A veces no tengo paciencia en este constante ir venir, hacer y deshacer, entre las montañas de ropa por lavar, las montañas de ropa por doblar.
Termino enojada, gritando, enloqueciendo.
No es la escuela en casa, que me de demasiado trabajo, es la vida, simplemente.
__________(dos horas más tarde)
Estaba en un muy mal viaje, y parecía que me hundiría sin remedio en las aguas negras, pero salí a flote, escribiendo y escrbiendo, hoy redacté 7 posts (articulitos) para este blog, en todos hablando de las delicias de nuestro viaje y ahora me siento mejor.
Otra cosa que me salva es el radio, cada vez que voy a cocinar o hacer quehacer me gusta tener de fondo algún programa de voz de las emisoras culturales de México, como los Contertulios, el problema es que se me agotan rápidamente los capítulos y aunque trato de escuchar Radio Educación en vivo ésto siempre falla, dura unos minutos y se cae la conexión. Pero acabo de encontrar una solución maravillosa, el Explicador a la carta, hay tantos programas, que tardaremos mucho en agotarlos. La verdad es que la ausencia de Miguel Granados Chapa dejó un vacío grande en mis mañanas, y lo extraño mucho.
Lo lamento is todo esto parece un run-rún sin sentido, pero hay noches así.
Mostrando las entradas con la etiqueta sentirse mal. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta sentirse mal. Mostrar todas las entradas
viernes, febrero 10, 2012
viernes, noviembre 04, 2011
Malito
lunes, agosto 31, 2009
Putamadre
¿Recuerdan el ánimo cálido y suave que ha tenido este blog desde que tengo cámara y en mayo fuimos a pasear al mar gracias a la A H1N1?
Pues no esta noche, vengo a quejarme porque estoy hasta la madre.
No todos ustedes lo saben, pero llevo un mes sin agua, ya se que otros en la ciudad están parecido, pero muchos no lo están, en la Condesa, en la Roma, la Nápoles, Xochimilco y hasta Santo Domingo parecen estar mejor que la colonia del Valle; en mi edificio el administrador decide arbitrariamente cúales son las mejores tres horas del día para abrir la llave y mientras ni una gota, obviamente nunca alcanzo la de 6:15 a 7:15 hrs., a veces tampoco la de las 14-15, y sólo me queda la de las 20-21. En esta última semana le ha dado por abrirla tarde y cerrarla puntual.
Hoy empezaron los cortes largos de luz.
Pero no sólo eso, al vecino de arriba que vive en el lado opuesto del edificio se le ocurrió dejar la llave de la cocina abierta, y durante casi una hora se estuvo tirando y acumulando el agua, se salió por debajo de la puerta, se chorreó por todas las esacleras y el elevador y además...
se filtró al techo de mi taller, donde tengo mil cosas en el piso y formó una asquerosa mancha en el techo, cuando llegó subí a reclamarle y no admitió responsabilidad alguna aludiendo que en ese momento no tenía agua y que él esta en el lado contrario del edificio, en-can-ta-dor.
Así que despues de sortear los cortes de luz y reescribir esta entrada, vengo a quejarme de nuevo, lo siento, pero todo esto esta de tortura piscológica, y yo que ya me quiero ir.
Es verdad que muchas veces pienso que no me quiero ir, acá están mi seres queridos de siempre y dos tres cosas que me gustan de México, que es lo único que identifico como origen, pero por otro lado basta con pasar la puerta de mi casa para toparme con los vecinos estirados (y panistas) que me miran con desprecio, atrevesas un asqueroso olor en la calle, gracias a los puestos insalubres que ocupan el 90% de la banqueta y tratar de cruzar la calle en la que el peatón nunca tiene la vía para acordarme de porqué me quiero ir; hoy no fue necesario abrir la puerta.

