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domingo, mayo 21, 2023

La pérdida de la amistad


Las pérdidas me resultan muy difícil de procesar, y esto no me hace distinta a muchas personas neurotípicas (es decir la mayoría de las personas, con un cerebro con conexiones como las de las mayoría de las personas), pero desde mi manera de vivir neurodiversa, las cosas que vivo son distintas.

Hasta ahora no tengo un diagnóstico de autismo o asperger, sin embargo me reconozco en ese espectro desde hace mucho tiempo. Este asunto ha implicado mucho dolor para mí, porque continuamente he recibido comentarios muy agrios de profesionales de las salud mental y otras muchas personas que piensan que yo quisiera ser autista para llamar la atención, por hacerme la interesante, para recibir medicamento psiquiátrico, porque está de moda, etc. No ha sido divertido vivir siendo distinta a los demás, comprendiendo el mundo de manera diferente a otros sin siquiera saber porque era diferente, que había otras personas como yo, y que la mayoría eran distintos y que esa era la razón por la que resulta tan difícil entenderlos, contrario al mito que se difunde sobre los autistas, muchos sí tenemos un intenso deseo de integrarnos, de tener amigos, de formar relaciones afectivas.

En el proceso de vivir con otros y sobrevivir sus maneras de socializar y especialmente en las experiencias académicas (y más tarde las laborales), las personas no neurotípicas, tenemos que hacernos de diversas estrategias y métodos -algunos de ellos muy dañinos para nosotros-, para "pasar desapercibidos" con nuestras diferencias, y cumplir con todas las demandas de la vida social.

Las mujeres solemos ser más eficientes ocultando nuestros razgos de autismo, por lo que es mucho más común que no contemos con un diagnóstico, también porque muchos de los protocoles de la salud se llevan a cabo tomando en cuenta cómo se manifiesta la condición en los hombres solamente, sin considerar cómo podría ser distinto para las mujeres.

Una de los cosas que me suele ocurrir es que no entiendo bien la dinámica de los chistes y las bromas, es verdad que a menudo me resultan ofensivas, pero al ver que es una situación en la que parece que todos se están divirtiendo mucho, eso me hace tener muchas ganas de participar, sin embargo, con frecuencia mis chistes no son como los de los demás, por más que llevo toda una vida estudiándolos desde un punto de vista racional y tomando notas mentales. Para mí es claro que no tiene ninguna lógica en realidad, se vale hacer bromas altamente ofensivas, pero hay temas con los que te debes meter, por ejemplo pudes decir cosas denigrantes sobre la supuesta sexualidad de la persona mientras que no te metas con comentarios basados en la realidad sobre su desarrollo académico. 

Es para mí difícil salir a la calle, hay muchos aspectos de la vida diaria que me causan estrés, sobreestimulación, ansiedad, etc., en este sentido la simple vida diaria resulta en violencia y casi tortura psicológica para mí. Es mucho peor en el salón de clase, donde, hay un serie de reglas hechas por neurotípicos que no tienen mucha lógica y están pensadas sólo para ellos y que no toman en cuanta para nada a personas distintas a ellos, además argumentan que son obvias y lógicas, lo cual me suele hacer sentir estúpida.

Tengo la fortuna de tener ciertas inteligencias que me han ayudado a sobrellevar todo esto, y obtener buenas calificaciones en general, pero al mismo tiempo, todas estas dolorosas adpataciones, juegan en contra de mí misma, porque cuando quiero expresar mi dificutad con algún aspecto del proceso de aprendizaje normalmente soy ignorada, las respuestas van desde no decirme nada, a decirme que esfuerce más, que todos pueden hacer eso, que es obvio, etc.

Cada cierto tiempo tengo también problemas en mi vida social, porque las personas dicen que soy muy agresiva o hiriente, incluso llegué a perder a todas mis amigas durante el segundo o tercer año de la carrera de la UNAM cuando tenía unos 22 años. En general no entiendo lo que está ocurriendo y aunque puedo reconocer mis comentarios quizá pasados de tono, no puedo diferenciarlos en intensidad de otros que los demás dijeron o me dijeron que me parecieron enormente hirientes.

