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domingo, noviembre 03, 2019

¿Porqué soy maestra de música?

No sé. Porque así pasó.

Me gusta mucho lo que hago, podría escribir mucho sobre las diferentes técnicas y materiales que diseño para mis alumnos, siento empatía real por todos mis alumnos y me preocupan genuinamente. Me gusta mucho la enseñanza de la música y creo que el trabajo que hacemos con ellos es relevante para su desarrollo integral. Pero no es esto lo que soñé hacer cuando era niña o joven, ni tengo claro que será lo que haré el resto de mi vida.

Estoy mayor, pronto tendré 40, es aterrador, porque empieza una a hacer balances y tratar de ver que cosas importantes ha hecho, qué aportes, qué logros. No sé. Si sé.

Soy maestra de música porque es la única actividad profesional que he podido desempeñar al mismo tiempo que ser madre. Yo si tenía aspiraciones cuando tenía 4, 15, 18, 24 años. Incluso después de había nacido mi hijo y sentí que mi misión era acompañar mujeres en el parto, cuando estudié para educadora prenatal. Sin embargo no, no he seguido mis pasiones por escribir, por ser bailarina, por actuar, más bien he seguido lo que se me ha presentado, he hecho cualquier actividad que se me presentara que me permitiera seguir cuidando y criando a mi hijo y al mismo tiempo hacer escuela en casa sin la ayuda real de nadie. Es decir, he recibido apoyo económico y participación esporádica de algunas personas, pero nunca nada que me permitiera a mi asumir compromisos profesionales serios que pudieran permitirme algún tipo de desarrollo.

Es así, estoy agradecida y me gusta hacer lo que hago, me empeño en hacerlo bien, incluso exagero, o al menos me esfuerzo más que lo que suelen hacerlo la mayoría de los maestros en mi posición. Pero es algo que simplemente llegó a mi vida.

La historia es masomenos así; en algún momento de la educación de escuela en casa de mi hijo se volvió imperioso que aprendiera inglés, ya que sólo con un currículo gringo podía certificar años escolares de primaria antes de cumplir 10 años. Así que sin método ni estrategia le enseñé inglés al hablarle en ese idioma en nuestra vida cotidiana. De pronto él hablaba y leía inglés muy bien. Entonces una amiga me pidió que le enseñara a sus hijas, así que empecé a darles clases y luego tomé un curso para ser maestra de inglés para primaria. Luego más personas me pidieron que les enseñara, así que tomé otro curso para dar clases de inglés a adolescentes y adultos. Después otra amiga me pidió que le enseñara inglés a su bebé y a ella, así que creé un curso de inglés para bebés. Después me pidieron que diera clases se música para bebés, y me animé a hacerlo con mis limitados conocimientos con el apoyo de mi hijo, que empezó a trabajar a mi lado desde los once años. Me volvió a pasar que sentí la necesidad de mejorar mis conocimientos de música (como me había pasado con el inglés) para ser una mejor maestra. Luego pasó que mi hijo fue admitido a una licenciatura en música a pesar de tener sólo 12 años y no haber terminado la preparatoria, así que hice yo también el examen y con dificultad logré ingresar yo también a esa licenciatura, pero en la modalidad diplomado. Y luego pasó que llevé mis clases de música a la misma escuela donde estudio para poder pagar mi colegiatura, lo cual implicó aceptar un trato no tan ventajoso pero también crecer como maestra. Ahora tenemos 30 alumnos y probablemente lleguemos a 50 antes de que termine el año escolar. Nuestra clase es muy exitosa, en el sentido de que niños y mamás están contentos y se desarrollan muy bien, logrando increíbles cosas en la música y otras de sus habilidades.

Nos va bien, mi hijo es increíble maestro y alumno, yo soy una alumna de regular a mediocre, pero me esfuerzo, cuando puedo, dedico una gran cantidad de tiempo a ser mamá, ama de casa, a preparar mis clases, a dar clases y a asistir a clases. Dedico muy poco tiempo a estudiar, siempre es difícil. Estoy cansada y estresada. No estoy segura de que quiera ser maestra de música el resto de mi vida, en general me desagrada la idea de tener que hacer lo mismo por mucho tiempo, no logro acomodarme en esa idea de vida, en ese plano del desarrollo profesional.