Ya pues, y entrados en la onda de quejarse contaré más:
1. Hoy estaba sentada enuna banca del Jarocho tomando un café horrible (¿porque lo hice de nuevo si ya se que es el más ácido del mundo?) y de cuando en cuando llegaba una oleada de olor a meados, intensa, pero nadie parecía molestarse y de hecho seguían acechando las bancas a ver cual se desocupaba antes.
2. Ahora estoy en medio de una tortura que significa apostillar el acta de nacimiento de mi hijo para poder registrarlo como costarrricense (no sin antes pasar por la tortura de rectificarla, gracias a una desgraciada funcionaria que decidió cambiarle un dato porque no hubo reacción mía a su la colaboración es a su consideración), es caro (porque tiene que pasar por tres entidades de gobierno que se llevan su jugosa rebanada en decir que sí, es un acta de verdad) engorroso e implica meterse en colonias tenebrosas de la ciudad, es casi como una película de Juan Orol.
Pues no esta noche, vengo a quejarme porque estoy hasta la madre.
No todos ustedes lo saben, pero llevo un mes sin agua, ya se que otros en la ciudad están parecido, pero muchos no lo están, en la Condesa, en la Roma, la Nápoles, Xochimilco y hasta Santo Domingo parecen estar mejor que la colonia del Valle; en mi edificio el administrador decide arbitrariamente cúales son las mejores tres horas del día para abrir la llave y mientras ni una gota, obviamente nunca alcanzo la de 6:15 a 7:15 hrs., a veces tampoco la de las 14-15, y sólo me queda la de las 20-21. En esta última semana le ha dado por abrirla tarde y cerrarla puntual.
Hoy empezaron los cortes largos de luz.
Pero no sólo eso, al vecino de arriba que vive en el lado opuesto del edificio se le ocurrió dejar la llave de la cocina abierta, y durante casi una hora se estuvo tirando y acumulando el agua, se salió por debajo de la puerta, se chorreó por todas las esacleras y el elevador y además...
se filtró al techo de mi taller, donde tengo mil cosas en el piso y formó una asquerosa mancha en el techo, cuando llegó subí a reclamarle y no admitió responsabilidad alguna aludiendo que en ese momento no tenía agua y que él esta en el lado contrario del edificio, en-can-ta-dor.
Así que despues de sortear los cortes de luz y reescribir esta entrada, vengo a quejarme de nuevo, lo siento, pero todo esto esta de tortura piscológica, y yo que ya me quiero ir.
Es verdad que muchas veces pienso que no me quiero ir, acá están mi seres queridos de siempre y dos tres cosas que me gustan de México, que es lo único que identifico como origen, pero por otro lado basta con pasar la puerta de mi casa para toparme con los vecinos estirados (y panistas) que me miran con desprecio, atrevesas un asqueroso olor en la calle, gracias a los puestos insalubres que ocupan el 90% de la banqueta y tratar de cruzar la calle en la que el peatón nunca tiene la vía para acordarme de porqué me quiero ir; hoy no fue necesario abrir la puerta.
Ya pues, y entrados en la onda de quejarse contaré más:
1. Hoy estaba sentada enuna banca del Jarocho tomando un café horrible (¿porque lo hice de nuevo si ya se que es el más ácido del mundo?) y de cuando en cuando llegaba una oleada de olor a meados, intensa, pero nadie parecía molestarse y de hecho seguían acechando las bancas a ver cual se desocupaba antes.
2. Ahora estoy en medio de una tortura que significa apostillar el acta de nacimiento de mi hijo para poder registrarlo como costarrricense (no sin antes pasar por la tortura de rectificarla, gracias a una desgraciada funcionaria que decidió cambiarle un dato porque no hubo reacción mía a su la colaboración es a su consideración), es caro (porque tiene que pasar por tres entidades de gobierno que se llevan su jugosa rebanada en decir que sí, es un acta de verdad) engorroso e implica meterse en colonias tenebrosas de la ciudad, es casi como una película de Juan Orol.
domingo, mayo 24, 2009
Desanimada
viernes, abril 17, 2009
Auxilio
Me siento tan mal, yo pienso que no hice ndad malo, y sin embargo me siento tan asustada, avergonzada, culpable, creo que me tienen en control, y es mi responsabilidad, no se cómo hacerle, pero no quiero todos estos sentimientos que me acorralan y me hacen sentir una sabandija.
miércoles, abril 08, 2009
Y encima de todo
domingo, diciembre 14, 2008
Chiquita

Cuando era chica, o sea, cuando era menor, muchas veces lloré en ese elevador, vivir en esta casa representaba convivir diariamente con sentimientos de humillación, autodevaluación, tristeza y enojo, era sentirse miserable todos los días y no tener opción mas que atravesar la puerta al final del pasillo, el elevador era la antesala del hueco emocional. Hoy, echa un puño en una esquina de ese mismo elevador como tantas veces antes, recordé. Claro que era adolescente, y mucho tenía que ver con adolecer, crecer, aprender, pero mi infiernillo personal tampoco creo que se queda atrás en la gran competencia de los miserables, y recuerdo que me gustaba meterme en lugares pequeños, esconderme y tratar de desaparecer, en un clóset, en un cajón, en una caja de cartón, e invariablamente me imaginaba la vida ahí dentro, siempre pensaba: ¨no estaría mal vivir aquí, es suficiente espacio para mí, estaría a gusto aunque un poco apretada, si tan sólo pudiera tener un metro cudrado para mi aunque fuera en barrio más chacal de la ciudad, estaría completa, estaría tranquila¨, aún no sabía de esa sensación de estar llena de mi misma, como el jueves pasado, como más a menudo vivo mis días, ahora que soy libre de contruirlos a mi manera. Debí escaparme de casa antes, pero lo que no fue ya no fue, igual mataron a Colosio, igual mil cosas que no se podían prever. Pero ahora estoy aquí, de vuelta en la casita de los horrores, tratando de darle la vuelta, y ala vez salir de aquí lo más pronto posible.
Palabras clave:
bienestar,
corazón,
sentirse mal
jueves, junio 28, 2007
Me lleva la chingada

Puta madre, está de la verga, maldita sea, carajo, puta madre, chingada, ble bla blá.
Listo ya lo dije, no estoy muy bien, un poco presionada y recibí una mala noticia médica sobre mi salud.
Diego abrió la puerta por un instante y la volvió a cerrar.
Mi hijo está levemente enfermo y tengo muchas cosas encima y ninguna de ellas es un hombre que me ame, así que está un poc oodifícil ahora, pero ya estará mejor.
Estoy muy enojada con mi familia, pero supongo que estodo mi culpa por hacerme espectativas sin fundamento, supongo que soy especialista, tambiénd de Diego me hice espectativas infundamentadas esta vez.
Encima hoy un taxista con filosofía.
Deux ex maquina,
save me.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