Cuando esto pasa suelo perder amigos, y eso es una enorme pérdidad para mí. Me causa un dolor casi físico, vergüenza y casi odio hacia mí misma. Lamento haberme abierto a la interacción, especialmente porque a cada momento de mis relaciones con los demás estoy haciendo grandes esfuerzos (algunos me salen naturales, una hiperempatía y otros son forzadízimos, pero sé que son esperados socialmente) por ser una buena persona y una buena amiga. Tengo muy arraigado que mi único valor consiste en ser buena y a cada momento me esfuerzo por serlo y me reviso para ver si lo estoy logrando. Todo esto es, por supuesto, emocioalmente muy agotador.

Al final me quedan algunas pocas amigas que me comprenden (o tal vez me toleran) y los procesos de pérdida que me atormentan hasta las lágrimas por semanas enteras seguirán ocurriendo seguramente durante toda mi vida. Yo procuro mejorar cada día y disculparme de lo que hago y etcétera, o de reprimirme al máximo en mis interacciones sociales, pero no estoy muy segura de si podré o querré cambiarlo. Esta situación me atormenta enormemente y me hace sentir mala persona.

En cuanto a los procesos académicos hay mucho que podría decir y mucho que los profes podrían hacer por tener aulas más incluyentes que ni si quiera implican enormes cambios necesariamente, quedo siempre agradecida con los maestros que por cualquier razón son más felixibles y comprensivos.    

domingo, noviembre 03, 2019

¿Porqué soy maestra de música?

No sé. Porque así pasó.

Me gusta mucho lo que hago, podría escribir mucho sobre las diferentes técnicas y materiales que diseño para mis alumnos, siento empatía real por todos mis alumnos y me preocupan genuinamente. Me gusta mucho la enseñanza de la música y creo que el trabajo que hacemos con ellos es relevante para su desarrollo integral. Pero no es esto lo que soñé hacer cuando era niña o joven, ni tengo claro que será lo que haré el resto de mi vida.

Estoy mayor, pronto tendré 40, es aterrador, porque empieza una a hacer balances y tratar de ver que cosas importantes ha hecho, qué aportes, qué logros. No sé. Si sé.

Soy maestra de música porque es la única actividad profesional que he podido desempeñar al mismo tiempo que ser madre. Yo si tenía aspiraciones cuando tenía 4, 15, 18, 24 años. Incluso después de había nacido mi hijo y sentí que mi misión era acompañar mujeres en el parto, cuando estudié para educadora prenatal. Sin embargo no, no he seguido mis pasiones por escribir, por ser bailarina, por actuar, más bien he seguido lo que se me ha presentado, he hecho cualquier actividad que se me presentara que me permitiera seguir cuidando y criando a mi hijo y al mismo tiempo hacer escuela en casa sin la ayuda real de nadie. Es decir, he recibido apoyo económico y participación esporádica de algunas personas, pero nunca nada que me permitiera a mi asumir compromisos profesionales serios que pudieran permitirme algún tipo de desarrollo.

Es así, estoy agradecida y me gusta hacer lo que hago, me empeño en hacerlo bien, incluso exagero, o al menos me esfuerzo más que lo que suelen hacerlo la mayoría de los maestros en mi posición. Pero es algo que simplemente llegó a mi vida.

La historia es masomenos así; en algún momento de la educación de escuela en casa de mi hijo se volvió imperioso que aprendiera inglés, ya que sólo con un currículo gringo podía certificar años escolares de primaria antes de cumplir 10 años. Así que sin método ni estrategia le enseñé inglés al hablarle en ese idioma en nuestra vida cotidiana. De pronto él hablaba y leía inglés muy bien. Entonces una amiga me pidió que le enseñara a sus hijas, así que empecé a darles clases y luego tomé un curso para ser maestra de inglés para primaria. Luego más personas me pidieron que les enseñara, así que tomé otro curso para dar clases de inglés a adolescentes y adultos. Después otra amiga me pidió que le enseñara inglés a su bebé y a ella, así que creé un curso de inglés para bebés. Después me pidieron que diera clases se música para bebés, y me animé a hacerlo con mis limitados conocimientos con el apoyo de mi hijo, que empezó a trabajar a mi lado desde los once años. Me volvió a pasar que sentí la necesidad de mejorar mis conocimientos de música (como me había pasado con el inglés) para ser una mejor maestra. Luego pasó que mi hijo fue admitido a una licenciatura en música a pesar de tener sólo 12 años y no haber terminado la preparatoria, así que hice yo también el examen y con dificultad logré ingresar yo también a esa licenciatura, pero en la modalidad diplomado. Y luego pasó que llevé mis clases de música a la misma escuela donde estudio para poder pagar mi colegiatura, lo cual implicó aceptar un trato no tan ventajoso pero también crecer como maestra. Ahora tenemos 30 alumnos y probablemente lleguemos a 50 antes de que termine el año escolar. Nuestra clase es muy exitosa, en el sentido de que niños y mamás están contentos y se desarrollan muy bien, logrando increíbles cosas en la música y otras de sus habilidades.