Siento que no sé quien soy ni que quiero, estoy perdida, pero al menos estoy haciendo algo. A menudo pienso que debo de dejar de estudiar música porque me cuesta tanto, porque no tengo el don de todos los demás, porque estoy tan mayor. En general me siento estúpida en todas las clases, siempre resulta que todos saben hacer cosas o entienden fácilmente cosas con las que yo batallo terriblemente.

Sospecho que además de autismo tengo problemas de dislexia, pero nada de eso importa ni será tomado en cuenta por los maestros, según parece.

Las dificultades económicas aún son grandes, a menudo no me sale para los pasajes u otras cosas básicas como el recibo de la luz. Normalmente logro salir adelante con ingenio, creando nuevos cursos o vendiendo algún producto. Pero es difícil y desesperante, me tiene de malas e irritable. Me siento muy sola, sin apoyo real ni orejas disponibles, ya sea porque se han abierto brechas irreparables o porque mis gentes están muy ocupadas en sus propias vidas complicadas. Mejor no molestar. Tampoco hay tiempo nunca para encontrarse, todo es correr.

Me siento profundamente decepcionada conmigo misma todo el tiempo, considero que mi desempeño es malo, como madre, como hija, como alumna, incluso a veces como maestra. Temo acercarme a pedir ayuda porque a menudo recibo comentarios agresivos que sólo me hacen sentir peor. Prefiero protegerme aunque implique aislarme.

Pienso que todo esto tiene que ver con la marginación que se vive por ser mujer y, por supuesto, por la descomposición social y económica actual.

Nuestra vida hogareña es precaria, mil cosas no funcionan en mi casa y no las puedo arreglar. No rindo bien como ama de casa, cocinera, limpiadora.

Mis alumnos son increíbles y más mi hermoso hijo que también sufre por todas estas cosas que vivimos y mi mal humor y mal desempeño.

En fin, seguiré echándole ganitas, jajaja.

viernes, noviembre 24, 2017

Asociación en el método científico y el "mansplaning"

Es muy interesante la explicación del maestro Steve Joordens en el curso de introducción a la psicología de la universidad de Toronto, sobre asociación.

Nos cuenta que hay un estudio de demuestra que si comes muchas hamburguesas, está probado científicamente que se reduce la posibilidad de morir de cáncer. Esto es cierto sólo porque este tipo de dieta aumenta el riesgo de morir de ataque cardiaco, por lo tanto no tienes tiempo de morir de cáncer, sólo porque moriste antes. Entonces en efecto quienes tienen una dieta rica en hamburguesas tienen menor riesgo de morir de cáncer, pero no hay motivo para querer adoptarla creyendo que es más sana.

Apenas me pasó algo similar el fin de semana, paseaba con una pareja de extranjeros por el centro histórico, que estaba particularmente atascado por el efecto del Buen Fin, y el FILUX. En cierto momento ella pensó que le habían robado su celular, entonces él le dijo que no era posible porque la ciudad estaba muy segura -no se que opinen los que viven aquí, yo no concuerdo-, poco después ella lo encontró en su bolsa, y entonces el dijo algo por el estilo de "te lo dije", como que esto probaba su punto. 

Así de absurdo me parecen muchos de los debates de ideas especialmente con los hombres. El fenoméno este del mansplaning y que no te dejen hablar pero ellos sí te interrumpan, hace que todos demos por sentado que tienen razón y que tienen la información real para probar lo que dicen.

Me resulta especialmente frustrante, pero no se aún que hacer en algunas de estas situaciones, tanto si demando mi derecho de hablar (como una "histérica"), como si ofrezco mis fuentes de información (que son descalificadas, o ya no me están escuchando y se ve en su rostro), o como si me quedo callada porque ni vale la pena abrir la boca luego de saber por le experiencia repetida que no serás escuchada. He llegado al punto, casi humillante, de levantar la mano para hablar en conversaciones totalmente informales.

Es muy díficil desarrollarse en el aŕea del pensamiento, la investigación ante estos impedimentos -además de muchos otros- y más aún cuando el área de lo que estudias es constantemente descalificada por los más cercanos a ti.

Ustedes, queridas compañeras, ¿cómo hacen?


sábado, mayo 06, 2017

¿Quienes son nuestras abuelas?

