viernes, agosto 12, 2016

Escuela en casa :: los resultados

Hace unos 7 años, cuando mi hijo cumplía 3, decidía sacarlo de la escuela por primera vez, tenía apenas nociones de lo que el "homeschooling" (escuela en casa) implicaba, pero era claro que, por extraño que pareciera, la escuela no resultaba una idea muy convincente. A la corta edad de 3 añitos, mi pequeño hijo contaba ya con tres distintas experiencias escolarizadas, ninguna de ellas demostraba haber ofrecido  aprendizaje significativo, y dos de ellas habían sido difíciles de costear.
Por aquellos días no se me ocurría que mi hijo tuviera nada apremiantemente académico que aprender, pero estaba consciente de que se estaba desarrollando de manera importante cada día y procuraba, con limitados recursos ofrecerle un entorno estimulante a la vez que sano en la naturaleza de esos estímulos pero sin considerarlos aprendizaje como tal. 

En mi manera de entender el mundo, aún estaban disociados los conceptos de aprender y vivir, como le pasa a la mayoría de la gente, y por lo tanto, asumía que es en las diferentes instituciones escolares donde ocurre el aprendizaje y no el resto del día. Esto, considero es lo más grave que ocurre a todas las personas y afecta principalmente el desarrollo de los niños que suele ser increíble e ir muy bien hasta que los pobres llegan a su primer institución, donde los "expertos" quieren controlar y calificar el proceso.

Se ha señalado ampliamente lo maravilloso que es que los bebés aprendan a hablar, sólo la habilidad más destacada de las que que desarrollan en un proceso completamente autodidacta en los primeros años de vida. Aún así seguimos pensando que los niños deben ir a la escuela, que si no, no aprenderán nada. La mayoría de los padres que mandan a sus hijos....

domingo, junio 12, 2016

Recuperando un post postparto

Esto escribía el 18 de agosto del 2006, esta un poco de risa loca pensar que entonces me parecía tarde el encontrar mi lugar en el mundo a los 26 años y ahora, a los 35, aún no lo encuentro. Creo que al final, entre tanta digresión, no completo la idea que tiene que ver con que tuvimos suerte de tener un proceso de parto suave, lindo y bastante respetado.

Fue para mí maravilloso, y al mismo tiempo desconcertante, si bien he dicho muchas veces que éste (el de dar a luz) es un proceso que -como muchos otros- tiende a no ser disfrutado por la falta de información, en gran parte; y que el acceso a la información puede hacer la diferencia; en mucho porque la mujer sabe qué esperar; para mí no fue así al fin y al cabo; es decir, no sólo no fue como esperaba, sino que eso me hace sentir un poco derrotada.

Es decir, fue maravilloso, increíble, Itzcóatl y yo tuvimos un proceso exitoso (qué horror sueno como cierto barbón que conozco) en el sentido de que ambos estamos sanos, y hasta cierto punto no hubo contratiempos, bueno quizá contratiempos sí, pero no complicaciones, y por ello estoy eternamente agradecida, pero no conmigo, no me siento bien cuando me felicitan por mi valor, por supuesto que el problema puede ser más de fondo, estructural, ajeno a la experiencia de parir sino inherente a mi manera de ver el mundo, pero de cualquier forma no termino de sentirme campeona de una batalla, orgullosa y presumida, con el pecho hinchado, flamante, etc., etc., etc., sino simplemente sobreviviente de un proceso increíble, por el cual muchas eligen pasar anestesiadas, y yo no (aunque estuve a punto de rendirme), como llevan haciéndolo todas las mujeres durante siglos y lo siguen haciendo en muchas culturas. No veo el valor de haber pasado por algo que no podía detener de cualquier modo, ¿así cómo saber si me hubiera rajado?, en fin, la idea no es transmitir mala vibra, simplemente empecé con la parte de todo ello que no me resultó gratificante, un poco de re afirmación de parte de aquéllos que realmente me importan o quiero supongo que hubiera ayudado, pero nunca se puede resolver por fuera lo que está mal desde adentro.

