45 días no es suficiente para ello. Las que decidimos quedarnos con nuestros hijos tenemos que cargar otro tipo de cosas, empezando por los problemas económicos que implica no ser activa a tiempo completo (carencias materiales, sentimientos de culpa aumentados por aquellos que aportan para la manutención), y continúa con muchos problemas emocionales que pueden afectar al niño porque quedarse en casa y hacer las labores está subvaluado como una actividad denigrante, sino piensen cómo se considera el trabajo de limpiar o qué tan bien pagado está.
En fin, a veces siento que me come todo esto, además de que el nuevo ambiente (la nueva casa y el nuevo barrio), me deprimen.
Con todo sigo afirmando que estoy muy feliz y que estoy disfrutando mucho de estos días que no regresarán nunca y de ver a mi pequeño que cada día lo es menos. Se me llena el corazón de alegría y de otras cosas hermosas que no puedo explicar.
Y sí, sería más fácil que Diego estuviera aportando dinero a esta ecuación, pero no sólo eso aportaría sino también sus opiniones, y no se que tan chido estaría eso, porque etaría yo amando a un hombre que en realidad no me amaría (porque si no no me hubiera dejado) y eso sí que va en contra del amor propio y de mi salud emocional. Al menos no está y yo decido todo lo que hacemos el chilpayatito y yo y estoy muy orgullosa de todo lo que estoy haciendo, me gustaría recibir más apoyo de mi familia, porque siento que nomás son buena onda a ratos y luego se olvidan y además siento como me están juzgando gacho, y eso me duele, porque acá, en los Méxicos, recibo admiración y respeto, porque cuando digo que soy madre soltera, se siente, además de los juicios gachos (que suponen que no fui suficiente mujer para retener a mi hombre y que soy menos por tener intimidad antes del matrimonio), también se siente esa admiración y respeto de saber que una madre soltera le tiene que luchar mucho y que yo estoy sacando a mi hijo adelante y estoy estudiando, para ser más y para darle más (no sólo en lo económico sin como ser completo), y a veces siento que mis parientes sólo ven la primera parte y no la segunda, pero en fin, por su propia desición y también por la mía no han participado mucho de mi vida, así que no debería sorprenderme y supongo que tampoco quejarme porque también me ayudan.
Ya me voy, porfavor, parientes míos, no se sientan heridos, si les queda el saco pues reflexiónenlo y si no, pues entonces no era con ustedes la cosa, y a los demás, los que lograron la proeza de leer este post hasta el final, disculpen mi desordenado tren de pensamiento expuesto así, como salió.
Palabras clave:
género,
madre soltera
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











