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lunes, agosto 31, 2009

Putamadre

¿Recuerdan el ánimo cálido y suave que ha tenido este blog desde que tengo cámara y en mayo fuimos a pasear al mar gracias a la A H1N1?
Pues no esta noche, vengo a quejarme porque estoy hasta la madre.
No todos ustedes lo saben, pero llevo un mes sin agua, ya se que otros en la ciudad están parecido, pero muchos no lo están, en la Condesa, en la Roma, la Nápoles, Xochimilco y hasta Santo Domingo parecen estar mejor que la colonia del Valle; en mi edificio el administrador decide arbitrariamente cúales son las mejores tres horas del día para abrir la llave y mientras ni una gota, obviamente nunca alcanzo la de 6:15 a 7:15 hrs., a veces tampoco la de las 14-15, y sólo me queda la de las 20-21. En esta última semana le ha dado por abrirla tarde y cerrarla puntual.
Hoy empezaron los cortes largos de luz.
Pero no sólo eso, al vecino de arriba que vive en el lado opuesto del edificio se le ocurrió dejar la llave de la cocina abierta, y durante casi una hora se estuvo tirando y acumulando el agua, se salió por debajo de la puerta, se chorreó por todas las esacleras y el elevador y además...
se filtró al techo de mi taller, donde tengo mil cosas en el piso y formó una asquerosa mancha en el techo, cuando llegó subí a reclamarle y no admitió responsabilidad alguna aludiendo que en ese momento no tenía agua y que él esta en el lado contrario del edificio, en-can-ta-dor.
Así que despues de sortear los cortes de luz y reescribir esta entrada, vengo a quejarme de nuevo, lo siento, pero todo esto esta de tortura piscológica, y yo que ya me quiero ir.
Es verdad que muchas veces pienso que no me quiero ir, acá están mi seres queridos de siempre y dos tres cosas que me gustan de México, que es lo único que identifico como origen, pero por otro lado basta con pasar la puerta de mi casa para toparme con los vecinos estirados (y panistas) que me miran con desprecio, atrevesas un asqueroso olor en la calle, gracias a los puestos insalubres que ocupan el 90% de la banqueta y tratar de cruzar la calle en la que el peatón nunca tiene la vía para acordarme de porqué me quiero ir; hoy no fue necesario abrir la puerta.
Mi vecino a-do-ra-ble

Ya pues, y entrados en la onda de quejarse contaré más:
1. Hoy estaba sentada enuna banca del Jarocho tomando un café horrible (¿porque lo hice de nuevo si ya se que es el más ácido del mundo?) y de cuando en cuando llegaba una oleada de olor a meados, intensa, pero nadie parecía molestarse y de hecho seguían acechando las bancas a ver cual se desocupaba antes.

2. Ahora estoy en medio de una tortura que significa apostillar el acta de nacimiento de mi hijo para poder registrarlo como costarrricense (no sin antes pasar por la tortura de rectificarla, gracias a una desgraciada funcionaria que decidió cambiarle un dato porque no hubo reacción mía a su la colaboración es a su consideración), es caro (porque tiene que pasar por tres entidades de gobierno que se llevan su jugosa rebanada en decir que sí, es un acta de verdad) engorroso e implica meterse en colonias tenebrosas de la ciudad, es casi como una película de Juan Orol.

jueves, abril 23, 2009

Frustración total/La obligación de ayudar

¿Alguien tiene la obligación de ayudarnos? ¿Acaso nuestros parientes? ¿Y si uno no tiene disponibles?
Durante muchos años ha sido una actividad propia de las tres de la mañana mover muebles pesadísimos, sudar, hacer esfuerzos titánicos, dudar y al final vencer. Hace casi diez años que regresé a México, entonces tenía 18 años, y desde entonces he vivido sola, lejos de mis parientes, cerca de mis amigos. Aunque es bonito oír palabras dulces, no sufro extrañando a mi familia, no me parece que haya sido muy difícil, pocas veces pasé hambres y nunca me faltó techo y cobijas.

Pero también ha habido una cantidad de cosas que he tenido que realizar sola, algunas cosas que muchas mujeres no han hecho ni harán en todas sus vidas.
Estoy orgullosa de saber usar un taladro, hacer una lámpara, de haberme mudado 5 veces casi sin ayuda, de no tener miedo de prender el horno ni el boíler, pero me gustaría recibir ayuda con algunas cosas; sin embargo la ayuda que otros ofrecen no siempre es lo que yo necesito, me parece tan mezquino quejarme de la buena disposición de otros, pero parece que sólo úno sabe lo que necesita y cómo se debe alcanzar ese objetivo; pienso que eso debería ser suficiente, decir: esto es lo que necesito, si quieres ayudarme el objetivo es éste, sin tener que perder horas y horas de crítica a la idea (claro que ésta crítica me ha enriquecido las más de las veces, pero aún así), ¿hay alguien que se puede sentir identificado con lo que estoy diciendo?
Espero haber provisto a los demás de ayuda oportuna por mi parte, porque yo estoy colérica hasta las lágrimas en este momento (no que en realidad me permita llorar, claro, o chillar como decía mi progenitora, porque ahora siento de nuevo que llorar está mal) y simplemente fracasé.

Los que me conocen sabrán que yo me puedo quedar en vela toda la noche con tal de alcanzar mi objetivo, un ritmo que aún no encuentro alguien que me aguante, pero hoy simplemente no lo logré.

Trtaré de explicarme mejor porque estoy haciendo un desmadre de ideas, porque estoy tan frustrada.

Soy una persona creativa, necesito crear, es lo que me hace sentir bien, me alimenta.
El proceso creativo necesita de una cantidad de elementos, cada quien es diferente, pero yo necesito un ambiente porpicio, y aún viviendo en una casa que detesto había logrado encontrar ese lugar, pero luego mi espacio se quebró (la mesa-librero) y esperé más de un año porque esta vez excedía mis conocimientos la posibilidad de arreglarla, y escuché y escuché promesas de ayuda, incluso intenté pagar porque alguien lo hiciera, pero todo salió mal. Entonces decidí que no podía esperar más (no sólo necesito crear, sino que mi trabajo=dinero, ahora depente de eso) y compré una mesa, fui ampliamente criticada, pero traté de pasar inmune porque estaba tan feliz con mi mesa, que compré con dinero porducto de mi propia labor creativa, de colores, como yo pienso que debe ser el mundo, así que hoy por fin escombré el taller estaba a unos minutos de poder ponerme a trabajar, pero luego, después de 40 minutos de forcejear, de cargar la pesada mesa yo sola de mil formas diferentes, de sentir más de una vez que ya me iba a caer en el pie o aplastar de alguna otra manera, simplemente se atoró, no pasa por la puerta del taller, no importa lo que haga, yo sola no puedo, yo sola no puedo, y esto me mata de coraje, me frustra.
¿Alguien podrá ofrecerme ayuda oportuna?

estoy tan enojada por más razones.
en fin.
me iré a dormir, mañana tendré el placer de ser rechazada por los padres de los compañeros de mi hijo, tengo que apurarme, no me lo puedo perder por nada.

Enojada.