Nos va bien, mi hijo es increíble maestro y alumno, yo soy una alumna de regular a mediocre, pero me esfuerzo, cuando puedo, dedico una gran cantidad de tiempo a ser mamá, ama de casa, a preparar mis clases, a dar clases y a asistir a clases. Dedico muy poco tiempo a estudiar, siempre es difícil. Estoy cansada y estresada. No estoy segura de que quiera ser maestra de música el resto de mi vida, en general me desagrada la idea de tener que hacer lo mismo por mucho tiempo, no logro acomodarme en esa idea de vida, en ese plano del desarrollo profesional.

Siento que no sé quien soy ni que quiero, estoy perdida, pero al menos estoy haciendo algo. A menudo pienso que debo de dejar de estudiar música porque me cuesta tanto, porque no tengo el don de todos los demás, porque estoy tan mayor. En general me siento estúpida en todas las clases, siempre resulta que todos saben hacer cosas o entienden fácilmente cosas con las que yo batallo terriblemente.

Sospecho que además de autismo tengo problemas de dislexia, pero nada de eso importa ni será tomado en cuenta por los maestros, según parece.

Las dificultades económicas aún son grandes, a menudo no me sale para los pasajes u otras cosas básicas como el recibo de la luz. Normalmente logro salir adelante con ingenio, creando nuevos cursos o vendiendo algún producto. Pero es difícil y desesperante, me tiene de malas e irritable. Me siento muy sola, sin apoyo real ni orejas disponibles, ya sea porque se han abierto brechas irreparables o porque mis gentes están muy ocupadas en sus propias vidas complicadas. Mejor no molestar. Tampoco hay tiempo nunca para encontrarse, todo es correr.

Me siento profundamente decepcionada conmigo misma todo el tiempo, considero que mi desempeño es malo, como madre, como hija, como alumna, incluso a veces como maestra. Temo acercarme a pedir ayuda porque a menudo recibo comentarios agresivos que sólo me hacen sentir peor. Prefiero protegerme aunque implique aislarme.

Pienso que todo esto tiene que ver con la marginación que se vive por ser mujer y, por supuesto, por la descomposición social y económica actual.

Nuestra vida hogareña es precaria, mil cosas no funcionan en mi casa y no las puedo arreglar. No rindo bien como ama de casa, cocinera, limpiadora.

Mis alumnos son increíbles y más mi hermoso hijo que también sufre por todas estas cosas que vivimos y mi mal humor y mal desempeño.

En fin, seguiré echándole ganitas, jajaja.

domingo, junio 22, 2014

Cagarla en todas partes y un lindo día

Últimamente nuestra vida está mutando de nuevo, cambiando, evolucionando, como siempre, no se queda quieta, cosa que adoro y que me enloceque a la vez.

Las cosas están mucho mejor en nuestra familia desde los días en que yo era algo así como un monstruo, regañanado y asustando todo el día a la luz de mi corazón; cuando estaba profundamente deprimida en Costa Rica, o al borde del colapso nervioso por tratar de cumplir con los horarios y altas cuotas de la escuela privada tan bonita en que mi hijo pasó una breve periodo.

La escuela en casa fluye, a veces no hacemos las mil cosas que podría imaginarse que son necesarias, a veces yo estoy abrumada con trabajo aún, o angustiada por el dinero, cansada y un poco neurótica, pero nada que ver con antes, y así los intereses y el aprendizaje siguen avanzando.