Por otro lado, he de decir que esto me ha cambiado la vida, y no en el sentido de que tener un hijo te cambia la vida (es decir, es cierto que tener un hijo te cambia la vida, pero no es a eso a lo que voy), al punto que siento que el rumbo de mi vida ha cambiado, se redireccionó, y me encontré en lo que me apasiona más que otra cosa, es peligroso decirlo porque puede ser que no tenga éxito (al más puro estilo de mi jefe) en esta empresa, pero me parece que al fin he llegado a algo esencial; creo que le estoy dando tantas vueltas que nomás enredo; me explico: el proceso del embarazo y parto me parece tan maravilloso que no sólo quisiera tener otro (¿u otros?), sino que me quiero dedicar a ayudar a otras mujeres y parejas a traer a sus hijos al mundo, creo que ese es mi lugar en el universo (¿muy tarde para encontrarlo a los 26 años?), siento la necesidad de dedicarme a ello, y no lo hubiera sabido sino hubiera parido a Itzcóatl.

Soy 100% pro parto piscoprofiláctico, en un sentido amplio de la palabra; por un lado lo más natural es lo mejor, es importante seguir los sentidos, creer en la sabiduría del cuerpo; y por otro lado estar bien informado, preparar cuerpo y mente, y tener confianza, no tener miedo, o al menos no mucho, sólo un miedo de incertidumbre y no uno paralizante.

Mientras estaba escribiendo esto me distraje buscando el significado diccionárico de la palabra psicoprofilaxis, y no lo encontré, pero encontré estos posts maravillosos, muy relacionados con lo que estoy diciendo.

(Estos blogs ya no estan en línea)
http://www.lacoctelera.com/andela/post/2005/12/22/a-quirofano-15-minutos-
http://www.lacoctelera.com/darius/post/2005/10/23/presentando-mateo
http://mx.geocities.com/vicmaah01/pequeno.htm

Una cosa que me hacen ver, aunque ya lo sabía pero me hacía la loca, es que somos muy afortunados, el Itzcóatl y yo (y X si se deja incluir en todo esto), y hace muchos días que quería escribir sobre esto, pero es tanto lo que hay que decir, es tanta alegría que se me sale del pecho, se podría decir eso que me gusta tanto de "¿quién causa tanta alegría?", que simplemente no terminaba por empezar, pero la cosa es que hoy llamé a Ana -mi compañera de batalla- porque se supone que hoy iríamos por un chocolate y una rebanada de pastel, pero en lugar de eso me atendió muy nervioso el teléfono un David, que no era él mismo, para decirme que ya estaban en trabajo de parto, qué emoción y qué extraña sensación me produjo también; y por otro lado, X, mi compañero, quien de verdad lleva ese título, no llegó a dormir, y el conjunto de esos dos acontecimientos me llevó por intrincados caminos de reflexión que hicieron que finalmente empezara esta nota pero no tan alegremente como esperaba hacerlo, pero al final cierto, sincero, quizá se aburran con tantas letras y aún más, se confundan con mis eternas digresiones, pero en fin, los que me conocen sabrán que puede ser peor, de todos modos gracias por acompañarnos en todo esto, siempre se sabe, hubiera podido hacerlo sin ustedes, pero eso no quiere decir que no los necesite (gracias, Marco, y todos los que aparecen en los agradecimientos), especialmente a X, no se si vas a formar parte de nuestra vida en el futuro, o cómo vayas a formar parte, pero la parte, esta PARTE, la del parto, la de antes, durante y después, ya es una gran parte, un cachote, algo que deja una profunda huella, una manera de caminar junto a mí como nadie supo antes, como nunca me había quedado tan bien, como el hueco perfecto donde quepa mi costado, no hay palabras en ningún idioma para expresar lo que me hace sentir, se puede parecer a la gratitud, pero es un sentimiento más completo que involucra el amor, y no alcanza un blog para agradecerte, como sea, gracias, gracias, no se puede decir de otro modo, gracias, flaquito, gracias.

