Hace algunos días tuvimos noticia de la aparición de una nueva enfermedad. Al principio nosotros no sabíamos nada porque no tenemos señal televisiva así que no fuimos bombardeados con información, pero poco a poco vimos la cosa agravarse, y pronto todo el mundo hablaba de eso y la red se encontraba saturada con todo el mundo conectado en casa, encerrado y sin mucho que hacer.
Aunque siempre se puede dudar de la información proporcionada por el gobierno mexicano he de decir algo que siempre se dice, que suele irritar y que cuando no estaba en esta posición pensé que yo no llegaría a decir y esto es; los que no tienen hijos no saben (incluso hay quien tiene hijos y tampoco sabe), pero uno no va a estar viendo a ver si si o no, uno actúa y luego ve si le exagero o no.
Así que la primer acción fue quedarnos en casa, abastecernos bien y encomendarnos a las benditas frutas amarillas para protegernos de cualquier posible gripa, cosa que yo en realidad nunca me empeño en impedir, a mi me parece normal enfermarse a veces y dejarlo fluir y casi nunca uso ningún tipo de medicina.
Pero después surgió la idea de irse, teniendo la posibilidad de ir a Costa Rica, donde vive toda mi familia, y una tarifa me termino de convencer, no faltaron los abiertamente o disimuladamente se burlaron de mi medida extrema, como sea ya estamos aquí y estoy mucho mas tranquila además de que una vacación inesperada.
Fue un poco complicado obtener el pasaporte, pero al final logramos en el tiempo mas ajustado.