El otro día hablé con mi madre por teléfono, a veces se extiende mucho sobre cosas cotidianas que hacen la llamada de larga distancia costosa, no le gustan mucho las teconologías, así que es mejor por teléfono.

Esta vez ella necesitaba hablarme de cosas que le estaban lastimando, primero pensé que yo la había cagado, pasa con cierta frecuencia, de forma involuntaria, quizá porque tengo muchas cosas pendientes sobre mi infancia, a veces me salen cosas hirientes, cuando en general trato de ser respetuosa y retraída.

Parece que esta vez la causa era otra más recurrente, me duele y molesta que le hagan pasar malos ratos, porque siempre fue una madre responsable pero más que nada porque ahora se más sobre las dificultades que pasó, algunas similares he tenido que vivir, las de los apuros económicos y la falta de apoyo que nos enloquecen y neurotizan en contra de nuestros hijos.

Entonces le conté sobre algo que le había dicho a mi hijo la noche anterior. He estado hablando mucho con él sobre lo limitante que es ser mujer y -aún peor- ser madre.

¿Se acuerdan cuando nos preguntaban en la primaria "qué es (o que hace)" tu papá?, es decir, cual es su profesión, oficio u ocupación, no lo preguntaban tanto sobre las madres y menos sobre las abuelas, porque, ¿qué son nuestras abuelas?; ¿médicos, enfermeras, maestras, abogadas?, no, la mayoría no lo son, son abuelas, sólo abuelas, lo que se traduce en señoras que estan en su casa haciendo de comer y sirviendo a todo el que está emparentado con ellas. Es alienante y triste. No tuvieron oportunidad de saber quienes eran ellas o qué les gustaba, su capacidad de desición sobre sus propias vidas se limita a elegir lo que ven en la tele.

¿Y nuestras madres?, ¿tuvieron esa oportunidad?. La mía no, luego de quedar embarazada por primera vez a las 19 y por última a los 36, pasó por varias carreras y finalmente, con más de 40, se graduó, pero aún hoy, casi 37 años después de convertirse en madre por primera vez sigue rigiendo su vida por el eterno servicio que es la maternidad y ya no le quedan ganas ni tiempo de buscarse a si misma y descubrir cual era su camino.

Yo reviento de rabia cada día que no tengo tiempo para estudiar el violín, pero he tenido muchas más oportunidades que ella y aún me queda tiempo para buscar mi camino.

Le dije a mi madre que sus oportunidades le habían sido negadas y que era injusto, y que nadie tenía derecho a tratarla mal y que lo había hecho muy bien como madre, y en cierta forma, después de 22 años de no vivir con ella, me recocilié con ella como mujer, y me dió mucha rabia que lo que hizo bien a pesar de las terribles dificultades no sea apreciado por nadie, y que le hayamos robado su vida junto con todo el patriacado.

Tenemos que pensar como hacemos para que esto no pase más a ninguna mujer en ninguna parte.

jueves, abril 27, 2017

Llorar por las calles

De entre la amigas que tengo, hay una que menciona a menudo este tema, cuando uno llora en el espacio público pareciera que se está agrediendo a los demás, la gente no sabe como reaccionar, algunos te ofrecen ayuda, pero en general no hay nada que hacer en ese momento.

A veces las lágrimas me rebasan, incluso en público. Me he estado sintiendo frustrada últimamente por muchas limitaciones que tengo que están relacionadas con la opresión machista o patriarcal.

Pareciera que volverese feminista te hace infeliz, porque ver lo que nos rodea con esa perspectiva hace que nada sea aceptable, ni las conductas ni la políticas públicas, ni las oportuinidades, ni el arte, ni las series que antes nos entrenían.

Pero eso esta bien, es necesario estar inconformes, porque no sólo nos están matando, como mucho se dice, sino que nos estan haciendo daño de mil maneras diaramente. Y es que, y en esto coincidiría mi amiga, apenas se empieza a hablar de lo grave que son los juicios, las actitudes, las insinuaciones; de cómo asustan, desaniman, entristecen, destruyen nuestro amor propio.

Aunque nosotras crecimos en un mundo y en un ámbito que ya presumía de ofrecer igualdad de oportunidades a hombres y mujeres, aún no se consideraba grave que un maestro te exigiera más allá de lo que puedes, o que los parientes se burlaran de nuestras dificultades en el proceso de aprendizaje, o que un señor te viera lascivamente en el metro. Hasta hace poco, si te afectaban estas cosas era porque eres "sensible" o "exagerada".