domingo, junio 05, 2016

Día de elecciones

Todo se agolpa los domingos
y es tan fácil quererse morir.
Lo soleado se convierte en aguacero 
mi ser femenino se siente atrapado en un cuerpo por el que siento odio,
resulta difícil sentir otra cosa 
mientras sigue hinchándose 
y el hambre no para nunca.
Mi ser maternal esclavo al que se le suman las maternidades de otras
que sí son alguien, que hacen cosas,
que crecen, que aprenden, 
que hablan con otros adultos,
que son. Yo no.
Yo no soy nada,
la sombra de un compositor
que nada me deberá 
quedará la culpa de lo que hice mal
mi vida desechada

disecada
deshidratada

aún hambrienta
vacía de si misma, sin significado,
no se llena nunca,
no la llenan los chocolates o el café,
el gran potencial para todo y para nada,
un bloque de cemento, para sentarse....

Y mientras trato de redondear este nopoema me veo interrumpida por obligaciones maternales
y ya no puedo contin

domingo, mayo 08, 2016

Crisis de identidad

Hoy fui a la plática introductoria para el proceso de admisión de la escuela de iniciación artística.
Dividieron a los adultos en dos grupos, según la letra del apellido.
Tuve que cancelar mi viaje a Morelia porque no había leído que la asistencia a la plática era obligatoria y luego casi llegamos tarde porque tampoco leí que era en el Conservatorio.
Ya esos dos errores atribuibles a mi conducta distraída me hicieron sentir mal, y mi sueño en el que mi padre me confrontaba y criticaba por estar iniciando este camino tampoco me pusieron en el mejor ánimo.

Cuando llegamos vi una inmensa fila de gente que, luego, casi atiborró el auditorio y entré en pánico. Apenas hice mi preregistro, lo que no asegura nada, ¡nada!, aún no he pasado el proceso de elección, y luego tantos de los asistentes son tan mucho más jóvenes que yo. Mi hijo y otros seres queridos me aseguran que pasaré el examen, lo que para una autoestima herida en su vena musical como la mía es casi peor, ¿cómo lo pueden saber?, no me aseguraba el noviecillo hace casi un año que me darían la beca del Anglo y después de pasar todos los filtros, ¿qué pasó al final?, ¡me rechazaron!

Respira. Respira.

Al mismo tiempo que me emociona con locura estudiar música, siento que la he estado persiguiendo toda la vida, cuando inicié a los 4 en Artene y pasé por las percusiones, guitarra, flauta, arpa, rechazo de ingreso a la Nacional de Música con 8 años, piano, canto, jarana y violín. Hoy por hoy aún siento que no puedo acceder a la música, que no la entiendo, que no escucho, me han dicho los músicos o los exes que no desentono, que tengo mala actitud, que es insoportable oírme cantar; o mi propio hijo que yo tengo otras habilidades, en fin. Qué camino tan difícil este de la música, al menos para mí. Y sin embargo, no desisto.

Cuando comencé a tomar terapia psicológica me encontré con una chamaca joven que cuando le hablé de tu me contestó de usted y de pronto parecía fácil desacreditarla y pensar que no me serviría, pero decidí dos cosas; una, que debía darle y darme una oportunidad, sin juzgar; y dos, que tenía que aceptar y casi que celebrar mis circunstancias, su tarifa es de 150 pesos por sesión (unos 20 dólares), apenas lo que y podía conseguir con cierto esfuerzo semanalmente, esta cerca de mi casa y difícilmente encontraré algo parecido, así que me di la oportunidad de recibir lo que había llegado a mi, lo que yo me puedo ofrecer a mi misma.

