El viernes llegó el Geovanni de TJ, fue muy lindo, se le quiere mucho. Pasamos la noche en vela con una fiestecita en la casa, estuvo bien. A la mañana fuimos a desayunar con Quique y Ana (la polaca), estuvo delicioso. Después regresé a la casa a trabajar. De pronto me dió un podo de sueño y decidí tomar una siestecita, que terminó a las cuatro de la mañana, creo que estaba cansada. Pero estoy bien, de pronto me viene el llanto, pero sigo estando sorprendida y feliz de la llegada, de Itzcóatl, si es que es, o de Yólotl.