miércoles, febrero 08, 2017

La clase de solfeo

Tengo muchas ganas de hacerme daño, hoy no fue tan terrible, mis compañeros reían las bromas y burlas del maestro, todos se sienten humillados y desanimados, asustados; pero todos piensan que no hay nada que hacer y que ni modo y yo me siento la loca pensando que deberíamos luchar por un trato digno. Trató de mantener la calma al salir y platicar con mi hermoso hijo en la caminata vuelta a casa, termino contestándole deforma grosera y lo hago llorar y entonces me odio por no ser mejor persona y poder soportar todo esto si que el tenga una madre mala, dentro de mi cabeza se repite mil veces malamadre malamadre malamadre; y entonces me muerdo la mano, el mayor gesto de exasperación que me permito, pero no parece suficiente, quisiera golpearme, cortarme, acaso estoy loca porque sólo a mi me afecta así? (a pesar de que ya varios compañeras han abandonado la escuela). Todo esto es muy jodido y es mi única oportunidad, no hay otra escuela pública de artes para gente de mi edad, todo se ve negro y sigo luchando contra corriente, luego de haber estado tan contenta ayer por haber logrado estudiar las tres cosas, violín, contrabajo y solfeo, algo que casi nunca logro en un día debido a mis obligaciones maternales y administrativas del hogar.

En fin, iré a disculparme con mi hijo, a esforzarme más por ser mejor madre y tratar de evadirme del horror de las clases con la esperanza de que pronto se acabe el año escolar y el nuevo sea mejor.

miércoles, enero 25, 2017

La experiencia musical formal :: semana 20



Ya he contado por aquí que estudio violín desde hace algunos años. Comencé hace cinco años pero sólo estudié un año y luego no pude pagarme clases. En agosto de 2016 comencé mi preparación en una escuela del INBA y ahora curso el primer año de tres.

La semana pasada el maestro de violín nos puso un ejercicio para segunda posición que consiste en recorrer la mano al hacer la escala de Sol en al llegar a tercera cuerda, esto es muy emocionante para mí porque es la primera vez en la vida.

Por lo demás las clases de instrumento, coro y apreciación musical son agradables y felices al mismo tiempo que presentan retos emocionantes. En la clase de solfeo vemos temas fascinantes que el maestro explica muy bien pero las habilidades técnicas que tenemos que desarrollar rápidamente se me dificultan y la mayor parte del tiempo me siento estúpida y desalentada, aunque continúo con la mejor actitud posible.

Ya desertaron oficialmente tres compañeras que me parece que eran elementos valiosos, que se esforzaban, cumplían, no faltaban, en fin. Se va sintiendo más claramente la predominancia masculina, pues sólo sólo unas 6 de 16-20 que aún quedan en el grupo.

Yo sigo esforzándome mucho por encontrar espacios de tiempo para poder practicar mis instrumentos pero difícilmente lo logro a la par de mis obligaciones domésticas y maternales, lo que me hace sentir triste, enojada y frustrada.

Cuando comparto mi dificultad con los maestros la respuesta suele ser algo así como "échale ganitas", mis pares femeninas comprenden que es demasiado por hacer pero a la vez no quiero soltar esto que me da identidad y me hace sentir persona.

Trato simplemente de aceptar que aunque para mis estándares (que suelen ser excesivos) mi desempeño difícilmente va a ser más allá de mediocre, de todos modos es gozoso cualquier desempeño, y de obtener mi certificado de conclusión tendré un papelito que sea base para hacer otras cosas, que aún no se bien que serían.

Por supuesto la idea de dar clases está siempre latiendo fuerte en mi corazón.

El contrabajo me tiene cada vez más enamorada aunque o estudio poco.

Mi niño cada vez más grande presenta retos en su crianza de pronto, pero en general es un amor precioso, maravilloso y dulce, compañero de mi pasos, agua de mi corazón.

Sobre el Vitíligo



Una persona cercana parece haber comenzado a desarrollar esta enfermedad así que me di a la tarea de investigar un poco al respecto, sólo pude revisar un artículo. Incluí imágenes que me encontré por la red que me parecen gozosas.

