
Parecía que estaba hallando el hilo negro cuando leí en
el libro de
Amanda Soule sobre los baúles de disfraces y la importancia que tienen en el juego-desarrollo del niño; y luego me acordé que yo tenía uno y era lo más sencillo del mundo, ropa de mi tía y así.
Inspirada por eso me la he pasado los últimos días creando y diseñando disfraces a pedido, de mi pillo.

Primero saqué su traje de ángel, que había usado en la pastorela escolar de 2007 y le quedaba gigante, ahora apenas le queda, le gustaron las alas y a veces dice que es ángel y aveces pájaro, a mi me encanta y más que luego no se quiera quitar sus disfraces.

Lo siguiente fue hacer, hace dos noches, unas alas de abeja, trato siempre de hacer cosas simples que mi pillo pueda ponerse una hora más tarde haberlo pedido, aunque no siempre se puede.

Y hoy me pidió unas patas de pulpo, dice que si es gorro no se lo pondrá, pero lo acabo de terminar mientras dormía, a ver que dice mañana, si no al menos será un lindo juguete.
En fin, el libro está transformando nuestra vida, de una forma que yo andaba buscando, veo más entre los juguetes de mi pillo semillas, hojas, piedras y cosas hechas por mí, muñecos de madera, o de trapo, menos plástico y mucho aprecio de mi pillo por lo que yo le hice, estoy contenta.

Y ahora que estoy entrando en el mundo de los patrones y clavándome recio, intentaré esto: una camisa para el pillo con
ese patrón de Simplicity con la tela de
Kokka que compré en
Purl Soho aunque luego la encontré con mejor precio en
Pink Chalk y compré un poquito más porque no tenía suficiente.

Las bicicletas son el tema pincipal y los piquitos de los hombros y espalda serán con hormiguitas, a ver que sale.