De la misma manera decidí que una EIA sería mi opción porque me queda cerca, me acepta a esta edad y cuesta una cantidad que puedo pagar, me ofrece una enseñanza integral de la música y no sólo las clases de instrumento que se pueden tomar con particulares y son caras. Además decidí que escogería basándome en los mejores maestros disponibles y que eso definiría el instrumento que estudiaré, en vez de guiarme por otros criterios, como el gusto. Por eso estoy entre contrabajo, percusiones y piano.

Mientras subía las escaleras para entrar al auditorio me di cuenta de que es lo que más me saca de onda y me hace sentir insegura con respecto a estudiar música, es un problema de identidad; por un lado me pregunto si podré llegar a alcanzar un buen nivel en ese instrumento, y si seré capaz de mantener la concentración en el mismo por el resto de mi vida, conociéndome, luego querré estudiar banjo, acordeón, cello, enfermería, danza, acuarela, etc. Entonces el problema más grande para mí es que no puedo decir soy esto: actriz, mamá, ama de casa, bajista, partera, maestra de inglés, costurera; soy y no soy todo eso y quiero ser muchas cosas pero tal vez no logro ser suficientemente experta en alguna área específica para que pueda definirme, que pueda decir: soy pianista. Recuerdo que ya me causaba escozor cuando tuve que rellenar el recuadro de OCUPACIÓN para el acta de nacimiento de mi hijo. Pensé ese día que esa información lo acompañaría del resto de la vida, sería una evidencia de archivo mucho despúes de que me comieran los gusanos, pero ¿sería precisa?, ¿sería preciso decir que la mamá de Itzcóatl Vargas era actriz?, ¿qué soy?, ¿quién soy?

No lo sé y no se si lo sabré.

miércoles, mayo 04, 2016

Miserable

El otro día usé esa palabra para describir nuestra vida, por un lado me sentí mal, pero por otro lado me pareció muy adecuado, porque si, en el sentido de la R.A.E., extremadamente pobre es preciso, no era mi intención ser dramática, sólo hacer un buen uso del idioma.

No se me olvida que soy afortunada, por supuesto, que la calidad de mis oportunidades esta en el la cima del tan sólo 14% de ciudadanos mexicanos que logran acceder a la educación universitaria y no sólo eso me define, sino también, entre otras cosas, el color de mi piel.

Pero al mismo tiempo hemos vivido carencias importantes, mi hijo y yo. De adolescente hubo varios días no consecutivos enteros en los que no probé bocado, al punto que me enamoré de un muchacho quizá principalmente porque me invitaban a cenar en su casa todas las noches, su mamá cocinaba muy mal, pero era la gloria, muchas veces era la única comida sustancial que ingería en el día.

Desde que mi hijo nació me he visto en dificultades severas para pagar el transporte público muchísimas veces, incluso le llevé brownie casero (ca-se-ro, no mágico), al poli de la estación de metrobus más cercano para que no me llamara la atención por pasar el torniquete con mi hijo mayor de 5.

Al mismo tiempo tenía posibilidades para comprar libros, medicina y comida, así que no todo fue malo, en general pienso que las carencias han sido formativas tanto para mi hijo como para mí, y es agradable no estar en una situación tan extrema ahora.

Por supuesto mi estilo de vida tiene que ver con las decisiones que tomé sobre el tipo de maternidad que quería ejercer. No las cambiaría, aunque si culpo a la sociedad en que vivo de no ofrecerme mejores oportunidades de desarrollo a la par de la maternidad, por obligarme a elegir, por no darme un mejor soporte ni hacer más difícil a su papá evadir su responsabilidad.

Con todo claro que estoy agradecida con la vida, amo a mi hijo, disfruto mi vida y la parte en que sí pude tomar decisiones que otras mujeres no pueden. Pero falta mucho por hacer.

martes, mayo 03, 2016

Iluminación musical

Había estado triste. No parecía que se pudiera poner peor. Parece que es esa época de calor que hace que me sienta totalmente desanimada y además me engordo, lo que suma de mala manera.