En este artículo se explica que es una enfermedad que padece un 1-2% de la población mundial que se desarrolla en diferentes momentos de la vida, puede ser por causas hereditarias (apenas un 20%), en el resto de los casos no se sabe a ciencia cierta la causa por la que se origina.



Se conoce de su existencia desde antigüedad, los egipcios le llamaban lepra blanca. Se caracteriza por descoloraciones de la piel presentándose en cualquier tez pero afecta más a las mas obscuras.
Se relaciona con enfermedades autoinmunes, enfermedad tiroidea y diabetes mellitus entre otras.

La presentan casi en igual proporción mujeres y hombres (levemente menos las mujeres), más de la mitad la desarrollan antes de los 20 años y el 70% antes de los 30.


Aunque no se sabe que causa la enfermedad, se ha observado que afecta más las áreas de la piel que están expuestas al sol, y que muchos de los que la tienen reportan que inició luego de alguna experiencia traumática física o emocional o quemadura solar.

Existen varias teorías sobre lo que lo causa; autoinmune, neurotóxica, autotóxica, bioquímica, viral, estrés; pero aunque se sustentan, ninguna ha sido aceptada oficialmente.


La enfermedad se menifiesta por primera vez con una o varias manchas que pueden presentarse en cara, cuello, axilas, dorso de la mano, alrededor de orificios corporales como boca, ojos, pezones, nariz, ombligo y genitales.

Se puede presentar el Fenómeno isomórfico de Koebner, que implica la aparición rápida de nuevas manchas en áreas el cuerpo con heridas (traumatismos o quirúrgicas), especialmente en codos y rodillas. Cuando se presenta este fenómeno es un signo claro de que la enfermedad esta progresando.


Existen diferentes tipos de viíligo; el local que se divide en focal y segmentario; el generalizado, que se divide en vulgar, acrofacial y universal; y el mixto.

Además de las manchas, esta enfermedad incrementa los riesgos para desarrollar otras enfermedades así que es importante monitorear su posible aparición; entre las más comunes están enfermedad tiroidea, enfermedad de Addison, y diabetes; siendo la tiroidea la más común, con una incidencia de 20 a 14%.


El curso de la enfermedad es impredecible, pero se ha observado que es progresiva en el 73.6% de los casos y regresiva en el 1.3%. En el 89% de los casos el desarrollo se detiene luego de 11 a 25  meses.


Los tratamientos son tópicos (directamente sobre la piel afectada) si la afectacción es menor al 20% de la superficie corporal o sistémicos (actúan desde el interior del cuerpo como los medicamentos tomados) si el área afectada es mayor.

Siguiendo las indicaciones del médico y protegiendo el área afectada del sol se pueden alcanzar resultados cosméticos muy aceptables. Los resultados deberían apreciarse en 3 a 4 meses de tratamiento, de no ser así debe cambiarse de tratamiento.


Además de los tratamientos que sugiera el médico se indica que la interacción del psicólogo con el paciente es de vital importancia para que el paciente pueda recobrar la función protectora de la piel.

Existen diferentes instituciones de apoyo (no he verificado su autenticidad, procedan con precaución), haz click en los nombres para acceder a sus páginas.

Asociación Mexicana contra la Psoriasis.
Fundación Mexicana para la Dermatología.
Sociedad Mexicana de Dermatología.
Asociación de niños y adultos con Vitiligo.

Y aquí un blog en inglés al respecto.




domingo, enero 08, 2017

Tratando de sanar el corazón

A veces me siento muy enojada con mi hijo, el ya ha comenzado su pubertad y a veces la relación se pone difícil, peleamos y lloramos.

Pero también debo siempre recordar que el es maravilloso y que lo amo incondicionalmente, pero más importante, es que él lo sepa.

Por eso esta noche le hice estos regalitos amorosos.





El flexaedro lo encuentran aquí y el tutorial de cómo hacerlo acá.
La cajita de conejito aquí.
El corazón de cartón, acá y el tutorial aquí.
Y la tarjeta de corazones aquí.

sábado, enero 07, 2017

Tabulando la maternidad

Hace algunos meses llevé a cabo una medición que resultó muy reveladora.