Me resulta un poco absurdo insistir en el programa de segundo, cuando todos los contenidos están ya cubiertos, perseguimos los avanzados intereses de mi pequeño a la par de mantener lo más posible rutinas de estudio para los ahora dos instrumentos que estudia, violín y guitarra.

La semana pasada llegué tarde a varias partes, no fallamos en lo académico, pero puse de malas a mis seres queridos, me duele, lo lamento, no es justificación, tendría que haberles avisado antes, no dejarlos esperando así, si tan sólo supieran lo que estar en mis zapatos, lo digo sin dramas, de pronto es difícil, y me siento tan avergonzada de llegar tarde que sigo apurándome como loca en lugar de hacer lo correcto, porque la culpa me nubla la vista para ver lo obvio, que simplemente es mejor aceptar que no pude, y avisar que no llego, en lugar de seguir corriendo.

Al final, trato de recordar que, en última instancia con el único que de verdad debo quedar bien siempre es con él, con mi pequeño. Y me siento bien cuando, aún cuando nos domirmos tarde antes de un día en que tendríamos que madrugar, lo hicimos porque nos quedamos platicando de nuestros sentimientos, del proceso de duelo que estamos viviendo como familia, de las cosas que lamentamos, nos volvemos a pedir perdón, aún con más sentimiento por haber herido al otro, y reafirmamos nuestro amor y comunicación.

No es perfecto, es caótico. Pero puedo ver casi con sorpresa cómo crece, cómo es tan maduro y listo, cómo aprende casi inevitablemente, casi autodidactamente.

¿Porqué nos resulta tan difícil reconocer en nuestros hijos los logros que tienen que ver con la crianza?

Al menos a mí me pasa, cuando veo algún comportamiento que no considero adecuado me veo claramente en él, me siento mal; pero cuando lo veo mostrando sabiduría emocional o siendo brillante, o amable, o considerado, me pregunto de dónde habrá venido eso, pienso que seguro eso ya lo traía integrado en el chip, porque no soy capaz de reconocer muchas veces que también allí estoy yo.

Mi niño está creciendo, mucho, está dando saltos, ¿porqué crecen tan a sopetones?, es difícil y hermoso.


lunes, abril 07, 2014

Otras cosas

Estamos en esta nueva aventura, de regreso al terruño y tengo tantas cosas que quiero contar, pero no llego hasta aquí, en parte porque perdí mi trabajo y estado haciendo todo tipo de chambitas que me mantienen ocupada y cansada, pero hay algo más, algo de adentro...


jueves, febrero 13, 2014

Relaciones de violencia

Mi nombres es Náhuatl y he estado los últimos 6 años en una relación de violencia. He sido capaz de percibirlo por algún tiempo y aún así he caído una y otra vez en el ciclo de esta relación.

Aunque nunca estuvo en peligro mi integridad física el daño psicológico es de gran importancia y aún me siento insegura, asustada y triste.

Mi agresor insistió en que yo tenía una dinámica de sufrimiento y denigración propia y que soy incapaz de ser diferente. Esta idea me persigue y me debilita.

A ratos me trataba bien y a ratos me trataba mal, a ratos aceptaba sus limitaciones y a ratos las negaba, continuamente se reía de mis intenciones de poner límites.

Veo que hay todo un mecanismo en acción en el que nunca podría ganar, y me siento mal, no me siento adicta a sentirme mal, me siento adicta a los momentos en que me hacía sentir bien, cuando me reafirmaba, me apoyaba, me reconocía como especial y única y prometía tener una relación de pareja conmigo cuando en realidad eso ocurría con otras personas, como salir de noche o ir al cine.

Es muy difícil, quiero dejar este círculo desagradable.

Lo último que me dejó fue el zarpazo de que que soy patética y de que estoy haciéndole daño a mi hijo, tendré que recuperarme de ello.

lunes, septiembre 09, 2013

Me

I'm all tangled     inside.

I don't fit.

I'm this missing piece of a puzzle that never exsisted.

I'm the crazy one, everywere I go.

Was it wrong for mw to have a kid?

He will just suffer for my cause?

He will be a weirdo because of me?

And I can't do anything else.

But what I do.

domingo, septiembre 01, 2013

No soy una mujer extraordinaria

Soy tan común y corriente como la que enamora en el esquema más rancio del amor romántico.

