Cada dos años se celebra en Costa Rica, este festival con espectáculos de todo el mundo, en cierta forma es como el Cervantino, para los que sepan qué es eso.
Este año se realizó en la Sabana, que es cómo nuestro Chapultepec, y estuvo dedicado a Corea.
Sólo pudimos asistir un día.
Vimos el espectáculo de un payaso que a mi no me gustó para nada, porque me pareció que el contenido de su espectáculo era indecuado para niños.
Y luego vimos unos juguetes de madera muy bonitos de Bolivia y luego otros pero muy grandes, catalanes.
Tuvimos la suerte de encontrarnos con una de las amigas más queridas del Itzcóatl.
Y le dimos una probadita a la comida coreana.
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