miércoles, abril 06, 2011

La noche esperándome


8Cuando me fuí de México por primera vez tenía 15.

Regresé a los 18. Mis amigos estaban ahí esperándome, pero la noche ya había pasado por ellos.

Yo en la UNAM
Mientras yo estaba tomándome una que otra cerveza y viendo a mis primas pedir permiso para que sus novios pudieran visitarlas las tardes que mi tía dispusiera a la semana, todos mis amigos de México, mi banda, estaba pasando por las más alucinantes experiencias de la juventud, no me refiero a drogas fuertes, sino a las primeras veces de tantas cosas, los primeros revens, claro, las primeras borracheras, involucrarse en lucha social, ver cine culto (por llamarle de algún modo), tener las primeras relaciones de pareja más serias, conducir, leer cosas más complejas y discutirlas, escribir, enfrentarse a dificultades de adultos, tratar de organizarse en coletivo, lidiar con la policía, fumar mota y tantas y tantas cosas más.

Que horror, cuando fumaba
Cuando llegué estaba atrás en la vida, y era nueva para todo.

Pero ahí me acompañaron, quizá con un poco de risa, viéndome hacer mis pininos, y ahí estaba siempre la noche, para jugar ficha, para ir en el tren del metro de Tlalpan, para ir al concierto de Silvio al Zócalo -o sentir como retumbaba con los saltos en uno de Café Tacuba-, para antojarse de unos churros del Moro con chocolate a la una de la mañana, o cenar en el Popular, los cafés en Coyo, la Cineteca, la lluvia en Insurgentes, CU, los tacos de madrugada, la noche siempre la noche.

Y ahora estoy tan lejos, y si estuviera ahí no estaría yo en la noche, porque me parece que un niño debe estar en casa cuando se mete el sol y tener una vida ordenada; y si allá contaba con los dedos de la mano las personas en quien confiaba para dejar a mi hijo, aquí menos.

Pero llegará un día en que no me necesite tanto, en unos 10 años tal vez, y yo volveré a la noche, y estaré atrás de nuevo, y todo será diferente y ahí estará aún la Cineteca y Coyo tambíen, y entonces espero volver, como a ser joven, como a reírme, como a ser yo misma, y se que mi verdadera familia estará ahí, esperándome de nuevo, para darme la mano y saltar juntos.

2002

9 comentarios:

lilis dijo...

Pues aunque yo sigo aquí en la Cd. de México con sus conciertos del Zócalo, CU, los cafés de coyo, la cineteca, etc, etc, etc. comparto el sentimiento de haber dejado la noche, con sus amigos, su parranda, sus fiestas, sus conciertos, su cine, su café... su teatro.
Y veo a mis amigos con sus funciones nocturnas, sus fiestas de madrugada, sus ensayos de noche.
También sé que regresaré algún día, no sé cuándo, volveré también a ser yo. Sé como te sientes, también lo siento, excatamente como tu.
Un abrazo

yarim dijo...

Náhuatl linda, me enternece tanto lo que escribes porque denota una gran añoranza por tu juventud adolescente, tu ciudad, tus amigos, tu pasado. Sólo quiero decirte que quizá emprendiste la aventura de ser mamá muy joven cuando todavía tenías ganas de hacer más cosas de las que los chavos sin compromisos pueden hacer... pero eres muy joven, amiga!, y aunque cambiaste la noche por la vida ordenada con la que crías a tu niño, me parece que nunca has dejado de ser tú, que eres la misma chava comprometida, que tiene la vida por delante y que puede volver a reir y brincar las veces que quiera, aunque seas una mamá que no pueda disfrutar de la noche como antes....

Pero la noche será tuya siempre...

Lo mismo para Lilis, ninguna ha dejado de ser ustedes mismas, simplemente la vida va cambiando y ahora son (somos) mamás, y estoy segura, porque yo lo siento así, que no cambiaría el pasado por el presente que vivo ahora siendo madre, aunque ya ni vaya al cine, ni al teatro ni a la sinfónica, ni tome chelas ni salga con amig@s... aprendí a recordar el pasado con cariño y a vivir mi presente con valentía. Yo al contrario, siento que llegué tarde a la maternidad, pero sin duda, llegó cuando debía llegar... todo tiene su momento...

Ojalá pudieras encontrar la gente adecuada que te ayudara con tu niño para relajarte un par de horas, sin embargo sé que es muy dificil confiarle el hijo a alguien... pero valdría la pena que para que encuentres un momento de disfrute para tí...