Me sentía frustrada porque nunca tenía tiempo para estudiar mi instrumento. Yo sabía desde que quise ingresar a la escuela de música que sería una carga de trabajo difícil, considerando que me haga cargo de mi hijo de manera exclusiva. En mi caso eso quieres decir que no tengo la ayuda de nadie ya que soy madre soltera. Además hago escuela en casa y eso implica que estoy con mi hijo todo el tiempo. Vivimos en un departamento con una sola habitación y para llegar al baño hay que pasar por la habitación, así que no tengo intimidad nunca.

Sentía que no me daba el tiempo, que no alcanzaba a hacer lo mínimo y que era porque yo era floja o no organizaba bien mi tiempo. Hasta que empecé a tomar nota de cada vez que entraba ala cocina y cada vez que salía, como si checara tarjeta, entonces descubrí el hilo negro. Después de algunas semanas fue claro que todos los días, incluidos fines de semana, yo pasaba de 6 a 8 horas diarias en la cocina, sólo en la cocina, si sumamos las 3 a 4 horas que paso al día en mi escuela y las 2 a 4 horas que pasa mi hijo en la escuela de música en las tardes y las 3 horas de transporte para ir y venir de las escuelas, más el lavado de ropa, doblado de ropa, limpieza de hogar, oraganización del hogar, escuela en casa, sacar la basura, ir a pagar la cuentas, ir a comprar los alimentos, hacer tarea, las al menos 8 horas que necesito pasar durmiendo al día y practicar un instrumento al menos media hora al día; algo no cuadra. Todo esto tiene que ver con la invisibilización del trabajo de la mujer y nuestro poder máximo de eficientización del tiempo. No sólo el trabajo femenino no se considera trabajo sino que además nos hemos visto obligadas a ser capaces de hacer varias tareas a la vez porque  de otra manera nunca cumpliríamos con los objetivos previstos, y aún seríamos burladas porque seguro nos las pasamos viendo las novelas en nuestra casa en piyama.

Mientras por un lado nuestro cerebro esta terriblemente ocupado administrando bienes y recordando todo tiempo de fechas relevantes, es decir por un lado tenemos que saber qué cosas están el refrigerador, cuando se compraron y cuanto tiempo se mantendrán comestibles antes de echarse a perder, saber que cosas faltan en la casa, desde jabón y papel higiénico, hasta reparar una chapa o comprar los útiles extraordinarios que pidieron en la escuela para el día de la bandera y por otro lado recordar que ya se cumplieron seis meses de la última visita del ortopedista y que viene el cumpleaños de fulano, o que hay que hacer el pago de tal servicio que corta en cierto día del mes; todo esto profundamente agotador y todo nuestra responsabilidad, pero a la vez infinitamente aburrido, nada que haga que nuestras mentes sean más brillantes o que nuestras aportaciones sean consideradas valiosas, perfectamente podríamos pasar un año entero sin un sólo error en nuestras tareas y nadie nos propondría para el Nobel.

Nuestra atención está siendo estirada en mil direcciones al mismo tiempo todo el tiempo y las demandas son constantes, inminentes o hasta urgentes que nuestra capacidad de concentrarnos queda destrozada, pero además todo es cíclico e infinito, repetitivo e insignificante pero imprescindible; no podemos dejar de lavar los platos o la ropa o llevar al niño a la escuela, pero nadie lo considera un logro, y nunca acaba, sólo vuelve a empezar.

Pero todo este trabajo está al centro de todo el funcionamiento de nuestra sociedad, sin todo este trabajo invisible de limpieza, cocina, crianza, administración del hogar, nada podría funcionar. Por eso no puede ser un tema secundario o siquiera paralelo a la lucha de la revindicación del trabajo, o de terminar con la explotación laboral, si no podemos primero reconocer que es trabajo, no podemos dar un paso hacia ningún lugar que pretenda proveer de igualdad y dignidad a los seres humanos. Y en esta situación de desventaja, mayor o menor agravada por otros factores, están más del 50% de lo seres humanos del mundo, así que esta lucha es la primera.

lunes, agosto 29, 2016

Cómo hacer Granola



He buscado en mi propio blog porque no estaba segura si ya lo había descrito.