Pero luego me dio tos, y si, se puso peor. La enfermedad estuvo fuerte, me tiró en la cama varios días y dos semanas después no termina de desaparecer la molestia en la garganta, que además no me deja cantar. Cuando la peor parte de la enfermedad se terminó me quedé sin apetitos, ninguno, igual me daba hambre pero no se me antojaba nada, además perdí el olfato por unos días y menos que me sabía nada.

Desde que mi hijo empezó a ir a la escuela he ido acumulando cansancio, así que me pasé una semana mirando la tele todo el tiempo que el no estaba en casa sin ganas de levantarme para nada y haciendo lo mínimo indispensable. De alguna manera eso me trajo algo de paz, los días más vacíos, menos carreras, menos ideas, nada que desear, nada en que pensar, excepto si los Álcantara ganarán el juicio o Mr. Selfridge dejará a sus queridas.

Mi manera de enfrentar las dificultades del corazón se ha ido transformando en este último año de formas que a veces no reconozco y también mi maternaje. Al mismo tiempo que reconozco más mi labor como madre, una que implica mucho trabajo, también voy llegando al punto en que, después de 10 años, ahora si quiero ponerme en primer lugar para algunas cosas, no había sentido la necesidad antes, ni me parecía razonable exponer a mi hijo a las dificultades de la sociedad para poder llevar a cabo mi sueño, pero ahora si, en plena pubertad y ya casi con 10 años cumplidos me parece que ha llegado el momento y que no será sino formativo para él, un tipo de formación que todos decían que podía tener antes y que yo me negué a obligarla, la de tenerlo esperando horas en ambientes de adultos sin ponerle atención o dejarlo al cuidado de personas en las que no confío y teniendo actividades que nada sumaban a su desarrollo.

En medio de ese tedio pero ya con algo de impulso gracias a la construcción del teatrino, llegué a algunas conclusiones internas. La primera es que me hace mucha falta el amor de pareja, que no sólo necesito recibir sino que es muy importante para mi también dar, pero que no depende de mí tener un buen compañero, llegará o no, pero es algo que no puedo controlar, como no puedo hacer que me quiera quien no me quiere o que sea un buen compañero quien tiene dificultades internas que no quiere resolver.

Pero la música sí me mueve, genera en mi muchas cosas, representa un gran conflicto interno, pero me da mariposas en el estómago, la sufro, la disfruto, me come pero la ansío con todo mi cuerpo. Al mismo tiempo me siento como una niñita frente a ello, no me parece fácil como tantas otras disciplinas, que las veo como dominables sólo a través del esfuerzo. Hay un gran trauma que vencer aquí para mí, ya lo venceré o no, mientras me aplicaré con todo mi compromiso y entrega, porque ni modo, así es como hago las cosas yo.

Me trastorna la idea de que algunos seres cercanos a los que secretamente he tratado de impresionar desde que tengo conciencia me juzguen y me critiquen por tomar este camino, pero por ahora me puede más la noción de que la vida debe ser disfrutable y hermosa, en la medida en la que yo me la pueda forjar así, debo hacerlo, es mi responsabilidad conmigo misma, porque la falta de estímulos positivos me puede enfermar.

Tomé la decisión y me aventuré a hacer investigaciones esta misma tarde y ya el comsos me trajo regalos, como un maestro de contrabajo que me recibe de inmediato, la próxima semana, sin más preámbulos. Estoy emocionada y muero de nervios.

domingo, mayo 01, 2016

Perdida

Me siento muy muy perdida.
Desganada y apática.
Llevo más de una semana con una tos con se me termina de quitar, que estuvo muy fuerte y me tumbó en la cama, se llevó consigo el olfato por varios días y me dejó con todo tipo de apetitos muertos, sintiéndome vacia hacia afuera y hacia dentro.

Como siempre batallo con la terrible sentencia del fracaso que supongo por no haber terminado mi tesis, me siento aún más cansada y embotada.

