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jueves, enero 22, 2015

Maternidad y Lactancia, Museo de Culturas Populares

Como conté ayer, vimos la exposición de Taco de ojo, erotismo popular, en el Museo de Culturas Populares de Coyoacán.

Había muchas figuras que hablaban de la maternidad y lactancia que me parecieron hermosas, la mayoría son modeladas en barro (arcilla). Me encanta esta primera en que el niño cargado tiene una cara de felicidad, y también la siguiente en que la mamá le da el pecho y sandía a la vez.

También me pareció hermosa la del colecho (dormir con el bebé) y la del bebé que toma el otro pecho del que no está bebiendo con su manita, refleja una imagen de lactancia tan usual y tierna.

Me resulta poderosa de la mujer que está pariendo y me gusta que hasta el changuito está dando el pecho.

Me llamaron la atención la de la mujer que le da su leche a los animales y la sirena que incluso le da uan pez.













domingo, octubre 28, 2007

Ser partera


Elegir ser partera es elegir estar viva y mucho, estar en contacto con la vida, la que apenas está surgiendo, es impresionante y te ubica en el presente como ninguna otra cosa (seguro otras cosas también, es una manera de decir la pasión que me provoca), pero sobre todo te expone, todita, es tener todo a flor de piel, además de la responsabilidad que implica, yo no me puedo imaginar escoger la partería como se eligen las leyes a la literatura o la gastronomía cuando se hace porque si, porque qué más, por el varo, por tradición, involucrarse de esa manera con lo humano y con lo mamífero y animal que tiene nuestra condición está grueso y es maravilloso, gratificante, pero sobretodo indescriptible. Es el compromiso de mujer, porque además de no haber nada más humano, animal y mamífero, que salir del útero de nuestras madres, tampoco hay nada más femenino que ofrecer un ser más a esta tierra salido de nuestros adentros a luchar con el tiempo que le ha sido dado y que se ha elegido, y entre mujeres y entre madres hay códigos, que las parteras traen en la mirada y en cada movimiento, entendidos y directo al campo de las acciones, pasando de largo la conciencia, con la presencia activa del silencio.