Por otro lado, al leerte pienso que quizá este sea el descanso del que hablabas en tu post anterior, quizá necesitas descansar de escribir para los demás (que siempre es muy enriquecedor y didáctico), pero que quizá te sea desgastante escribir pensando en transmitirles experiencias a tus lectores. talves si descansas de eso, y vuelves a lo que seguramente fue la esencia y el inicio de tu blog: escribir para tí, desahogarte, hacer catarsis... seguro te hará sentir mejor...

Me gustó este post... me habla una Náhuatl desnudando el corazón... hazlo siempre que lo necesites... como sea, tienes fieles seguidor@s que nos encanta leerte... yo entre ell@s...

Después de este chorote, te abraza Yarim :)

Centro la Milpa dijo...

Gracias por pasarte por aquí lilis, yo la verdad no si se extraño el teatro, por ejemplo, pero si tu quieres volver, lo harás.

Yarim, gracias.

Creo que dije esactamente lo contrario a lo que quería decir.

La verdad es que yo más bien siento que me agarró tarde para ser mamá, porque yo estaba resuelta desde los 20, hice de todo, viajé mucho, salí, me reventé, no gran cosa, porque ni me gustaba tanto.

Lo que tengo más bien es nostalgia por los que si me querían incondicionalmente, no me juzgaban, que querían como soy, se llegaban a mi casa, que era refugio de tantas cosas y autoservicio también, sin apariencias no obligaciones morales-sociales.

Si no salgo ahora es quizá porque no quiero, no tengo nada que ir a hacer a ningún lado ni pienso dejar a mi hijo más tiempo expuesto a que le rellenen el cerebro con excremento (disuclpa si soy grotesca) y la salud con nitritos, azúcar y comida rancia.

Quizá lo que quise decir es que extraño estar enamorada, amar y ser amada, sentir esa compañía, pero de nuevo, si no lo tengo es quizá porque no me atrevo a encontrar el amor, quizá por los mallugada que estoy, o por miedo de perder mi libertad y por eso me acomodo en una relación fantansma a kilómetros de distancia.

Lo que me aterra en realidad es que mi México no sobreviva al tsunami de violencia que no para de crecer, y que no haya noche a la que regresar, porque aunque no esté tan triste, sólo pienso en regresar.

Cuando mi niño sea un hombre, y me necesite un poco menos.

Aunque si llego a sentirme como sólo la mamá de alguien y ya no alguien.

Gracias por tu apoyo.

NuriaBadilla dijo...

Esas malas compañías que son las mejores hacen mucha falta, pero mirá que a mi me ha pasado lo mismo, primero El Salvador, luego San Ramón. Y más amigas en San José y todos crecidos con mil ocupaciones.
Total que por más y más hacen tanta falta.

Espero que algún día pueda volver a salir y tener esa vida más normal con la gente loca y linda que se quiere.

Comparto la idea que al anochecer, es hora de que los niños estén en casa y en cama (en el caso de los enanos)

Abrazos y cariños

vEra la tanguEra dijo...

Yo siempre te espero... y te extraño mucho... y te espera la noche... y te espera el teatro...

Yo sé que sí... que tú también le esperas... nos reuniremos los tres.

Te amo loca... mente

Azulitoclaro dijo...

¡Qué rico tener buenos recuerdos!
Y sí, también volverá ese momento.
;)

Mirak dijo...

Mi Chili, yo te espero en México no para la noche sino para los comas diabéticos, la costura, el tejido, la cocinada, las compras, los paseos y otras cosas que vayamos aprendiendo a hacer juntas.
Yo amo la noche y el día y los tacos y las posibilidades infinitas de la ciudad, pero cuando una vive en ella no siempre las usa, increíble lo mucho que nos podemos encapsular ¡¡y sin tener hij@s!!
Te abrazo y extraño
K

Mirak dijo...

No se me antoja tener hijos si lo que está en juego es "dejar de ser yo" como dicen Chili e Lilis. No tngo, así que no puedo hablar, pero me aterra esa idea...

Kiquey (antes sabandija) dijo...

Chili, cuánto me llegó tu post tanpersonal y nostálgico. Siento cosas parecidas, con el detalle de que no tuve tanta noche como hubiera querido, no tengo tanto que añorar porque en el momento debido no me abrí al mundo, estaba mal y no tuve tantas experiencias que deben vivirse en ese despertar del que hablas, esas primeras veces, rodeada de amigos...Yo tengo nostalgia de lo que no tuve :(
EL tiempo no regresa, pero la ciudad aquí sigue, esperando. Y me atrevo a decirte que yo también te espero, y aunqe estés lejos, en lo que encuentras el momento indicado para regresar, de todos modos te acompaño, nos acompañamos.
Abrazos