A pesar de lo caro que son las nueces vale mucho la pena hacer la granola en casa, como cualquier otro alimento que se vende procesado, es mejor prepararlo uno y saber a ciencia cierta que contiene, además de que podemos evitar materia prima (como las grasas) más barata que usan las grandes empresas pero que suele contener calorías vacías y menos nutrientes. Además de que podemos personalizarla al gusto de nuestra familia.

Originalmente tomé la receta de este libro.
(si haces click en la imagen te aparecerá en Amazon y si lo compras a traves de este enlace yo recibiré una minúscula comisión)


Es un libro muy bonito porque busca integrar a toda familia con opciones saludable para todos los integrantes incluidos los bebés y esta ilustrado por la genialísima Nikki McClure.

Lo que yo hago ahora es una adaptación de aquella receta modificada a mi gusto, necesidades y posibilidades, así ustedes pueden probar para obtener la que le convenga a su familia.

Se trata de formar dos mezclas, una de líquidos y otra de nueces.

La de líquidos lleva tres partes iguales; una de grasa, otra de jugo o néctar de fruta (o pedazos de fruta y un poco de agua) y otra de endulzante.

Para las grasas yo he usado: aceite de oliva, aceite de coco, mantequilla de cacahuate.
Para la fruta: jugo de naranja, plátano, piña, papaya.
Para el endulzante he usado combinaciones de azúcar, azúcar morena, piloncillo, miel, miel de maple.

Todo esto se pone a licuar y se agrega una pizca de sal de mar y, al gusto, canela, vainilla, extracto de naranja, extracto de almendra.

Por otro lado se hace la combinación de nueces, la mía incluye, según lo que encuentre; nueces, almendras filiteadas, pepita de calabaza, ajonjolí, chía, semilla de macadamia, semilla de girasol, nuez de castilla (si está en temporada), coco rallado, amaranto y avena, las dos últimas en mayor cantidad, digamos la base. Se les agrega unas 3-4 cucharadas de alguna harina por cada 500 gramos de la mezcla de nueces y se revuelve todo bien.



Yo suelo tener la mezcla seca preparada en un toper grande o bolsa ziploc y la líquida congelada por tazas, ya que aproximadamente se usa una taza por cada 500 gramos de mezcla seca, así es más fácil hacer más granola cuando la tanda anterior se acabó.

En el momento de cocinar se mezcla lo seco con lo líquido en un molde grande de hornear, puede ser de alumino o en uno de vidrio apto para meter al horno y se mete al horno (que se puede poner a calentar unos 10 minutos antes para agilizar las cosas) a 350 F (175 C) por 25 minutos, se saca, se revuelve y se hornea por otros 10-25 minutos, según el horno y el gusto, ya sea muy dorada y tostada o no, pero si hasta que este bien seca.



Se deja enfriar completamente antes de tapar y se guarda a temperatura ambiente, por un par de semanas hasta un mes.


Se le pueden agregar pasas y frutas secas cuando ya esté horneada y fría.


Se puede hacer en cualquier tipo de horno, incluso en el eléctrico pequeño.



domingo, agosto 28, 2016

Primer semana de clases

El lunes pasado regresamos a las clases institucionalizadas, mi chiquito hermoso ingresó a una escuela superior de música y yo a una de iniciación artística, ha sido emocionante y estresante también.

Aún no se si podré permanecer en la escuela ya que debo llevar a mi hijo conmigo a las clases, es la única opción que tengo y lamento que los espacios de formación en general no permitan que las madres asistan con sus hijos, me parece un problema de discriminación, en primer lugar, y en segundo de integración.  Sólo uno de mis maestros me pidió que no pasara mi hijo al salón porque la clase es para adultos.

Reflexionemos en porque los espacios de formación para adultos deberían ser exclusivos para ellos, es perfectamente comprensible que se desee una atmósfera de respeto, sin interrupciones, pero si el niño es suficientemente grande como para interesarse por lo que se está exponiendo o para entretenerse solo, o es tan pequeño que lo único que necesita es el pecho de su madre para tranquilizarse luego de un breve grito o balbuceo, ¿porqué no podrían estar los niños presentes?

