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martes, agosto 05, 2008

Fase intermedia (poesía)

Hace mucho tiempo

Tu cálida voz baila en mi oído como un duende,
y eso que no lo visitas hace mucho tiempo;
tu sexo da brinquitos frente al mío,
y eso que no se encuentran hace mucho tiempo;
el peso de tu cuerpo aún hace hueco en mi costado,
y eso que no siento tu calor hace mucho tiempo;
mis senos aún están posando para que los recuerdes
y eso que no ven venir tu boca hace mucho tiempo;
tus caricias se acercan a distancia y me observan,
tu nariz aún presiona contra mi cuello,
tus dedos siguen tejiendo la trenza de mi pelo,
y yo aún sigo viendo sobre mi hombro a ver si vienes,
y eso que ya no vendrás nunca, hace mucho tiempo.


(Por ahí de 1999; debo admitir que hace mucho perdí la posibilidad de sentir de esas maneras, la fase enfurecida era todo lo último que me quedaba de fuerzas, ya no dolor, sólo rabietas, y ahora ya ni eso, lloro poquito, me pongo culerita, y me como una galletita y tan tán, estaré mayor, supongo, no se que me espera en el futuro, pero no termino de estar segura que sea pura paz, aunque sí una buena tajada, ahora todo es dicha, desde que llegó mi hijo al mundo, y lo demás, es lo demás)

Fase intermedia (poesía)

Nuestra Casualidad

Yo creí que verte iba a ser más sencillo,
que sólo vería tu piel y cerraría los ojo para darle paso a la memoria,
y, -dos pájaros de un tiro- pegarle una pedrada a la melancolía.
Y, sin embargo, me empezó a invadir la ansiedad;
al principio no, pero vino paulatina y avallasadora.
Casi destructiva, bajo la única insinuación amistosa
de almorazar a menos de medio metro,
lo gestado se basta para seguir llenándose.
Y ahora la ansiedad será mayor,
porque sólo habrá una vez más,
y después la casualidad se portará malcriada, traicionera y moralista.

Y no quiero, hermoso ser,
que te conviertas en ansiedad,
porque espero cierta perdurabilidad en esto

aunque sea roto.


Se que la ansiedad perdurará,
pero estoy feliz al pensar en ese día,
esa día en que la casualidad era mi amiga,
y vos también,
y por un rato,
sólo estábamos nosotros.


segundo semestre del 98