Tan desinformada y aburrida como la que siente la monogamia como su estado natural.

Tan moldeada por el sistema, que deseo ser cuidadora.

Y hoy la noche se hace larga.

Y así los días se me hacen difíciles.

Y sueño con el compañerismo de un equipo de dos cuidando a nuestros pequeños.

Y sueño mi vientre inflamado dando paso a más vida.

Y veo y comprendo el horrendo mundo a mi alrededor, y aún me parece hermosa y irrepetible mi ciudad, que no quepo en mi misma de dicha de estar en casa.

Y me cuido de no sonreír para que no vaya a ser que no es verdad.

Y el duelo es frío, y pide cobijo a gritos.

Pero debo obligarme a callarme, a continuar.

Aún cuando las adversidades me dificulten ser la madre que deseo.

Mi corazón aún te pertenece.

lunes, marzo 18, 2013

Ser guerrera

¿Qué es serlo siendo madre?

No quiero luchar, no todo el tiempo, al menos.

Le hablo a mi hijo con la verdad y trato de transoformar toda la realidad que tengo a mi alcance, hacerla más conciente, amable, mientras me miran negando la cabeza y me llaman exagerada.

Exagero cuando pienso que los niños no deberían recibir NINGUNA educación religiosa en la escuela.

Exagero cuando digo que incluso la interrumpción legal del embarazo es una medida que permitiría acercarse a la equidad, porque aún siendo ilegal se practica veladamente, sólo que las diferencias de clase son las que ponen en riesgo o no la vida de esa mujer por su desición.

Exagero cuando digo que no deben reprimir a los niños, que se les exigen comportamientos que ni los adultos pueden llevar a cabo, como sentarse sin inclinarse para adelante ni una vez por 40 minutos.

Exagero cuando hablo de aprendizaje significativo, porque pienso que todos lo niños quieren aprender, sólo tendríamos que acompañarlos.

Exagero cuando digo que no hay que frenar a un niño para que vaya al mismo ritmo que los demás.

Exagero cuando digo que si los niños se distraen en clase es porque no se les está hablando de nada que les interese y es normal que se distraigan.

Exagero cuando digo que hay que cambiar todo esto, que nuestros niños no pueden crecer en este ambiente, porque acabarán muertos por dentro.

Exagero, dicen.

martes, diciembre 25, 2012

Mi pecho inflamado

Estos días han sido difíciles. No he querido admitirlo porque me parecía tan egoísta.

Desde hace 11 días he estado en constante presión y angustia. Sin parar.

Uno de mis queridos amigos de antaño corría peligro, su salud corría peligro, y quien podía hacer algo era yo. Al menos una de las partes principales, pues él está en el país donde yo vivo y no en nuestro hogar, México.

Alejado de sus familiares y amigos, sólo quedábamos aquí su otra amiga, a le que él vino a visitar y yo.

Yo metí el hombro y tomé la batuta, me pareció que hacía lo correcto, que era necesario, que era la manera más rápida de que obtuviera atención médica, su amiga no habla muy bien español.

Lo conozco hace 20 años, en todo caso no estoy interesada en las peleas de poder que se han desarrollado durante todos estos días, sino en ofrecer lo mejor posible, según su propia opinión, al convalesciente.

Yo estuve ahí, hace 17 años, pequeña y asustada en un hospital, en la camilla hacia el quirófano, temblaba tanto de miedo que brincaba en mi sitio.

Todo lo que he hecho me parece simplemente correcto, para empezar uno debe ser útil en la vida, siempre que sea posible uno ha de hacerse útil para los demás. Y también agradecido, él estaba ahí cuando estaba embarazada, perdida y desamparada, él y su familia me dieron herramientas para ganarme el dinero necesario y contuvieron mi corazón para que pudiera tener el valor de seguir adelante.

¿Cómo podría haberme mantenido al margen entonces?

Sin embargo esto ha significado que mi propia vida se haya puesto en disección, y finalmente se han colado en mi oídos las palabras afiladas que me lastiman, que saben que me herirán más allá de lo que podrían hacerlo a cualquier otra persona menos sensible, es decir, no ridículamente sensible como yo, palabras sueltas o profesionales como flechas encendidas que conocen el camino esacto hacia las áreas más obscuras que me impiden manterme en pie.