Aún las primeras veces que hablé del acoso callero constante que he vivido concientemente desde que tenía once años en ámbitos que yo percibía como seguros, la respuesta incluyó que me dijeran que era problema mío de percepción, que debía limpiar mi aura porque yo inconcientemente estaba atrayendo eso o que de plano yo creía que estaba muy buena.

Falta mucho camino por andar pero hay que seguir hablando de esto, mucho, mucho, para que las niñas de hoy y mañana no tengan miedo de decir lo que les hace daño.


lunes, marzo 09, 2015

He estado batallando



Recuerdo mucho a una amiga que un día me hizo una analogía diciendo que las mujeres éramos como la Coyolxauhqui, dándo todo de nosotras mismas, incluso partiéndonos en pedazos con el peligro de quedarnos sin nada.

Últimamente me he sentido así mucho.Vacía ya, sin energías disponibles, yo, que solía ser la imparable. Otras cosas están pasando al rededor y al interior, en el proceso de desarrollo de mi amorcito que hacen más difícil todo. La concientización de la condición femenina y la cruda realidad también encrudece y merma mi empuje.

Signos de depresión están empezando a asomarse con determinación. Y yo he estado haciendo un gran esfuerzo, un gran esfuerzo y también rindiéndome al cansancio a los gritos a cosas feas que no me enorgullecen. 

A través de imágenes he estado tratando de atravesar las catarsis y reformular y modificar mi pensar, mi sentir.

Luego las pego por la casa como recordatorios.

Esta noche hice una serie de letreritos cursis con estampitas para recordarme paciencia, respeto y animar a mi amedrentado hijo.

Comparto y mando todo mi amor a las demás mujeres que desfallecen en esta batalla de ejercer nuestro maternaje como lo decidamos.






miércoles, enero 14, 2015

Aislamiento en las relaciones de pareja

Creo que es importante hablar sobre todo, sobre todo lo que nos angustia, nos entristece, nos empodera, nos limita, nos frustra; como mujeres, madres, y ciudadanas. Al compartir nuestras vivencias sin juzgar a los demás, nos mostramos vulnerables, nos abrimos y nos colocamos en un lugar frágil, pero si el entorno para hacerlo es de respeto, el intercambio será alimento, en lugar de humillación ante la crítica cruel.

Se habla a menudo de que las mujeres somo crueles unas con las otras, se hace burla de ello. Yo creo que la organización social de las culturas grandemente influenciadas por la información masiva del internet y el modelo de consumo que predomina en el mundo, crea mucho miedo y separación, se basa en la desconfianza y competencia; y eso es lo que hace que la relación entre los seres humanos, pero particularmente entre las mujeres, pueda ser tán áspero e hiriente.

La presión de la que somos obejto por llenar roles idealizados está pensada para causar frustración, culpa e insatisfacción constantes que se puedan rápidamente traducir en consumo deaforado.

Pero además de esta presión social que parece venir de afuera, de la calle, de la tele, de las revistas; está también el aislamiento al que nos autosometemos al estar en una relación de pareja con violencia de género. Y es cuando todo ese discurso es utilizado por el compañero para que nos encerremos en nosotras mismas, reduzcamos todo contacto social con familiares y amigos, lo que permite un campo de acción para la violencia de la pareja que puede incluso tener resultados trágicos.

Todos somos piezas del ajedrez social, incluso los hombres que son parejas violentas, pero creo que es importante reconocer que este aislamiento hace que la mujer tengan muchas dificultades para comprender que está en una situación de riesgo y peor aún, para que puedan buscar ayuda y alejarse de la situación.

Las parejas violentas no suelen serlo todo el tiempo, sino que, como un péndulo, van de un extremo amoroso a uno violento, constantemente. Esto resulta particularmente confuso. una no entiende bien lo que está pasando, y al no poder tener retroalimentación con otras mujeres de lo que le ocurre, pierde aún más la noción de lo que está bien o mal, de lo que puede considerar normal.