Lo único que, en mi opinión, no debería escuchar mi hijo del ámbito adulto son las referencias o bromas sexuales (que por cierto tienden a ser machistas y por lo tanto no deberíamos hacerlas o apoyarlas con nuestra complicidad), ¿pero realmente que tan necesario incluirlas en un ambiente académico?

Por supuesto que esta también el tema de los centros de cuido o enseñanza que distan mucho de ser lugares seguros o enriquecedores, aunque no estoy segura de que aún si la educación fuera ejemplar yo mandaría  a mi hijo a la escuela, y en ese sentido estoy en mi derecho de ofrecerle la educación que decida que es la mejor para él como su madre y responsable tutora.

A veces quiero reventar de la frustración y angustia de no saber que va a ser de mi vida, de la parte en que sigo siendo yo, un individuo además de madre, aunque siempre venga primero esa otra parte, es decir que no voy a buscar un estacionamiento (escuela) para deshacerme de mi hijo y yo poder ir a la escuela o a "hacer mis cosas", eso no lo considero una opción para nuestra familia.

En fin, veremos como se va desarrollando todo, me gustan mis clases.

domingo, junio 12, 2016

Recuperando un post postparto

Esto escribía el 18 de agosto del 2006, esta un poco de risa loca pensar que entonces me parecía tarde el encontrar mi lugar en el mundo a los 26 años y ahora, a los 35, aún no lo encuentro. Creo que al final, entre tanta digresión, no completo la idea que tiene que ver con que tuvimos suerte de tener un proceso de parto suave, lindo y bastante respetado.

Fue para mí maravilloso, y al mismo tiempo desconcertante, si bien he dicho muchas veces que éste (el de dar a luz) es un proceso que -como muchos otros- tiende a no ser disfrutado por la falta de información, en gran parte; y que el acceso a la información puede hacer la diferencia; en mucho porque la mujer sabe qué esperar; para mí no fue así al fin y al cabo; es decir, no sólo no fue como esperaba, sino que eso me hace sentir un poco derrotada.

Es decir, fue maravilloso, increíble, Itzcóatl y yo tuvimos un proceso exitoso (qué horror sueno como cierto barbón que conozco) en el sentido de que ambos estamos sanos, y hasta cierto punto no hubo contratiempos, bueno quizá contratiempos sí, pero no complicaciones, y por ello estoy eternamente agradecida, pero no conmigo, no me siento bien cuando me felicitan por mi valor, por supuesto que el problema puede ser más de fondo, estructural, ajeno a la experiencia de parir sino inherente a mi manera de ver el mundo, pero de cualquier forma no termino de sentirme campeona de una batalla, orgullosa y presumida, con el pecho hinchado, flamante, etc., etc., etc., sino simplemente sobreviviente de un proceso increíble, por el cual muchas eligen pasar anestesiadas, y yo no (aunque estuve a punto de rendirme), como llevan haciéndolo todas las mujeres durante siglos y lo siguen haciendo en muchas culturas. No veo el valor de haber pasado por algo que no podía detener de cualquier modo, ¿así cómo saber si me hubiera rajado?, en fin, la idea no es transmitir mala vibra, simplemente empecé con la parte de todo ello que no me resultó gratificante, un poco de re afirmación de parte de aquéllos que realmente me importan o quiero supongo que hubiera ayudado, pero nunca se puede resolver por fuera lo que está mal desde adentro.

Por otro lado, he de decir que esto me ha cambiado la vida, y no en el sentido de que tener un hijo te cambia la vida (es decir, es cierto que tener un hijo te cambia la vida, pero no es a eso a lo que voy), al punto que siento que el rumbo de mi vida ha cambiado, se redireccionó, y me encontré en lo que me apasiona más que otra cosa, es peligroso decirlo porque puede ser que no tenga éxito (al más puro estilo de mi jefe) en esta empresa, pero me parece que al fin he llegado a algo esencial; creo que le estoy dando tantas vueltas que nomás enredo; me explico: el proceso del embarazo y parto me parece tan maravilloso que no sólo quisiera tener otro (¿u otros?), sino que me quiero dedicar a ayudar a otras mujeres y parejas a traer a sus hijos al mundo, creo que ese es mi lugar en el universo (¿muy tarde para encontrarlo a los 26 años?), siento la necesidad de dedicarme a ello, y no lo hubiera sabido sino hubiera parido a Itzcóatl.