Me desgrada mucho el ritmo escolar y todos sus requerimientos absurdos, me desgradan mucho los reclamos de la gente que suponen que mi vida es muy fácil, o que soy una princesita, aunque si tenga sus cosas fáciles.

Me siento sola y arisca.

En el limbo.

Nada tiene sentido y odio la invasión de mi espacio personal, mi tiempo y espacio.

En medio del caos trato de crear, tal vez eso alivie, y este espacio es incluso más, un salón blanco, donde hablo al vacío a lo que nadie escucha ya.

sábado, abril 30, 2016

Día del niño







A pesar de mi falta de energía y sombrío estado de ánimo, decidí hacer un esfuerzo y hacer cosas lindas con mi hermoso hijo que va dejando de ser niño.


Fuimos  a desayunar al cafecito de la casa y luego a ver un bonita obra de teatro. Luego lo llevé al cine a ver una de grandes, de los hermanos Coen, y regresamos temprano, el se quedó dormido y yo me puse manos a la obra con el teatrino.

jueves, abril 14, 2016

Estos días

La última montaña rusa ha estado ruda, yo que ya no me estaba dejando zarandear ni siquiera por los dolores del corazón, pero debo decir que apenas si me mantengo en pie, se pregunta uno si todo esto vale la pena.

No lo dije tal cual, pero mi corazón se rompió muy dolorosamente poco después de haber encontrado lo que pintaba ser la tan esperada felicidad con tranquilidad y respeto. Toqué fondo, tuve que echar mano de los recursos más inesperados para salir a flote, incluso me permití ser algo mística (algo que desdeñado o de lo que huído siempre), me interné en un proceso de terapia y seguí todas las indicaciones, hasta corrí un poco, si, como deporte. No me queda claro si me hice más fuerte, al menos adquirí capacidad para fingirlo, un poco más de control sobre esas lágrimas que asomaban involuntarias antes y que causaban escarnio.

Estoy tratando de vivir de otras maneras, de abrirme a nuevas posibilidades, de dar menos de mi misma, especialmente cuando no hay motivo para dar, no hay reciprocidad.

He podido estar más sana, sin ansiedad incontrolable, sin llanto incontrolable, sin malhumor incontrolable.

Pero las últimas semanas han podido más que yo, y claro, no es casualidad, que coincidan con la entrada de los calores. Mi teoría médica es que mi problema de tiroides se presenta en el clima cálido, pero se desactiva con el frío. Así que además de las dificultades recientes estoy más cansada, y engordo sin parar a pesar de comer poco, en cinco horarios y saludable, lo que tiene gran repercusión en mi amor propio.

Trataré de animarme a hacerme análisis aunque presento mucha resistencia a rendirme a un tratamiento médico con variados efectos secundarios.

Durante la última semana antes de las vacaciones de semana santa mi hijo ingresó a la escuela pública. La razón principal para volver a intentarlo es que pudiera hacer examen de admisión en una de las escuelas profesionales de música del país ya que desea seguir ese camino y estar inscrito es un requisito administrativo, pero estoy empezando a dudar que valga la pena. Las madrugadas y tareas absurdas interminables además de las miles de vueltas burocráticas a las que me someten la mitad de las mañanas y el hecho de que lo hayan colocado en dos grados inferiores al que le corresponden más la evidencia de las corrupción institucional nos están agotando a ambos, con todo y que pueda admitir que hay cosas positivas en el proceso. Mientras, su avance musical se está viendo terriblemente afectado por la falta de tiempo ya que tiene que cumplir con mil tareas absurdas. Y, aún más grave, su tiempo de juego y descanso se redujeron dramáticamente.

Pero quienes me critican agradecen hasta a Dios porque haya ingresado a una institución.

Quisiera cerrar con algo inspirador, pero mi cabeza no funciona más, estoy cansada, soy un zombi.

lunes, abril 11, 2016

Suzuki Fest 2016

Aquí los videos del concierto final, falta uno.