Yo estoy segura que tengo los mejores amigos del mundo. Aquéllos que moran (en su mayoría) donde tiene su casa mi corazón . Aún para mi propia sorpresa me admiran, piensan que yo soy genial. Y no, no crean que nunca han entrado a mi casa, que nunca han visto un montón de platos sucios en el lavabo o algo pudriéndose en mi refrigerador, cosas amontonadas en mi cuarto. Si, conocen como vivo, saben lo horrendo que puede llegar a ser mi carácter, creo que también piensan que mi manera de ser tiene muchas otras partes valisosas. De verdad, no puedo explicarlo, creen que soy genial, no me condicionan nunca su ayuda a que yo cambie ni mi manera de vivir ni de ser, no me dicen a gritos que mi actitud debe cambiar en este instante y que ellos poseen la verdad sobre informaciones científicas o psicológicas. Se saben imperfectos, y cuentan conmigo de esa manera completamente entregada, como yo con ellos. Y se ríen de todo. Lo más duro y difícil es también una broma, incluso la muerte. Y eso hace retumbar nuestras feromonas, claro, yo no lo se de cierto, pero se cómo se siente, cuando en medio de la desesperanza ríes con ese humor negro tan mexicano, y dentro del cuerpo algo bueno se libera que te sana, que no permite que la enfermedad se desarrolle infinitamente.

Para mi mayor sorpresa, este tipo de gente no se haya en cualquier parte, la mayoría de las personas pueden pasar una vida completa sin conocer a alguien así, o quizá sólo a uno, a un incondicional como éstos. Y por eso se comportan de maneras intrincadas y retorcidamente maliciosas o groseras, porque en ese mundo, ésa es la única manera de obtener algo de provecho, retener a alguien a nuestro lado, el amor está cautivo, reprimido, ha sido capitalizado, es un bien de consumo, casi ha dejado de ser amor, ochenteramente es una presea para presumir, otro artículo de estatus que nos ponga por encima de los demás, mientras por dentro cada vez haya más vacío, cánceres y úlceras.

Por eso, aunque ha sido tan duro para mí perder estos días para los que espero el años entero, la Navidad (el año nuevo me da igual), para hacer todas esas cosas especiales con mi hijo y revestir de significado nuestras tradiciones familiares, y nutrir su corazón y el mío con galletitas y cena navideña, regalitos tejidos y demás, y todo eso simplemente no ocurrió este año, se no fue, a pesar de eso estoy agradecida:

Hoy mi pecho inflamado necesita decirles gracias, porque aunque estén tan lejos, aún están para mí, siempre, todo un cardúmen de incondicionales.

GRACIAS

viernes, agosto 10, 2012

Defiendo mi derecho a ser madre

He estado pensando mucho últimamente acerca de esto, quizá últimante desde que mi hijo nació también.

He crecido con ideas que valoran las capacidades intelectuales por encima de todo lo demás y tuve acceso a una educación priviligiada, me parece, pude ir a la UNAM, elegir la carrera que más me gustara y no tuve que trabajar mientras estudiaba.

Pero deseaba con mucha pasión ser madre, a pesar de que toda mi adolescencia escuché como se burlaban de mujeres que sólo hacían eso, a pesar de que fui educada para pensar que eso era menos, era lo que yo deseaba.

Finalmente encontré oportunidad de formar una familia con alguien que quería formarla conmigo, para mi eso era importante, no me parecía bien eso de meterle gol a nadie. Él cambió de idea luego y me dejó sola.

Pero aún, nada mejor me había pasado antes ni me volvería a pasar, ser madre, parir como quise, amamantar, estar sola con mi pequeño en medio de la paz de nuestro pequeño reino, aún con carencias materiales, respirábamos amor y nos las arreglábamos, mi vida adquirió un nivel de balance nuevo.

Pero conforme más crece y crece y yo estoy más y más cerca de quienes no le ven magia a esto por ningún lado, más recibo presión por jugar otro rol, el de la mujer que se desarrolla profesionalmente dentro de las espectativas de este sistema de consumo.

Yo pataleo, no me dejo, pero es constante y es agotador.

Si, es verdad, aunque parezca noticia del ALARMA:

Mujer de inteligencia media con eduación universitaria elige por libre albedrío quedarse en casa a criar a su hijo.