Soy 100% pro parto piscoprofiláctico, en un sentido amplio de la palabra; por un lado lo más natural es lo mejor, es importante seguir los sentidos, creer en la sabiduría del cuerpo; y por otro lado estar bien informado, preparar cuerpo y mente, y tener confianza, no tener miedo, o al menos no mucho, sólo un miedo de incertidumbre y no uno paralizante.

Mientras estaba escribiendo esto me distraje buscando el significado diccionárico de la palabra psicoprofilaxis, y no lo encontré, pero encontré estos posts maravillosos, muy relacionados con lo que estoy diciendo.

(Estos blogs ya no estan en línea)
http://www.lacoctelera.com/andela/post/2005/12/22/a-quirofano-15-minutos-
http://www.lacoctelera.com/darius/post/2005/10/23/presentando-mateo
http://mx.geocities.com/vicmaah01/pequeno.htm

Una cosa que me hacen ver, aunque ya lo sabía pero me hacía la loca, es que somos muy afortunados, el Itzcóatl y yo (y X si se deja incluir en todo esto), y hace muchos días que quería escribir sobre esto, pero es tanto lo que hay que decir, es tanta alegría que se me sale del pecho, se podría decir eso que me gusta tanto de "¿quién causa tanta alegría?", que simplemente no terminaba por empezar, pero la cosa es que hoy llamé a Ana -mi compañera de batalla- porque se supone que hoy iríamos por un chocolate y una rebanada de pastel, pero en lugar de eso me atendió muy nervioso el teléfono un David, que no era él mismo, para decirme que ya estaban en trabajo de parto, qué emoción y qué extraña sensación me produjo también; y por otro lado, X, mi compañero, quien de verdad lleva ese título, no llegó a dormir, y el conjunto de esos dos acontecimientos me llevó por intrincados caminos de reflexión que hicieron que finalmente empezara esta nota pero no tan alegremente como esperaba hacerlo, pero al final cierto, sincero, quizá se aburran con tantas letras y aún más, se confundan con mis eternas digresiones, pero en fin, los que me conocen sabrán que puede ser peor, de todos modos gracias por acompañarnos en todo esto, siempre se sabe, hubiera podido hacerlo sin ustedes, pero eso no quiere decir que no los necesite (gracias, Marco, y todos los que aparecen en los agradecimientos), especialmente a X, no se si vas a formar parte de nuestra vida en el futuro, o cómo vayas a formar parte, pero la parte, esta PARTE, la del parto, la de antes, durante y después, ya es una gran parte, un cachote, algo que deja una profunda huella, una manera de caminar junto a mí como nadie supo antes, como nunca me había quedado tan bien, como el hueco perfecto donde quepa mi costado, no hay palabras en ningún idioma para expresar lo que me hace sentir, se puede parecer a la gratitud, pero es un sentimiento más completo que involucra el amor, y no alcanza un blog para agradecerte, como sea, gracias, gracias, no se puede decir de otro modo, gracias, flaquito, gracias.

domingo, junio 05, 2016

Día de elecciones

Todo se agolpa los domingos
y es tan fácil quererse morir.
Lo soleado se convierte en aguacero 
mi ser femenino se siente atrapado en un cuerpo por el que siento odio,
resulta difícil sentir otra cosa 
mientras sigue hinchándose 
y el hambre no para nunca.
Mi ser maternal esclavo al que se le suman las maternidades de otras
que sí son alguien, que hacen cosas,
que crecen, que aprenden, 
que hablan con otros adultos,
que son. Yo no.
Yo no soy nada,
la sombra de un compositor
que nada me deberá 
quedará la culpa de lo que hice mal
mi vida desechada

disecada
deshidratada

aún hambrienta
vacía de si misma, sin significado,
no se llena nunca,
no la llenan los chocolates o el café,
el gran potencial para todo y para nada,
un bloque de cemento, para sentarse....

