Ya pasó la locura del a fiesta, no me parece agotador sino más bien una lástima que falte un año para la próxima, cuando al mismo tiempo parece ayer cuando armábamos con él el rompecabezas del cuerpo humano que recibió para su cumpleaños 4.
Hace un año todavía tenía algo de bebesoso, y ahora es un niño hecho y derecho, aunque cada año siento lo mismo, que aún el año anterior era un poco bebé, y temo que quizá el próximo sea un hombrecito y mis ideas de fiesta -y hasta yo misma- le parezcan ridículas.
El tema del a fiesta era el mar, aunque no se notaba mucho. Mi madre le hizo un hermoso pastel de pez.
Entre los dos pintamos la piñata de pez morado, el eligió el color, era bastante delgadita, pero éste año la hice con pegamento con agua en lugar de engrudo de harina, no se si por esa razón costó romperla. Al menos no resultó como en un cumpleaños de mi infancia en que mi tío junto con mi madre hicieron una piñata de payaso con bolsas del pan, a la que le pegaron y pegaron los niños y los adultos sin poder romperla, hasta que por fin decidieron romperla, sólo que para entonces ya todo se había hecho polvo, los dulces, los juguetes, en fin. Temía que la piñata nuestra tuviera un exceso de dulces, pero no fue así, hubo para niños y padres, pero nadie terminó con exceso.
Repartí las paletas de yogurt y los niños pintaron en la cochera con gises.
Llovió muchísimo, pero no fue gran problema.
De 5 niños invitados, sólo llegaron 2, a Itzcóatl no le afectó en lo mínimo. A mí me da un poco de no se qué eso de que muy a menudo me pasa de que me dejen plantada, pero en realidad estuvo muy bien, Itzcóatl muy feliz, jugando todo contento, y la verdad mi casa es muy pequeña, además los regalos estuvieron geniales y no fueron muchos, ni plásticos, ni chinos, cosas todas que yo agradezco. Mañana les contaré de eso, en especial del fantástico regalo que le hicieron mi hermana y su novio.
Las pizzas gustaron mucho, cada familia pasó a prepararse la suya y luego yo las horneé. La masa era masomenos 40% integral, 60 % refinada, un buen balance, me pareció. Había para elegir berenjenas, zuccini, brócoli, pimiento morrón (chile dulce), champiñones, aceitunas, alcaparras y claro, queso. Alguno extrañó el jamón, pero me parece que no fue grave.
Al final presenté la obra de teatro de sombras, Taliesín el Gales, que creo que fue el origen de mi pasión por el teatro de sombras, compré toda la colección de libros de Laszlo Varvasovszky, son pequeñitos y cada uno explica cómo montar un pequeño teatro de sombras. Por alguna razón se perdieron los demás y sólo conservo éste, he intentado conseguirlos, pero sólo los hay en Europa y cuestan mucho.
Una de las cosas que más me hace feliz es que no se usó nada desschable, ni bolsas, ni platos, cubiertos, servilletas, además hubo un mínimo consumo de plástico (unas lupas y pelotas botalocas de la piñata), y la comida fue lo más casera posible, masa de la pizzas, pastel, agua de jamaica, además de saludable.
Bueno, les dejo,
acá hay más fotos, gracias por visitar el blog, y si quieren asesoría con sus propias fiestas ecológicas ahí me dicen.