Si, es así, eso elijo, no porque me haya comido el cerebro el choro social, porque eso es lo que quiero hacer con mi libertad de desición.

No, no soy una persona que vive a través de su hijo y le chupará la vida para que se quede siempre junto a ella; no, no soy incapaz de desempeñarme en una profesión; no, no me siento asfixiada, encerrada, que no tengo tiempo para mi misma nunca.

Tampoco soy la imagen perfecta de la felicidad y la calma. soy humana simplemente, elijo mi camino, el que más me gusta, no creo que luego de unos años me quedaré con las manos vacías y tristes, sino contenta y cansada, satisfecha, sin apoyar esa satisfacción en las desiciones que mi hijo tome, sino en las mías, en las que tomé, en las que tomo.

Y estoy cansada de que todos quieran bien-intencionadamente venir a opinar a interferir, yo no los paro en la calle para tratar de disuaduirlos del trabajo que elegirion, religión, escuela a la que asisten sus hijos, manera en que gastan el dinero ni cómo lo producen, eso es su asunto y éste es el mío.

Cierro la puerta y se quedan fuera, porque el ruido que hacen me distrae de lo que mi hijo está tratando de decirme, de cómo me comunica lo que necesita, y cuando hacen mucho ruido de verdad contaminan nuestra casa, y no quiero ser grosera, pero tienen que tomar distancia.

Defiendo mi derecho a elegir ser madre.

sábado, abril 14, 2012

Sobre problemas de autoestima

Moi

He estado teniendo días difíciles.

He pensado varias veces en compartir y luego no sé.

Es un asunto muy personal pero al final creo que somos tantos los que tenemos éstas difcultades que puede ser útil compartir, contar nuestras historias, esa es una de las maneras en que nosotras resolvemos, sanamos, como mujeres (como decía una en el Equinoccio) y quizá les viene bien a todos. Aunque haya recibido constantes críticas acerca de si escribir mi blog es sólo para exhibir mi intimidad.

Yo creo que se trata de compartir.

Yo creo que todo el mundo necesita y busca el amor incondicional, algunos incluso actúan como si se dieran por vencidos, pensando que, o no existe, o no está disponible para ellos.

Pero no estoy hablando de nuestros parejas o de nuestros hijos.

Me refiero a un adulto o un grupo de ellos que te apoyan y aceptan sin importar quien eres.

De verdad, están disponibles para darte consejo, pero no te juzgan ni te sobornan con cosas o afecto.

Todos deberíamos obtener este tipo de aceptación de nuestros padres, pero, en mi experiencia, la mayoría de los adultos sentimos que no nos tocó. Yo solía llamarle la Asociación de los niños sin amor, o Los que nos faltó chichi (pecho, en mexicano). Como haya sido, si no nos dieron el cariño y la aceptación de niños, generalmente quedamos dañados de por vida, y eso impide que nuestras relaciones adultas sean saludables.

Moi

Según yo, esto no tiene cura, aunque uno puede adoptar todo tipo de retorcidos mecanismos para estar más adaptado.

Por ejemplo, yo nunca me creí hermosa de niña o adoloscente, por lo tanto recibir un cumplido me ponía como una fiera; me parecía que además de tener la desgracia de ser fea, los demás se burlaban de mí diciéndome que me veía bonita o algo así, una actitud, desde mi punto de vista, excesivamente cruel. Mi reacción era violenta, de enojo. Con el tiempo empecé a comprender que quizá sí me veían de ese modo, aunque yo no fuera capaz de hacerlo, ellos tenían esa opinión; aunque me pareciera que estaban mal de la cabeza, podía simplemente agradecer.

Poco a poco, con el tiempo y sin analistas (que a mi no me han resultado útiles), he ido mejorando la imagen de mi misma y puedo pasarme un rato nocturno tomándome fotos con el celular encerrada en el baño porque tal día me siento bien, por ejemplo.

Moi

Pero aún no estoy curada. Tengo un hoyo en el pecho que se empezó a hacer cuando mis informados padres universitarios no me cargaban e impedían que alguien lo hiciera porque los últimos estudios de la época decían que a lo bebés eso no les hacía bien. Y otra serie de cosas que me acompañan desde niña pero que siguen sumándose en la actualidad.