Por eso pienso que es indispensable que hagamos más y más tribus, más y más círculos femeninos, y que hablemos, y especialmente que escuchemos, con respeto, con cariño, con sororidad.

viernes, mayo 09, 2014

Sobre el maquillaje



Hace poco tuve algunos intentos por señorizarme, pude comprar un poco de ropa nueva que me quedara bien, ahora que adelgacé y de paso me compré un esmalte de uñas. Logré, por un par de días, maquillarme, arreglarme el pelo de alguna manera, pintarme las uñas y hasta ponerme zapatos con un mínimo de tacón.

Me sentí bella y emocionada, pero me duró poco. Pronto volví a lo acostumbrado, tennis o botas a diario, apenas si el pelo recogido con cualquier liga, nada de maquillaje. Tengo una idea remota de lo que hacen las mujeres diariamente para embellecerse, yo sólo me baño, uso jabón y champú, me pongo un desodorante naturista, me cepillo el pelo unas 4 veces por semana y ya. No se de más, nunca uso cremas, protectores solares, rimel, labial, etc. Creo que mis cuidados son más higiénicos que cosméticos. Cuando voy a trabajar me pongo aretes.

Por un lado admiro a las mujeres que todos los días se peinan y se maquillan, siento que demuestran una atención a su aspecto, pienso que en comparación yo debo lucir descuidada. Pero por otro lado pienso que cuando es un hábito resulta difícil salir de él. y entonces el día que ellas no lo hicieran se les notará mucho y tal vez se sientan incómodas.

Me preocupa aún más el mensaje que les damos a las hijas y niñas con este comportamiento, me parace que de alguna manera estamos diciendo al maquillarnos todas las mañanas que nuestro rostro, o nuestro cuerpo (si es que también usamos fajas y otras cosas), necesita una reparación, que tal cual como es no es aceptable para presentáselo a demás, eso me parece grave.

Aunque, por otro lado, yo comprendo que es una convención social. Creo que este punto es muy importante y que a menudo las banderas que se alzan en contra de cualaquier ismo como el machismo olvidan, es que aun cuando deseemos otra realidad para nuestros hijos, ellos están inmersos en algo diferente, y si no les damos datos de cómo funciona estarán muy perdidos e inadaptados.

Así que, aún cuando yo quisiera un mundo en el que el maquillaje no fuera una imposición para las mujeres (y lo es, no es posible presentarse, por ejemplo a una entrevista de trabajo con la cara lavada), y promuevo la equidad de género, si tuviera una hija tendría que hacerle comprender tambíen que debe adquirir la habilidad de maquillarse, usar tacones y medias y otras cosas así, porque las puede necesitar.

En ese sentido, tal vez las hijas están mejor colocadas con madres que ya han asimilado y hasta disfrutan de estas prácticas que conmigo.

¿ustedes qué piensan?

viernes, abril 06, 2012

Sexto encuentro femenino del Equinoccio








Hace algunos días fuimos de campamento. Fuimos a un encuentro femenino con motivo del equinoccio, se trataba de un campamento sólo con mujeres y niños, en esta hermosa finca.

Aunque el proyecto ilncuía objetivos de carácter, digamos, espirituales, nuestro interés principal era el de acampar juntos por primera vez. Disfrutamos del río y también me dejó enseñanzas, quizá lo que más resonó en mi interior fue lo que una mujer dijo acerca de como nosotras hacemos las cosas de manera diferente, como lo hacemos contando nuestra historia.

También me ha ayudado mucho lo que me dijo otra madre soltera con un hijo ya grande, acerca de lo útil que es explicarles cuándo uno está simplemente encabronada y no lo puede evitar, pero no es con ellos, lo había olvidado, pero bastó que se lo explicara a Itzcóatl para que las cosas, antes tensas, se suavizaran entre nosotros.

Conocí a muchas mujeres interesantes, reflexioné mucho sobre las manera en que quiero llevar mi vida, encontré algunas respuestas, aunque no comparto del todo su manera de ver el cosmos.

Itzcóatl disfrutó y fue feliz y libre en la naturaleza, aunque también se tuvo que enfrentar a la discrimanción.

Creo que sí es muy importante promover este tipo de encuentros, cuando sólo hay mujeres la energía fluye diferente, hay otra manera de enfrentar la vida, hay tanta empatía en las dificultades que nos son comunes aún en las que no nos tocan, y hay un airecillo de organización, de comunidad, de semilla que se desarrolla.