Y mientras trato de redondear este nopoema me veo interrumpida por obligaciones maternales
y ya no puedo contin

domingo, mayo 08, 2016

Crisis de identidad

Hoy fui a la plática introductoria para el proceso de admisión de la escuela de iniciación artística.
Dividieron a los adultos en dos grupos, según la letra del apellido.
Tuve que cancelar mi viaje a Morelia porque no había leído que la asistencia a la plática era obligatoria y luego casi llegamos tarde porque tampoco leí que era en el Conservatorio.
Ya esos dos errores atribuibles a mi conducta distraída me hicieron sentir mal, y mi sueño en el que mi padre me confrontaba y criticaba por estar iniciando este camino tampoco me pusieron en el mejor ánimo.

Cuando llegamos vi una inmensa fila de gente que, luego, casi atiborró el auditorio y entré en pánico. Apenas hice mi preregistro, lo que no asegura nada, ¡nada!, aún no he pasado el proceso de elección, y luego tantos de los asistentes son tan mucho más jóvenes que yo. Mi hijo y otros seres queridos me aseguran que pasaré el examen, lo que para una autoestima herida en su vena musical como la mía es casi peor, ¿cómo lo pueden saber?, no me aseguraba el noviecillo hace casi un año que me darían la beca del Anglo y después de pasar todos los filtros, ¿qué pasó al final?, ¡me rechazaron!

Respira. Respira.

Al mismo tiempo que me emociona con locura estudiar música, siento que la he estado persiguiendo toda la vida, cuando inicié a los 4 en Artene y pasé por las percusiones, guitarra, flauta, arpa, rechazo de ingreso a la Nacional de Música con 8 años, piano, canto, jarana y violín. Hoy por hoy aún siento que no puedo acceder a la música, que no la entiendo, que no escucho, me han dicho los músicos o los exes que no desentono, que tengo mala actitud, que es insoportable oírme cantar; o mi propio hijo que yo tengo otras habilidades, en fin. Qué camino tan difícil este de la música, al menos para mí. Y sin embargo, no desisto.

Cuando comencé a tomar terapia psicológica me encontré con una chamaca joven que cuando le hablé de tu me contestó de usted y de pronto parecía fácil desacreditarla y pensar que no me serviría, pero decidí dos cosas; una, que debía darle y darme una oportunidad, sin juzgar; y dos, que tenía que aceptar y casi que celebrar mis circunstancias, su tarifa es de 150 pesos por sesión (unos 20 dólares), apenas lo que y podía conseguir con cierto esfuerzo semanalmente, esta cerca de mi casa y difícilmente encontraré algo parecido, así que me di la oportunidad de recibir lo que había llegado a mi, lo que yo me puedo ofrecer a mi misma.

De la misma manera decidí que una EIA sería mi opción porque me queda cerca, me acepta a esta edad y cuesta una cantidad que puedo pagar, me ofrece una enseñanza integral de la música y no sólo las clases de instrumento que se pueden tomar con particulares y son caras. Además decidí que escogería basándome en los mejores maestros disponibles y que eso definiría el instrumento que estudiaré, en vez de guiarme por otros criterios, como el gusto. Por eso estoy entre contrabajo, percusiones y piano.

Mientras subía las escaleras para entrar al auditorio me di cuenta de que es lo que más me saca de onda y me hace sentir insegura con respecto a estudiar música, es un problema de identidad; por un lado me pregunto si podré llegar a alcanzar un buen nivel en ese instrumento, y si seré capaz de mantener la concentración en el mismo por el resto de mi vida, conociéndome, luego querré estudiar banjo, acordeón, cello, enfermería, danza, acuarela, etc. Entonces el problema más grande para mí es que no puedo decir soy esto: actriz, mamá, ama de casa, bajista, partera, maestra de inglés, costurera; soy y no soy todo eso y quiero ser muchas cosas pero tal vez no logro ser suficientemente experta en alguna área específica para que pueda definirme, que pueda decir: soy pianista. Recuerdo que ya me causaba escozor cuando tuve que rellenar el recuadro de OCUPACIÓN para el acta de nacimiento de mi hijo. Pensé ese día que esa información lo acompañaría del resto de la vida, sería una evidencia de archivo mucho despúes de que me comieran los gusanos, pero ¿sería precisa?, ¿sería preciso decir que la mamá de Itzcóatl Vargas era actriz?, ¿qué soy?, ¿quién soy?

No lo sé y no se si lo sabré.