Yo estoy bastante segura de que no sólo no están orgullosos de mí, sino que consideran, por ejemplo, que soy un(a?) paria porque no he terminado mi tesis, por la manera en que educo a mi hijo, porque no tengo un trabajo formal, porque acepto su ayuda, que según ellos tanto necesito, y me presionan y me presionan y me presionan, para que me incline a hacer con mi vida lo que ellos consideran correcto.

Moi pour lui

Yo se que no está bien que sea débil ante esto, pero lo soy, permito que me afecte y es así como estoy ahora.

Pero lo que es peor es que permea la relación con mi amado hijo, y eso sí que me duele.

No quiero permitirlo, pero al menos, lo que he descubierto que puedo hacer, es explicarle a él, sin señalar de dónde viene el daño, lo que me está pasando. Y él me comprende y nuestra ralción mejora y creo que hasta se fortalece.

Quisiera no gritar y estar para mi hijo mucho más, no lo lamento, no me cuesta, de verdad que no se me hace difícil, lo que resulta un reto es, dejar de lado las presiones familiares-sociales que están tan cerca de mí.

Quizá haberme ido a México en 99 fue un escape, hasta si quieren un escape adolescente, pero me hizo bien y creo que necesitamos irnos de nuevo.

Por que allá he encontrado eso, el amor incondicional; ellos, no quieren cambiarme, pueden reírse de como soy o criticarme, mostrarme donde la estoy regando, pero aún así me apoyan incondicionalmente, no me hacen sentir un fracaso, mal conmigo misma, por eso creo que ése es mi lugar, y que a pesar de los problemas que hay allá, sería capaz de darle esta misma enseñanza a mi hijo, la de tener seguridad que mi amor es así y también que ese tipo de amor existe y es el único que puede permitirse, porque todo lo demás hace daño. Y uno debe alejarse de lo que le hiere.

Carinios de antes de dormir

miércoles, enero 05, 2011

Cuando se nos enferma un chiquito

He querido desde hace varios días escribir algo muy sentido sobre el apoyo que necesitamos los padres cuando nuestros niños se enferman.

Creo que es algo que nunca se toma en cuenta, y si uno tienes que apechugar, lo hacer, pero es indudablemente mejor que haya alguien que no sólo quiere al chiqui, sino que tiene un hombro firme donde tomarse, no es debilidad de la madre necesitar ese apoyo.

Tomémoslo en cuenta.

lunes, noviembre 02, 2009

Dificil domingo

En la noche del sábado, después del cumpleaños de la muñeca, estábamos contentos y cansados, y cuando tomé esta foto del pillo no podía imaginar lo que seguía.

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Como a la una lo empecé a escuchar respirar muy ruidoso, como broquial.

A las cinco empezó a toser y medio a ahogarse, casi ni podía hablar.

Me levanté rápidamente, me puse unos zapatos, le puse una cobija y salimos, bajé las escaleras a obscuras porque se fue la luz en ese momento, mientras telefoneaba.

Cuando llegué al estacionamiento me encontré el otro carro enfrente del mío (al mío ya se le jodió el radiador, pero supuse que llegábamos). Por suerte el pillo se sentía un poco mejor así que lo dejé en mi carro mientras moví el otro y salimos.

En el hospital lo revisaron y dijeron que era una infección respiratoria. Nuevamente una nebulización, pero ahora tuvimos que retenrlo a la fuerza entre tres personas, mientras él gritaba, chillaba, pateaba, lloraba, hasta me pidió chichi en un momento de mayor deseperación, un enfermero se acercó a ayudar, diciendo ITZCÓATL YA. Mientras por fin llegó Alicia, entre las dos lo sostuvimos y pudo calmarse al punto de soltarlo.

Se puso mejor, salimos del hospital, fuimos por las medicinas y regresamos a las casa a ver películas y dormitar.

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Por suerte él se siente bien, y al rato ya quería brincar desde su librero como acostumbra.

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Estas cosas son las más difíciles de ser madre, agradezco por tener un hijo sano y muchos ángeles como Alicia, Aníbal y Marco que están ahí para ayudarnos.

Hoy, pasado el ajetreo por fin le entramos a la ofrenda, tarde pero seguro ¿no?

Nuestra ofrenda